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¿Quien eres? [Privado]

Mensaje por Eve el Lun Mar 27, 2017 11:57 am

Todo no había ido mal, Eve no había tenido mayores inconvenientes a la hora de ingresar en Eden a pesar de sus heridas, por supuesto, S’Lipher mucho menos gracias al brazalete holográfico aunque bien pudieron haber tenido problemas al tener su larga cola escondida en una mochila. Vendió el carguero al primer postor y lo primero que hizo fue bajar de la estación espacial a Eden. Las heridas le ardían y comenzaba a marearse, aquello era malo, esperaba no morir por los daños resultantes.

En su camino por la ciudad se tambaleó varias veces, síntoma evidente de la falta de sangre, eso, por supuesto, sumado a su anemia característica eran síntomas peligrosos. En el viaje en el metro apoyó su cabeza contra el hombro de la albina, pese a que las líneas volvían a estar operativas no había nadie para usarlas, todos estaban escondidos en sus casas consecuencia de un ataque a gran escala que había tenido lugar mientras ella estaba en Caronte, era una sorpresa que ella no se viera inmiscuida.

Había una pantalla de televisión en el metro en la cual se veía como un atosigado funcionario gubernamental era acorralado e interrogado con rudeza por un gran número de periodistas que muchas veces hablaban a la vez sin poder entendérsele nada. Tras de sí había un enorme escenario resultante de una guerra: agujeros de proyectiles enormes, del tamaño de puños que atravesaban edificios completos los cuales se encontraban derrumbados, heridos los cuales eran auxiliados por equipos de emergencia, entre ellos, una enorme camilla que no logro ver con claridad y explicaciones tensas por parte del militante sobre “como había podido pasar eso” un “eso” que la mercenaria no comprendía.

Sus afilados ojos se voltearon a su acompañante, se sentía extrañamente calmada a su lado aunque no le hubiera dicho nada. —Nos bajamos aquí…— Eve no era fanatica de los hospitales, no le gustaban, se sentía acorralada de alguna manera y eso que ni siquiera consideraba la posibilidad de que fuera arrestada en el lugar por alguno de sus muchos crímenes. Por suerte, consecuencia de esto, podía curarse sus heridas en soledad, al menos las moderadas.

Una vez se levantaron, desde el lado, la saphirdrache se apoyó en la serphen para caminar, comenzaban a fallarle las fuerzas. Aunque asistida, aún podía caminar por lo que guió a la albina a lo largo de numerosos callejones. Generalmente había algunas personas en estos no obstante, por la situación de guerra, los criminales comunes se resguardaron en sus madrigueras y como consecuencia, no había nadie allí como para molestar a las dos jóvenes.

Finalmente los pasos de ambas se detuvieron en un callejón, estaban enfrente de un enrejado, tras de este había algo como una caja que estaba cubierta por una suerte de lona plástica que hacía imposible ver el interior, estaba rodeada de bolsas de basura y había una serie de cubos de basura que tapaban una cosa. —Mueve eso— señaló uno de los contenedores metálicos, no era muy pesado pero aún así no podía hacerlo sola en ese momento.

Al moverlo se notaría una abertura en la reja metálica que separaba el exterior del interior, Eve entró a gatas. —Vuelve a poner el cubo donde estaba— dijo para mantener su escondite. En el interior, de alrededor de  4 metros cuadrados en total, podía verse que conectaba dos habitaciones, una lateral, cubierta por una pared de madera y otra que era la ventana que conectaba con el apartamento abandonado del edificio, específicamente al baño. El área de la puerta irónicamente estaba tapada por ladrillos.

En esa misma habitación, cuyo suelo era de asfalto, había algo parecido a un librero lleno de compuestos electrónicos, una mesa con una laptop cerrada, un maletín bastante grande debajo de esta y un segundo maletín de color anaranjado más pequeño junto a la puerta de entrada. Al entrar S’Lipher veía que este estaba abierto y que en el interior había instrumentos médicos, entre ellos, varias bolsas de suero que se aprovechaban de la refrigeración interna de este.

En el caso de Eve estaba sentada en el suelo, contra la pared. Había una bolsa de suero colgada y conectada a una de sus venas por medio de una aguja mientras que la misma se echaba algo parecido a un espray sobre sus heridas, había vendas sin usar a su lado. Al entrar ella Eve se la quedaría viendo y le diría desde la garganta a causa del dolor —Acércate…—


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Re: ¿Quien eres? [Privado]

Mensaje por S'Lipher el Vie Abr 07, 2017 1:13 pm

“Inyéctalo” escuché mientras yo me retorcía del dolor en la camilla. Estaba completamente amarrada. Tenía un bozal especial para que no pudiese abrir la boca, ataduras en el cuello, brazos, muñecas, manos, torso, piernas, y por supuesto, la cola. Sentía el pinchazo, dolor, como los ojos me ardían de llorar y gritar por horas. Nadie iba a venir por mí, eso lo sabía muy bien, pero… Tenía la esperanza que algún día, este grito iba a llegar a alguien, y me iba a ayudar. Silencio repentino. Ya no escuchaba nada, mi vista se nublaba de a poco hasta ver completamente borroso. Mi cuerpo era ligero, sentía como si fuese a flotar, y luego, frío. ¿Acaso me habían soltado? Apenas pude mover mi mano, tocando lo primero que podía desde mi muerta situación. Creo… Creo que eral piso. Parpadeé unas cuantas veces, tratando de concentrarme, hasta que logré ayudarme un poco, y me senté. Respiré agitada, tenía miedo. ¿Qué iba a pasarme? Oscuridad. Ahora me veía completamente ensangrentada, llena de heridas, balas, perforaciones, lanzas, espadas atravesadas, pero yo seguía luchando. Seguía peleando contra “la máquina de entrenamiento”… No me dejaban descansar, debía ser “perfecta” para ellos. Sí, creo que eso es en lo que me convertí. Soy una máquina. Una máquina que no siente, ni debe sentir… Alguien… Por favor, escúcheme…

Cabeceé y desperté abruptamente. Miré para mis costados confundida, y noté que había sido un recuerdo en forma de sueño. La verdad es que había dormido gran parte del viaje, pero jamás soñaba… Mucho menos recordaba de tal forma. Por una de esas pocas cosas que uno puede hacer luego de pelear, lo más coherente era descansar, pese a las heridas. Sin embargo, mi mente seguía atormentándome, el pasado. Sentía algo extraño cada vez que cerraba los ojos. Era como si… Como si mi amo se fuese a ir cuando despertase, aunque cada vez que la miraba, allí seguía, reposando sobre mi hombro como una delicada mujer, aunque bien sabía que era peligrosa y así lo deseaba. Suspiré y la seguí en silencio cuando se bajó de la nave. No comenté nada, no solo porque iba a enojarse de nuevo conmigo, sino porque tampoco tenía algo para aportar a la situación. Lo único que deseaba era que ella mejorase.

Pasamos por varios lugares, vi muchas cosas nuevas que antes jamás había visto. Estaba completamente sorprendida, aunque mi expresión seguía manteniéndose neutral y distante con todo. Noté varios edificios extraños mientras viajábamos en paz, o así podría decirse… “Hospitalu”… ¿Así se leía? “Palocía”“Bamberdo”“¿Yapping?” Era difícil… No lo entendía del todo bien, ni mucho menos sabía que significaba cada cosa. Suspiré suavemente por la nariz y al escuchar a mi amo, la ayudé a levantarse mientras ella se apoyaba sobre mí. Se veía exhausta… Necesitaba ayudarla, debía y quería hacerlo. Una vez se acomodó contra mí, empezó a caminar, guiándome por unos callejones abandonados al parecer, camino vaya a saber dónde… “Amo… Por favor descanse” deseaba decirle con todas mis fuerzas, pero tenía un nudo en la garganta que me estaba atormentando.

Era un lugar completamente desolado… Es decir, seguro había otros seres viviendo alrededor, pero hoy… Parecía como si el mundo hubiese muerto. Me detuve cuando ella lo hizo y mientras mi cola la sostenía, hice caso a su petición, dejándola pasar primero, para luego seguirla rápidamente por detrás y poner las cosas como estaban. Caminé siguiendo su paso, de forma cautelosa de no chocar con ella y entré casi al mismo tiempo. Me quedé en lo que sería “la puerta” del lugar, y observé. Dos habitaciones, olor a humedad, madera, algo espeso en el aire, pero que se toleraba, ladrillos, alguna que otra gotera, suelo de asfalto, cosas electrónicas, seguramente personales de mi amo, por lo que no tenía que temer, y mi mayor enemigo, instrumentos médicos. Apreté los puños y dejé la mochila a un costado de la mesa, para luego girarme ante mi amo, respondiendo a su llamado como un perro.

El cuerpo me ardía como nunca antes, me había olvidado de los balazos que había recibido, y los cortes, así que, debía hacerme cargo sin mostrar dolor alguno. Hacer enojar más aún a Eve, era algo que no podía tolerar. Me senté en frente suyo, observándola mientras ella, al parecer se inyectaba algo. No iba a preguntar, pero por lo pronto, me limité a pensar que eso le haría bien. Tomé aire, de forma profunda para luego retenerla y alargué mis uñas como si fuesen pinzas o pequeños cuchillos. Apreté la mano libre en forma de puño y miré el suelo neutralmente. Metí las uñas dentro de una de las heridas de bala, sacando esta con lentitud. Si me preguntan, sí, me dolía un montón, pero no debía alarmar a mi amo. Mantuve la postura nula, mientras quitaba la primera, y así con la segunda, tercera, cuarta… Hasta llegar a la número diecisiete. Todas hacían el típico “tin…. Tin tic” cuando caían al suelo, aunque debo decir, que cuanto más adentraba los dedos en las heridas, menos tolerante me volvía. Sentía mi cuerpo estar prendido fuego, no literalmente, pero así me sentía. Lamí mis dedos, descansando y largando el aire retenido, para luego acercarme a Eve y empezar a lamer sus heridas, casi acorralándola contra la pared.

La sangre de Eve era completamente deliciosa. Jamás había experimentado tal sensación de gusto. Cerré los ojos, dejándome llevar un poco, lamiendo su herida piel hasta que me detuve al sentir no muy lejos su respiración. Me separé suave, relamiendo mis labios y agaché la cabeza - … Amo… - tragué saliva, la voz me temblaba – Perdone… Trabajaré duro por su bienestar… No me deje… - agarré su mano en mejor estado, y me la acerqué al rostro, para apoyarla luego en mi mejilla – Usted es todo lo que tengo… - y era verdad. No tenía nada, nadie me aceptaba, tampoco quería irme de su lado, y yo, simplemente debía ser mejor. Más fuerte, por ella… Solamente por ella. Era un sentimiento que no comprendía, pero era para Eve, y para nadie más.

aclaración :3:
“Hospitalu”… ¿Así se leía? “Palocía”… “Bamberdo”… “¿Yapping?”

Se refiere a "Hospital, policía, bomberos, shopping"
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Re: ¿Quien eres? [Privado]

Mensaje por Eve el Mar Abr 11, 2017 11:19 pm

Tenía una sensación extremadamente inusual cuando observaba a la otra utilizar sus uñas para sacarse los proyectiles de aquella manera. Tanta era aquella sensación que la atosigaba que en un par de ocasiones tuvo que desviar la mirada sin mencionar que la forma humana que le había propinado a la serphen no hacía que se sintiera más cómoda, tragó saliva y la miraba por algunos momentos para luego mirar a otra parte, no con fastidio, era otra cosa.

“¿No le duele?” se cuestionó en más de una ocasión, observando solo una mirada vacía que salía de los ojos de la muchacha. En parte no podía terminar de creerse la cantidad de piezas de plomo que caían en el suelo, ella seguramente hubiera muerto con muchas menos de las que estaban cayendo frente a sí. La serphen era realmente fuerte aunque eso ya lo había confirmado, quizá ni siquiera necesitó su ayuda desviando aquel enorme disparo pero de la misma manera no entendía ¿Cómo era que habían logrado tenerla cautiva?

Sus pensamientos se interrumpieron al sentir su lengua hurgando por su brazo, la zona de su cuerpo con más heridas que por suerte había evitado que los ataques llegaran a sus órganos vitales. Se la quedó viendo sin saber muy bien cómo responder, era como cuando estaban en aquel descampado. El tener su calor, el tenerla junto a ella, respirando, tan cálida sin mencionar que la había acorralado en contra de la pared donde el gélido liquido colgaba para entrar en su cuerpo, finalmente, quedaron cara a cara.

Suplicas… Si, aquellas eran suplicas, las conocía, sabía cómo sonaban paro a su vez, generalmente las ignoraba, suplicas por su vida, por su negocio, por su dinero, todo aquello generalmente le daba igual pero ¿Por qué esa suplica? ¿Por quedarse a su lado? Era la primera vez que escuchaba una así, su mano la tomó de la mejilla, no solo por haber sido guiada, sino que la palpó, pudo sentir su calor en sus dedo pero la soltó, la tomó de la parte de atrás de la cabeza y la dirigió a su mecho, abrazándola con solo uno de sus brazos, pegándola a ella, sin decir nada.

No sabía que más hacer, simplemente ir a lo que primeramente la había llamado. Volvió a tomar el spray y susurró en el oído de la serphen. ―No te muevas― al tiempo que el mismo era vaciado sobre las heridas de la contraria, servía para cerrar, desinfectar y sanar las heridas más rápidamente, no era extraño que Eve lo usara teniendo en cuenta lo propensa que era a lastimarse.

Mientras lo hacía se aferraba fuerte a la otra y al terminar la mantuvo entre sus brazos, incluso aquel que estaba lastimado. Sus ojos estaban cerrados, como si estuviera durmiendo pero estaba perfectamente consiente, aunque cansada, eso en definitiva lo estaba, nuevamente susurró en su oído. ―No voy a dejarte― no supo de donde vino eso, aquella chica estaba en definitiva haciéndola actuar raro.

Recordó entonces que estaba abrazando a una simulación, esa no era ella, prefería verla a ella, alargó su brazo lastimado el cual tembló un poco por el daño que tenía hasta el brazalete y lo abrió, desactivándolo y pudiendo ver claramente a la muchacha, a la chica que tenía entre sus brazos cuya larga cola se extendía por el suelo, estaba en su hogar, lugar donde nunca nadie más había logrado entrar o, mejor dicho, nunca había permitido a nadie entrar, era su lugar seguro ¿Qué había en ella que le había permitido que entrara en su refugio del cruel mundo? Era algo complicado para ella solo porque no podía decir la respuesta.


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Re: ¿Quien eres? [Privado]

Mensaje por S'Lipher el Mar Mayo 09, 2017 3:47 am

¿Qué era esta nueva sensación? Un temible calor que rodeaba mi cuello y mi rostro. Positivo, puesto que no me moví de allí, mucho menos cuando me ordenó que me quedase en mi lugar, quieta. “Psss” un sonido un poco largo, frío al tacto sobre mis heridas, así que lo primero que pensé fue que se trataba de algún tipo de estimulante curativo para rasguños, u heridas. Tragué saliva sintiendo un poco de ardor y luego levanté apenas la vista para observarla. Parecía estar mal, ¿Pero por qué? ¿Acaso seguía enojada? No quería ni imaginarlo, ni tampoco pensarlo… Sentí un poco más de presión en ella sobre mí, como si no quisiera soltarme, algo que realmente me relajaba y cuando estaba a punto de cerrar los ojos, sus palabras me tomaron por completa sorpresa. “No me dejará…. ¡No me dejará!” mi pecho se infló lo suficiente, sintiendo una presión enorme, como si quisiera estallar en miles de pedazos. Escuché como el brazalete caía a un costado, y me separé apenas la vi acomodarse, solo unos centímetros. Mis cicatrices cambiaron a un color rosado fuerte, mientras levantaba mi cola, erguida y bastante dura, para luego empezar a ondear de un lado a otro, como si fuese un perro feliz.

Mis labios cambiaron. Primero sentí como de la línea recta neutral y usual, se formaba una especie de semi círculo, algo que jamás en la vida me había pasado. Por consecuencia de la confusión, llevé una mano a mi propio pecho. Mi corazón latía super rápido, ¿Qué me estaba pasando? Agaché un poco la cabeza, luego la levanté un poco fuerte, y sentí algo salir de mis ojos. Me llevé la mano libre para ver que estaba ocurriéndome. Si tuviese que darme un parte médico, diría que estaba muriéndome de un paro cardíaco… ¿Lágrimas? ¿Acaso no salían cuando uno estaba triste? Aunque ni sabía que era estar triste… Observé a mi amo confundida por completo mientras volvía a agachar la cabeza y comenzaba a limpiarme las lágrimas – Lo siento… - dije en voz baja, con un tono alegre pero confuso – No sé qué me pasa, es mi primera vez, las lágrimas, y eso… - refiriéndome a las pulsaciones y el color de mis cicatrices. Todo era tan extraño, tan… Absurdo. No lo entendía, pero necesitaba calmarme. Empecé a respirar hondo, haciendo un leve ejercicio de meditación que me habían enseñado y luego de unos pocos minutos, logré detener las lágrimas, pero no mi corazón, ni el agite de mi cola.

Palmeé un poco mis mejillas, como liberando un poco de mi anomalía de comportamiento, y volví a mi amo. Las manos me temblaban, pero ¿De qué? Tragué saliva de forma nerviosa, respiré hondo y luego la tomé con cuidado por los costados, despegándola de la pared mientras forzaba a mi cola a tomar el suero para mantenerlo arriba y así poder controlar un poco mejor el goteo. Agarré su cuerpo con delicadeza, mi estúpido rostro no dejaba de sonreír, ¿Qué demonios mi reacción? La levanté con suma precaución, y la llevé así por la casa, sea pequeña o grande, era casa. Una vez que vi la cama, su cama, porque yo dormiría en el suelo, o no dormiría, la recosté allí como si de un vidrio se tratase. Largué un pequeño suspiré y mientras me sentaba en el suelo, para observarla de reojo como si fuese un cocodrilo, mi cola se mantenía a lo alto con el suero – Amo Eve, se va a poner bien… Es muy fuerte… - la animé y ahora sí que podía confirmar que sonreía por primera vez porque yo quería.

Apoyé el mentón en la cama, tomé su mano y deslicé mi pulgar sobre su palma, como acariciándola, “acá estoy” quería expresar, pero no era buena ni con los sentimientos, mucho menos expresándolos. Esto era todo lo que podía hacer, por el momento. Olfateé disimuladamente el ambiente, cosa de guardarlo en mi memoria, y si algún día me perdía, sabía por dónde volver. Me levanté con cuidado, como si pudiese lastimarla, pese a estar a un cuerpo de distancia, y pude ver algo salir de la pared, parecido a un gancho. Colgué el suero allí y me giré para volver por donde vine. Olfateé y busqué algo con lo que poder ayudar a mi amo. Abrí algunas cajas de madera no muy grandes y noté algo con un envoltorio – Cho… Choco… ¿Lato? – tomé uno y luego tomé de la otra algo que parecía ser similar. “Té Verda”. Llevé ambos hacia mi amo y se los dejé a un costado, sin molestar – Le traje algo de esas cajas… No sé qué son, pero… Si son suyas, debe ser bueno… - ladeé la cabeza hacia el suero y acerqué mi mano a su mejilla - ¿Se encuentra mejor? Amo… - mi tono era de preocupación, se notaba, así como también se notaba que no comprendía absolutamente nada del mundo.

¿Quién me mandaba a nacer, ser expulsada, y luego ser criada como un experimento solo para matar? Si el destino era bueno conmigo, viviría con mi amo el resto de mi vida. En ese mismo instante, mis cicatrices brillaron de un dorado intenso, convirtiéndose en algo muy lumínico. Me había “marcado” con ella. Quería ser la única persona quien proteger con mi vida. Nada me importaba más que su bienestar, y recientemente, mi cuerpo lo había pactado en su presencia. A los segundos, volvió a ese tono rosado de exaltación y confusión de pre infarto y sonrisas tontas.
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Re: ¿Quien eres? [Privado]

Mensaje por Eve el Dom Mayo 21, 2017 5:12 pm

“Entonces si le dolía pero… ¿Por qué?” Pensó mirando las lágrimas de esta, su cuerpo le decía que huyera, que desapareciera, como cuando le apuntan con un arma, cuando está en una situación en la que sabe que no puede ganar pero aquella sonrisa la despistaba, una sonrisa tan espontanea hizo que no supiera cómo reaccionar, contrajo una de sus piernas para abrazarla con su brazo sano, ella parecía estar tan confundida como la propia mercenaria, estaba inquieta, no tenía miedo pero tampoco lo entendía.

Esta meditó y levantó a Eve, con cuidado, aquello era extraño, la misma ni siquiera se revolvió en desagrado. Ya era extraño que ella tuviera contacto físico con otras personas, especialmente en el área de su torso, incluso cuando la propia S’Lipher la levantó cuando se conocieron le ordenó que la bajase, tal vez era la debilidad de sus heridas pero con su mano sana tomó el brazo de la otra dejándose llevar, mirándola fijamente, su tez nuevamente se había puesto de un color azulado, mirándola fijamente con sus ojos grises y reptilianos, tanto que el viaje a su cama se le hizo corto.

Su habitación tenía una cama individual sin cabecera llena de sabanas que podían ser viejas o nuevas colocadas de forma horizontal contra la pared de ladrillos opuesta a la entrada de la misma. Junto a la misma había un gavetero cerrado. Una silla a menos de un metro con un proyector que apuntaba a la pared donde estaba la entrada la cual tenía una suerte de lámina blanca que servía como una suerte de receptor para la pantalla del reflector.

La tensión en el interior del cuerpo y mente de Eve no hicieron ni ir en aumento, tomando con su mano la sabana de dicha cama y aferrándose a ella mientras esta se iba, había tomado su mano, le había hablado con una voz tan dulce y aun así no podía dejar de sentirse tensa. Fastidiada se quitó los guantes dejando respirar nuevamente sus cicatrices más antiguas y cortó por un segundo la vía de suero, quitando el tubo de la aguja para quitarse su chaqueta junto con sus botas, dejó todo las botas en el suelo mientras que sus otras prendas reposaron junto a las sabanas, se sentía asfixiada de una manera, era peor que cuando tenía miedo.

Miró sus propias manos, el mareo había disminuido pero su tensión no. Por un momento ignoró el saludo de esta pero finalmente un brillo dorado hizo que alzara su mirada. Las marcas de su cuerpo brillaban, la visión no sabía porque era tan anhelada para sus ojos, bien podría esconderse como darle una patada debido a lo presionada que se sentía, pero no sabía de donde venía ¿Había sido envenenada por el plomo? No lo sabía, no le importaba, no aguantó más, la tomó del antebrazo y la jaló hasta ella, en la cara y la abrazó fuertemente ella debería de sentir el áspero relieve de las manos de la mercenaria presionándose contra su espalda, no dijo nada, simplemente se quedó así por casi un minuto que pareció una hora.

El té había caído al suelo y la barra de chocolate en algún punto de la cama individual. Fue guiando a su compañera, a la culpable de su extraño estado mental hasta reposar en la cama mientras ella se recostaba en la misma, posando una de sus manos sobre su hombro, mirándola fijamente. ―Eres fuerte, estoy debil… Pudiste haberte ido― entrecerró un poco la mirada, pese a que ella había cometido un error parecido a ese en el pasado simplemente no lo comprendía. Su mechón de cabello más largo que el resto reposaba en el pecho ajeno. Aquello era muy diferente al último abrazo que le dio en Caronte, ese era para marcar “su territorio” pero eso era diferente, el no entender nada comenzaba a irritarla. ―¿Por qué?―


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Re: ¿Quien eres? [Privado]

Mensaje por S'Lipher el Dom Mayo 21, 2017 10:40 pm

Estaba sintiéndome demasiado extraña. No comprendía en absoluto para nada mi comportamiento, ni esto que estaba en mi pecho. Esta presión y confusión, que al mismo tiempo era tan clara como el agua por querer cuidar a Eve de todo… ¿Estaba enferma? ¿O es que algo me había golpeado la cabeza mientras peleaba y no me di cuenta? Por ahí era algún efecto de alguna bala… No lo sabía. Repentinamente, ella me tomó del antebrazo haciéndome tirar una de las cosas al suelo, mientras la otra salió disparaba por algún lugar de la cama. Me había empujado hacia ella, con suma facilidad, como si… Como si realmente yo fuese de aire o papel. Sus manos en mi espalda, hizo que me recorriera un escalofrío extraño en todo el cuerpo. Ahora me sentía mucho más que extraña. La presión en mi cuerpo era como estar haciendo resistencia bajo kilómetros bajo el agua con pesas, algo que hacían cuando me entrenaban la resistencia corporal y pulmonar. Esto era… Similar, esa presión que te invade todo el cuerpo que no sabes lo que es, pero allí está. Apreté los labios mientras la ayudaba a guiarme a su lado. En ningún momento dejé de verla a los ojos, simplemente no quería despegarme de ella. Me acomodé lentamente y con cuidado, envolviendo mi cola en su pierna derecha, solo un poco para no incomodarla mientras mantenía mi boca cerrada y en silencio.

Deslicé mis dedos por su brazo, hasta llegar a su desnudo cuello y reposar allí mi mano. Entre cerré la mirada con cierta preocupación, quería verla bien, pero… Observarla tan débil, era algo que me hacía completamente vulnerable y… Negativo. Me levanté de su lado, sentándome en la cama, medio de costado, para luego pasar mi pierna izquierda por sobre las suyas, al otro lado para apoyarla pegada a la pierna derecha de Eve, y quedarme sobre ella. Coloqué mejor la otra pierna, y apoyé las manos una a cada lado del cuello, en el espacio que dejaba la cama. Suspiré un poco, de forma extraña y nerviosa. Sus manos dándome pequeños escalofríos en todo el cuerpo me estaba dejando aún más extraña. Sentí algo caliente en mi rostro, más que nada en la zona de las mejillas, ¿Tenía fiebre? Me senté en su cintura, despacio y con cautela de no hacerle doler, ni de dañarla, y entonces, llevé mis manos hacia su cuello lentamente, acariciando con los dedos la zona para luego bajar y llevarlos por el centro de su cuerpo, hasta llegar al límite entre el suyo y el mío. Ahí los llevé hacia mi corazón, y agaché la cabeza, pese a poder seguir mirándola – Jamás me iré de su lado… Usted no lo comprende… Usted no sabe lo que yo viví… - dije en voz baja, como si estuviese contándole una historia para hacerla dormir.

Apreté un poco cerca de mi corazón y suspiré – Yo… Yo no sé qué me sucede con usted… Es la persona que me sacó de mi peor pesadilla… Es esa persona que no tiene idea de lo que me han lastimado, y sin embargo, me abrió los brazos y me aceptó como era… ¿Cómo simplemente puedo irme? … -me agaché ante ella, apoyando los codos cada uno al costado de su pecho, en el colchón mientras estiraba un poco las manos para acariciarle la barbilla – A mí me han sacado sangre, me han cortado, me han atravesado lanzas, espadas, cuchillos, herramientas de operaciones, me han quitado carne, pelo, uñas, me han golpeado, pisado, latigueado, disparado, quemado, me torturaron psicológicamente para que yo no pudiera sentir nada mientras peleaba… Cuando nací mis padres me abandonaron, tal vez me vendieron a un laboratorio justamente porque soy defectuosa en mi raza y en mi lugar de origen, no tiene idea de lo que es crecer siendo maltratada, abusada… No poder escapar porque no conoce el territorio, ser inyectada con drogas cuando me ponía violenta… Que me haya liberado de todo eso… Usted no sabe lo bueno que me hace sentir… - estaba a centímetros de su rostro, sin embargo, mi rostro expresaba neutralidad, como si fuese un robot, a excepción de mis ojos, los cuales al parecer, eran los únicos que podían demostrar cómo me sentía al respecto, pese a desconocer los sentimientos.

Saqué mi lengua y comencé a lamer sus mejillas y barbilla, para luego retractarla y mantener la postura – Sé y reconozco el enojo… Y solo diferencio lo que es bueno y malo, como sentimiento, por así decirlo… No comprendo los demás… Pero con usted… Usted me hace sentir presión en el pecho, como si estuviese ahogándome, sin embargo, parece como si respirase el aire más puro cuando estoy cerca suyo… No es malo, de hecho, es muy positivo, pero no lo comprendo, y creo que eso es lo negativo… Amo… - expliqué aun sintiendo ese calor en la zona de mis mejillas. Quería saber que era, pero quería averiguarlo con ella. Mi vida había encontrado una razón por la cual sobrevivir, y vivir. Eve.
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