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(Distrito Tamachi) ¡Cuando la paz termina! [Priv. Ellie]

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(Distrito Tamachi) ¡Cuando la paz termina! [Priv. Ellie]

Mensaje por Invitado el Sáb Mayo 02, 2015 2:23 pm

-Mamá, papá, aquí estoy.- Aquella voz chispeante hizo acto de presencia de forma espontánea, dentro de aquel hermoso y pacífico parque tan representativo y espiritual, el famoso "Parque de los Difuntos" o "Deddo kōen" como era su nombre real. -Perdonen que hacía tiempo que no pasaba a visitarlos, he estado...algo ocupado.- ¡Clap! Sus palmas envueltas en sus finos guantes blancos chocaron en un aplauso apagado por las telas, con sus brazos bastante rectos y su vista dirigida hacia aquella estatua que posaba delante de él: una representación algo compleja y detallada de un demonio, simbolizando al Dios de la Muerte puesto en una especie de pedestal. Aquel templito tenía su altura, puesto que había que subir hasta aquella estatua con una escalera de un par de metros de extensión en diagonal -Han sido unos días bastante largos últimamente, ¡He descubierto cosas increíbles!- exclamó con efusividad, aumentando la energía en su voz progresivamente iba hablando y se lo notaba en su mirar, esbozando una sonrisa cada vez más amplia hasta culminarla en una con sus completos dientes blanquitos -...Pero...- y ahora, acomplejado, su tono de voz se mostró más lúgubre, algo cabizbajo -...No sé sus orígenes, y peor todavía...- ahora si, siendo incapaz de continuar observando aquella gran figura frente a él, bajo su mirar -...no sé quien soy.- preocupadó, algo...¿Consternado? Bueno, uno podría notar simplemente cuales serían las reacciones de alguien con una sensación tan repleta de incógnitas -Me gustaría...- tomó aire, llenándose un poquito de valor, alzando su rostro -Me gustaría que me ayudasen, que me diesen aunque sea una pista. No sé por donde empezar, ni por donde terminar.- Su ceño se encontraba ligeramente fruncido, y sus ojos algo molestos, como si estuviese indignado por lo que le "tocó ser" -Se los ruego, papá, mamá.- Juntó más sus palmas hasta el punto de arrugar la tela de sus guantes blancos, cerrando sus ojos y, lo mismo, con su boca, como si estuviese realizando un profundo rezo -Por favor, escúch.-

¡TRUMP!

-¿..WhoooOAAAAAAAAAAAaaaaa...!-

Y repentinamente, aquellas maderas sobre sus pies desaparecieron, haciendo caer perdidamente hacia un vacío interminable el cuerpo del pelirubio que, mostrándose inicialmente sorprendido por su caía, gritó intensamente apenas reaccionó a la misma. No se lo escuchó caer, ni mucho menos, sus gritos desesperados por escapar. En su reemplazo, sólo un cuadrado hueco y oscuro quedó. Soledad. Silencio.
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Re: (Distrito Tamachi) ¡Cuando la paz termina! [Priv. Ellie]

Mensaje por Ellie Sheffield el Sáb Mayo 02, 2015 8:51 pm

Aquel día no había que hacer nada realmente importante. Deambulaba por el distrito Tamachi mirando el cielo totalmente distraída. No tenía ninguna misión o encargo que hacer, nada pendiente, andaba bien de comida… ¿Simplemente sería un día aburrido? Fruncí el ceño, negando con la cabeza, algo tendría que hacer. Desvié mi atención hacia un parque. Nunca había entrado allí, pero tenía entendido que podías “rezar” o hablar con los espíritus. Bajé la cabeza, algo confusa ahora ¿Desde cuándo no hablaba con mis padres? Sabía perfectamente que no habían logrado salir del planeta Tierra y si aún seguían allí estarían muertos, no cabía duda. Solté un largo suspiro, rascándome la nuca con algo de culpa y entré en el recinto.

La paz reinaba ese lugar, no había ruido, ni voces ni grupos de personas que molestasen. Se notaba que allí ibas a mostrar tus respetos y hablar con tranquilidad, y se agradecía. Me fijé en aquellos altos pilares, que parecían estatuas y me acerqué a uno de ellos – Se supone que tengo que hablar contigo…. – con una mirada analizadora me quedé con cada detalle de la escultura – A ver, esto será raro – desvié la mirada hacia otra parte rascándome la nuca, confusa – Nunca he hecho algo así pero lo veo correcto – respiré profundamente – Papa y Mamá, sé que no había sobrevivido, por eso estoy aquí y… Lo siento mucho – apreté los puños con rabia – Pero tenía que huir, la Tierra es un planeta muerto, un yermo donde reina la anarquía y la ley del más fuerte, no me gustaba – me mordí el labio inferior ¿Tendría que haber vuelto a por ellos? Ahora el sentimiento de culpa rondaba mi cabeza – Esto no lo veo una estupidez… - fruncí el ceño levemente, molesta- Vosotros cambiasteis radicalmente y me tratabais como a una sirvienta, me gritabais, abusos por todos lados ¿Es así como se trata a una hija? No, eso no son padres, no tengo nada de lo que arrepentirme – y tras decir esas últimas palabras, me incorporé colocando un mechón detrás de mí oreja, dispuesta a irme de aquel sitio donde había perdido un poco el tiempo.

Entonces vi a un chico a lo lejos, que parecía estar haciendo lo mismo que yo. Arrugué la nariz suavemente, observando la escena y de pronto, desapareció. Pestañeé un par de veces, perpleja y sin saber cómo reaccionar y cuando mi cuerpo decidió moverse corrí hacia donde estaba él. Me quedé al borde del agujero, a punto de caerme también, y clavé mi mirada en el joven – Oye, rubiales ¿Necesitas ayuda? – Esbocé una ligera sonrisa – Te veo un poco incómodo ahí abajo – agarré de mi cinturón mi arma, el bastón. Dando un par de giros al objeto lo alargué, metiendo este en el agujero – Venga, agárrate chaval – acabé tumbándome para que así pudiese llegar ya que era bastante profundo y casi no llegaba.

Spoiler:
Aclaración, el bastón se puede alargar, es decir, es pequeñito y si lo mueves muy rápido y fuerte se estira (?)
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Re: (Distrito Tamachi) ¡Cuando la paz termina! [Priv. Ellie]

Mensaje por Invitado el Sáb Mayo 02, 2015 10:16 pm

Se podía percibir una asmósfera bastante pesada en aquel oscuro lugar en el que el joven pelirubio se encontraba, una esencia completamente adormecedora e hipnótica, la misma que, resultaba tan intensa como para escaparse por aquella sencilla avertura que se había generado. Ésta, volvía complicada la reincorporación del muchachito que había caído hacia aquel oscuro vacío, el cual se encontraba solamente iluminado por aquel cuadrado por el que él había caído, siendo éstos los intensos rayos del mediodía -...Auh...mierda.- comentó entre dientes sintiendo una fuerte presión en su espalda, propia del impacto y el dolor del momento, frunciendo un poco su rostro e intentando mover las piernas un poco, intentando ponerse de pie nuevamente.

La distancia entre la posición actual y la anterior de Fusa podía considerarse como si fuesen varios metros de altura. Sorprendía que, algo que no pareciera tan profundo en su exterior, lo fuera en tal amplitud en su interior, inclusive, escuchándose el ligero eco en su hablar.  
Sus acciones fueron fuertemente interrumpidas cuando, de forma espontánea, parte de la única luz que allí llegaba fuera opacada por unos radiantes cabellos castaños, conjunto a un aspecto, actitud y voz bastante femeninas que tomaron por sorpresa al joven de capa rubí, algo avergonzado por la situación -Pues...¡No me vendría mal!- exclamó reincorporándose rápidamente y liberando un par de risitas simplonas, intentando hacer "como si no hubiese pasado nada", clásico de un joven que no quiere quedar mal con las chicas, contestándole a las palabras iniciales que la muchachita que ahora se presentaba en aquella escena.

-Oye, ¿A dónde h-

-Sh.-

-¡¡!! ¡¡brb..b..b.r.abab.b.!!-

Las palabras de Fusa fueron, instantáneamente, silenciadas. Sus palabras que parecían intentar conjugar una frase fueron bruscamente interrumpidas por algo que, a simple vista en aquella oscuridad, era completamente inapreciable. El cuerpo del joven había desaparecido, de la misma forma que, en aquella escena, lo único apreciable era aquel extraño bastón de tonalidades marrones oscuras propias de la madera, el cual se prolongaba en búsqueda de...algo que, al menos por ahora, ya no se encontraba allí.

-Tú vendrás conmigo.-

Una rebotante voz pudo sentirse desde el fondo de la oscuridad vista del exterior, una voz repleta de oscuridad, casi susurrante pero amenazadora, algo...de lo que realmente, uno era capaz de temer.
De pronto, aquel bastón fue tomado y, de golpe,

Ella fue tironeada hacia dentro de aquella plena oscuridad.

Fue un tironeo instantáneo, propio de una fuerza indoblegable. Como un tiburón de enormes medidas atrapado en una simple caña que te toma por sorpresa, aquel palo fue literalmente absorbido con la muchachita pegada a él, ingresando, accidentalmente o no, dentro de aquella potencial oscuridad que irradiaba un aspecto totalmente lúgubre desde el primer inicio.

La única luz que les daba esperanzas de volver a salir de allí, desapareció.

Fueron segundos completamente silenciosos, ¿Segundos? La verdad que Fusa no tenía ni la más pálida noción del tiempo. Desconocía qué era lo que había pasado, o donde era que los habían llevado. Recordó la situación que habían vivido (A su parecer) tiempo atrás, donde una muchachita de cabellos castaños había intentado ofrecer su ayuda para su incorporación, pero...al parecer, el pelirubio seguía allí, y fue peor cuando -¿Dónde...estoy?- Desconocía las dimensiones de su cuerpo, reconoció la textura y sensación de aquello en lo que se encontró posado hasta recién, superficie bastante fría...fría y rasposa, a la vez, demorando pocos segundos en, ágilmente, erguir sus piernas -No veo un coño.- comentó insultando con una expresión bastante molesta, incómodo por la falta de visión, para que, rápidamente, ¡Clap! se escuchara el fuerte chasquido de su aplauso que generase, erráticamente, una luz bastante inestable. Luego de ésto, un veloz ¡Click! apareció y, ahora, el joven de ojos avellana tuviese una simple iluminación producto de su nueva linterna negra que ahora posaba en su mano izquierda, dando una visión circular de sus alrededores y, finalmente, pudiendo observarse parcialmente su entorno -...Qué es...todo ésto?- preguntó el muchachito boquiabierto y confundido que observaba todas las inmediaciones de su alrededor, alumbrándolo con aquel tenue fulgor del aparato  en su mano. La pequeña desesperación que comenzaba a generarse dentro de él eran normales; Un extenso pasillo completamente negado a la luz, lleno de una atmósfera que no resultaba ser la más amigable. Pese a que la linterna tenía un potencial bastante modesto, era incapaz de indicar el camino más allá de los diez metros, aquellos que se notaban tan tétricos como las peores pesadillas.

Agitando su linterna en varias direcciones en búsqueda de algún tipo de respuesta, y encontró una que le produjo una enorme sorpresa y, a su vez, preocupación -¡! ¡Es la tía de antes!- comentó entre dientes con su ceño fruncido y labios apretados, acercándose velozmente hacia ella y quedándose de cuclillas frente a su rostro, observándola preocupado -¡Tía! ¡Eu!- utilizó su mano derecha (La libre) para agitar las ropas de su pecho y alumbrar su rostro con la linterna en su mano, buscando, aunque sea, una mínima reacción de su parte -¡Respóndeme, vamos!- Sus palabras se tornaron de perdidas a desesperadas; No sabía qué había sucedido, porqué ella estaba allí, y, tal vez, lo peor de todo: Haberla metido en éste embrollo en el que ella le había intentado dar una mano, por más simple que fuera  -Mierda...yo la he metido en ésto.- comentó, quitando sus ojos del rostro de la muchachita pecosa, sintiendo una potente sensación de culpa que...más ahora, se comenzaba a mezclar en una sensación propia del miedo y la angustia -...Y de paso...no sé ni cómo sacarla.-.

-Perecerán, como las flores de un jarrón.-

-Perecerán.-
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Re: (Distrito Tamachi) ¡Cuando la paz termina! [Priv. Ellie]

Mensaje por Ellie Sheffield el Dom Mayo 03, 2015 7:03 am

Que escena tan surrealista. Había ido a hablar con un pilar de piedra y de pronto estaba ayudando a un jovenzuelo que se había caído en una especie de trampilla o hueco escondido justamente debajo de donde él estaba rezando ¿Coincidencia? Sería demasiado enrevesado pensar así. Intenté estirar algo más el bastón, adentrando mi torso en el interior del hoyo para que pudiese llegar – Venga, un poco… - no me dio tiempo a finalizar la frase cuando de pronto dejé de ver al chico en un pestañear de ojos. Totalmente confusa, quise retroceder e incorporarme ¿Había sido una ilusión? Era imposible, aquel niño me había hablado ¿Las ilusiones pueden hablar? Aquella oscuridad no era normal, subía por mis brazos, helándome la sangre y cortando mi respiración, ya había experimentado ese sentimiento antes: El de estar a punto de morir. Totalmente asustada intenté retroceder pero cierto tirón me obligó a adentrarme en lo desconocido. Intenté resistirme, pero esa fuerza doblegaba la mía y menos en la posición en la que me encontraba, no podía hacer nada, así que simplemente me dejé llevar. El chico estaría por ahí abajo, tenía que salvarlo.

Estaba totalmente desconcertada. ¿Cuánto tiempo había pasado allí abajo, inmóvil? ¿Minutos? ¿Horas? Entreabrí los ojos ligeramente, no veía nada. Empecé a escuchar susurros, voces cerca de mis oídos y un escalofrió gélido recorrió mi espina dorsal y, presa del pánico, me cerré los ojos de nuevo, intentando así hacerme la “muerta” o la dormida. Noté entonces ligeras variaciones en la iluminación del lugar, alguien se estaba acercando, tenían que poner en práctica mis conocimientos y permanecer inmóvil, como haría una zarigüeya. Escuchaba su voz, y realmente parecía preocupado.

¿Sería ese chico? Abrí los ojos de golpe y clavé mi mirada en su rostro preocupado, lleno de culpa – Tranquilo chico, no voy a morir tan fácilmente – me incorporé con algo de dificultad, me dolía la espalda, seguramente por el golpe. – Vaya golpe más tonto… - acabé por ponerme de pie y sobarme el trasero, probablemente el golpe también me lo di en mis posaderas y estaba algo lastimada, pero el dolor se iría en menos de un minuto – Bueno – lo tomé de la manga para hacer que se incorporase del todo y se colocase así a mi lado - ¿Dónde estamos exactamente? ¿Tienes alguna idea? – apenas podía ver nada, así que tuve que acercar mi rostro al ajeno para ver de cerca al joven – Ah, soy Ellie, supongo que ya nos presentaremos de una forma más… ¿Formal? Suena raro, pero algo así – inicié la marcha sacando de mi chaqueta una pequeña linterna, colocando esta en mi hombro. Modifiqué mi chaqueta para que tuviese una especie de lugar donde poner mi linterna en casos como este – Me huele a aventura… Aren't you excited, kid? –Dejé salir mi acento escocés del norte del país, algo cerrado y giré sobre mis tobillos – Venga venga ¿Qué es la vida sin un poco de riesgo y sensaciones fuertes como una buena expedición a un lugar secreto y abandonado? – moví las orejas como si me tratase de un animal al escuchar un ruido al final del pasillo. ¿Una voz? Fui a tomar mi bastón pero no estaba en mi cinturón. Miré por todas partes y volví a la posición donde estaba antes tumbada y allí estaba por suerte. Solté un largo suspiro, aliviada – Vale, ahora si estoy lista, vamos – carraspeé la garganta algo avergonzada por el numerito y proseguí la marcha.
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Re: (Distrito Tamachi) ¡Cuando la paz termina! [Priv. Ellie]

Mensaje por Invitado el Dom Mayo 03, 2015 3:43 pm

Una mezcla de intriga y temor se hacían presentes en aquella aura macabra, lógico: De la luz a la oscuridad hay un solo paso, y por más que aquí estemos hablando literalmente, la metáfora podría ser bastante válida...¿No? Bueno, ya me entendieron.
El alivio se sintió instantáneo en el pecho del joven pelirubio en cuanto cruzó miradas con la joven de cabellos castaños delante suyo, como si su pecho se desinflara completamente y su rostro se tornase iluminado, propio de la alegría -Uff.- suspiró intensamente, cerrando sus ojos por un segundo, para luego volverlos a cruzar con los de ella -Menos mal que estás aquí.- acotó entre medio de las frases de la muchachita, notándose, realmente, bastante animado ante las despiertas reacciones de la muchachita.
No demoraron demasiado en incorporarse del todo ambos jóvenes, quedándose uno al lado del otro con facilidad, intrigados de qué-cojones era lo que, realmente, estaba pasando en aquel tétrico lugar -Pues...siéndote sincero...- y, mientras las palabras del pelirubio contestaban las primeras dos preguntas propuestas por la muchachita de ojos miel, girando su cuerpo y apuntando cualquier tipo de indicio en aquella espantosa y poco agradable zona -...No sé ni papa.- se detuvo, girando para verla a su rostro directamente, mostrándose, ahora si, un poco más preocupado al ser incapaz de ver más allá que unos cuantos metros, aunque...perdiendo aquella sensación, casi en un chasquido, cuando la distancia personal entre ámbos jóvenes se había reducido drásticamente en la presensación que la jovencita le había ofrecido -¡! Madre...cómo mola. Esas pecas me ponen a tope.- pensó en un desliz fugaz con sus ojos sorprendidos y algo despiertos, un ligero rubor en sus mejillas y, como era de esperar siendo incapaz de esbozar su típica y simpática sonrisa de dientes blanquitos, alzando sus brillantes colmillos y dándole un composé bastante agradable -¡Soy Fusa!- exclamó chispeante, llevándose una de sus manos a la nuca -Y perdona por haberte metido en ésto, no soy de meterme en tantos problemas...mentira.- Su conciencia lo atacó, realmente.
Es verdad: Fusa, para parecer un chico bastante simplón, suele vivir metido en problemas. Y no problemas con un profesor en el instituto, problemas...medianamente gordos. Por ejemplo: Ahora no sabe ni dónde carajos está, con una chica guapa en plena catacumba, ¿Normal? no, claramente. Pese a que me cae bien (Soy el narrador, me tiene que caer bien desgraciadamente) suele ser un chico con suerte: Detrás de aquellas desgracias que le suceden constantemente, la recompensa, suele ser...bastante jugosa.

Al menos, eso es lo que pensaba...hasta ahora.

Luces, faros. El sonido de los transformadores pudo escucharse, como si alguien hubiese decidido activarlos. Una luz completamente radiante inhundó la sala de forma espontánea y, como era de esperarse, Fusa llevó su mano izquierda hacia sus ojos para taparlos, el exagerado cambio de oscuridad plena a total luz era demasiado -¡! ¡¿Qué cojones...?!- dijo entre dientes adolorido, sintiendo la intensa molestia por aquel potente fulgor que nisiquiera le permitía observar adecuadamente su entorno...hasta que...sus ojos se acostumbraron...lentamente, a aquella escena delante de su rostro.

-¡!-

No pudo creer lo que estaba viendo.

-¡HOSTIA PUTA!-


Sus pupilas se volvieron pequeñas por la impresión, diminutas, como si se tratasen de puntas de un lápiz. Su piel se torno casi blanca, muerta, a un nivel de palidez comparable...con aquello que estaba observando. Su boca se secó, sus labios se agrietaron y su cuerpo se petrificó totalmente, estático en el lugar, con los músculos exageradamente tensos, sintiendo como su corazón había dado un vuelco tan intenso, que prosiguió con intensos y rítmicos latires...desesperados.

Un domo se había hecho presente. Lleno de sangre.

Aquello que parecía un pasillo no era más que un enorme círculo de aproximadamente veinticinco metros de diámetro, como si se tratase de una arena de un coliseo. Arriba de éste (Cosa que Fusa no había sido capaz de notar debido a la impresión) se encontraban distintos niveles de gradas a modo circular, rodeando la totalidad de aquella horrible escena. Éstas gradas eran diagonales y descendentes, como si se tratase de una enorme cazuela y, lógicamente, desembocara en donde nuestros protagonistas se hallaban.
El domo, realmente, parecía un matadero. Manchones de distintas tonalidades de rojo se hacían presentes, desde el rubí hasta el granate, inclusive, algunas, conservando...aún, la textura húmeda y pútrida. Fresca. El sabor oxidado de la sangre podía sentirse en el aire, apestaba horriblemente, y daba muy mala sensación de boca, sumamente vomitiva.
No quedaban rastros de los dueños de aquella sangre, y...tal vez, eso fue lo que más dejó aterrado al joven de capa rojiza.

-Parece que nuestros ingredientes de hoy se han hecho presentes.-

Se escuchó, delante de ambos jóvenes, teniendo que alzar un poco su rostro para observar de quien se trataba, puesto que la voz venía justo desde las mismas gradas en un palco sumamente adornado y refinado.

-Estamos aquí reunidos...-

Personas...y personas...y personas, de capa y capucha granate, comenzaron a aparecer de entre la mínima oscuridad que allí se presentaba, ocupando los lugares vacíos de aquellas gradas...solamente, con su simple presencia.

-...Para disfrutar de un banquete bastante particular. Carne fresca, joven y suave. Se ven apetitosos, ¿No es así? ...Bien. Hijos míos, nuestro trabajo será observar el bello espectáculo que El Carnicero nos ofrecerá, cuando finalice la velada podremos disfrutar de éste delicioso banquete.-

Se dirigió a ellos, dejando sin habla al joven rubio -Corran, griten, sufran, peleen. Mientras más trabajen su carne, mientras más se muevan, más suaves estarán, más deliciosos serán.-

Un fino hilo de saliva cayó por la boca del sujeto, un hombre...de aspecto algo caballeroso.

-Estoy ansioso por probar esos tiernos y brillantes ojos de la joven.-.
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Re: (Distrito Tamachi) ¡Cuando la paz termina! [Priv. Ellie]

Mensaje por Ellie Sheffield el Dom Mayo 03, 2015 6:17 pm

¿Qué edad tendría el chico? Eché la cabeza hacia atrás para observarlo detenidamente. Era más pequeño que yo, y era mono, las cosas como son. Arrugué la nariz frotando esta con el dedo índice, el polvo de esos pasillos me estaba afectando. Empecé a estornudar una y otra vez – Que asco de alergia – refunfuñé por lo bajo. Me detuve sin previo aviso, algo se avecinaba. Estiré un brazo, impidiendo que el joven siguiese caminando y agarré mi bastón con más fuerza – Algo va a pasar – De pronto, luces por todos lados inundaron el lugar. No cerré los ojos, como había hecho mi compañero, simplemente coloqué la mano en mi frente, ocultando mi rostro así. La cosa cada vez iba a peor.
Avancé lentamente, observando todo el lugar. ¿Estaba acaso en un Coliseo? ¿Una arena donde íbamos a ser masacrados? Tenía miedo, lógicamente, no sabía a lo que me iba a enfrentar. Chasqueé los dedos delante del rostro del chico, tomando luego su hombro para sacudirlo – Hey hey, vuelve – exclamé agitándole, no iba a dejar que se quedase ahí parado esperando su muerte - ¿Confías en mí, boy? – susurré cerca de su oído cuando la voz de aquel señor empezó a elevarse en el lugar, impidiendo que pudiese hablar con normalidad. Me separé de él, dando unos pasos al frente, clavando una mirada fría y serena en el público – Soy Ellie Sheffield, vengo de la Tierra – me señalé con el pulgar orgullosa – Y voy a patear el trasero de cualquier engendro que lancéis hacia mi, tened eso claro y a todos vosotros, si a cada uno de vostros  – dije refiriendome al público. Giré sobre la palma de mi mano el bastón y terminé señalando la especie de podio donde se encontraba el que parecía ser el anfitrión. – Y luego iré a por ti, te haré un par de preguntitas mientras suplicas por tu vida, malnacido – clavé mi arma en el suelo y entonces todo el público empezó a gritar, abuchearme, animarme… Qué situación más surrealista.

Me senté en el suelo durante unos segundos como si fuese un indio y cerré los ojos, esperando a que echasen a las bestias - ¿Tienes miedo, Fusa? – Exclamé crujiendo mi cuello – Quédate atrás si quieres, yo me encargo de la primera tanda – giré el rostro con una amplia sonrisa y de un salto me puse en pie cuando una de las múltiples puertas de la arena se abrió. Brinqué en el suelo, pequeños saltitos calentado así las articulaciones. ¿Contra qué iba a luchar? Estaba hasta emocionada.

Unas cadenas empezaron a escucharse a lo lejos, lentamente, agonizantes. ¿Qué sería? Esa vez no iba a cortarme un pelo, iba a ir a matar, literalmente. Una figura mucho más alta que yo, quizás de dos metros, salió del agujero con una gran viga de hierro en una mano y en la otra una antorcha. Era pálido como el cuarzo, calvo y parecía no tener ojos, solo cuencas vacías que transmitían una sensación de angustia. ¿Era miedo? No, yo no iba a temer a tal aberración. Hice unos cuantos movimientos con el bastón, de un lado para otro, y sin previo aviso, me lancé hacia la bestia. Para mi sorpresa, tenía unos reflejos mucho más desarrollados de lo que había previsto, lanzando una barrida con su arma principal que pude esquivar fácilmente deslizándome por el suelo. Elevé una pierna, propinando un golpe directamente a su mentón, notando como algo caía al suelo y salpicaba mi rostro de sangre: Era su lengua. De una voltereta hacia atrás me incorporé – No suele ser mi estilo, pero como esto es una arena… - musité con una sonrisa llena de picardía y diversión en mi rostro. Parar un ataque no era una opción, acabaría por romper mi arma y eso no era bueno. Volví a atacar yo ahora, girando sobre mis talones para esquivar ahora un ataque de su antorcha – Eres mío – apreté la mandíbula e hice ahora una barrida hacia sus talones con tal fuerza que la mole cayó de espaldas. Entonces salté hacia él, pisando su cuello con fuerza y apuntando con mi bastón hacia su rostro. De una punta salió una especie de cuchilla, como la de las lanzas, y la clavé en su cráneo, justamente en el centro, repetidas veces hasta que el monstruo paró de moverse, muerto. Respiré algo entrecortada, limpiando mi rostro aún manchado de sangre y elevé la mirada hacia el público - ¿Eso es todo? – exclamé con todas mis fuerzas, provocando así a todo integrante de la sala. Luego volví con el chico, que se había quedado atrás y posé las manos en sus hombros – Que ¿Cómo he estado? ¿Genial? – Me mostré más emocionada de lo que debería, sonriendo – No suelo matar, no es mi estilo, soy más de dejar noqueados, pero esto es un ring y aquí si no matas eres tu quien acabas en el otro lado – le pellizqué la nariz de una manera amistosa, con los ojos cerrados y manteniendo esa sonrisa tan característica que solía tener.
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Re: (Distrito Tamachi) ¡Cuando la paz termina! [Priv. Ellie]

Mensaje por Invitado el Dom Mayo 03, 2015 8:31 pm

Sentía su corazón palpitar, una helada sensación recorrer su espalda, su sentido de la audición se había apagado en parte, como si le hubiese explotado una granada frente a él, dejando un simple pitido en reemplazo. Si no hubiera sido por aquella muchachita -...Que...- que comenzó a sacudir su cuerpo y escuchaba su voz en un intenso eco, recuperó velozmente la compostura, la realidad, reaccionando finalmente -¡! - sus ojos despertaron, parpadeando varias veces...sin ser capaz de creer la escena...con el cuerpo estático y petrificado, sumamente tenso, como si estuviese preparado para cualquier accionar en su contra. La voz de la joven castaña era valerosa, la verdad. Fusa se sintió bastante abrigado por el calor de su voz en su oreja, reaccionando en un pequeño sobresalto y, obviamente, como pudo, contestarlo -...Confío en tí, pero...- y no pudo continuar, puesto que ella se había separado del muchacho, haciendo un intenso espectáculo de sus emociones, de su intenso coraje, uno que...le parecía casi increíble al rubio, escuchando, igualmente impactado que todos los presentes las palabras efervescentes de la muchachita de ojos miel -Ellie...Sheffield...- pensó boquiabierto, perdidísimo, como si se tratase de un niño en un carnaval sin sus padres, mientras escuchaba como el público allí presente cuchicheaba la osadía de la joven, y...al parecer, no solo la abucheaban...sino que, también, la animaban.

-¿Ellie Sheffield, eh?- dijo aquel extraño sujeto de porte rústico, con su cabello violáceo y sus ojos delgados y delicados, sus pupilas de tonalidad oscura, con una sonrisa...de extremo placer -Me encanta...-

Y comenzó a reir. Una carcajada pútrida, maligna, malintencionada. Una carcajada que comenzó a subir a borbotones hasta volverse tan intensa que rebotaba por toda la arena.

-¡ME ENCANTA, SENCILLAMENTE, ME-ENCANTA!- Exclamó con extrema efusividad, con una sonrisa que parecía desencajarse de su rostro, al igual que sus pupilas -Emoción...fervor...hacía tanto...- aquella saliva que había caído fue limpiada por su antebrazo, rápidamente -...hacía tanto que no era capaz de degustar a alguien tan vivo, con tantas ansias de vivir. ¡ÉSTO SERÁ ALUCINANTE!-

Y comenzó con sus carcajadas, otra vez.

Fusa observó a la muchacha sentada a su lado, realmente...no lo estaba creyendo, y más aún...sintiéndose indignado por la pregunta de la joven -¡! ¡¿PERO...Cómo n-no voy a tener miedo?! ¡¿MÁS BIEN c-como es que ésto no te mueve un pelo?!- exclamó avergonzado y con su miedo perdurante aún, indignado por las palabras de la joven que, realmente, estaba minimizando mucho la situación -¿La...primera tanda?- su rostro se transformó. Aquella expresión indignada cambió, se tornó algo confundida, ¿Extrañada? Una de sus cejas se había fruncido, pero, siendo incapaz de resistirlo por lógica pura, comenzó a escuchar el movimiento de aquel enorme portón no muy lejos de ellos, al extremo de la sala -¡! ¡Mierda...! ¡Allí sale!- balbuceó torciendo su cuerpo en dirección hacia aquella puerta, sus piernas reclinadas listas para la acción y sus palmas rectas, preparadas para hacer "su gracia".

No fue necesario.

-¿Eh?-

Aquella muchacha era toda una atleta, parecía estar preparada para todo. Su accionar fue veloz, y certero: De un primer ataque logró sólo algo impulso, del segundo lo ejecutó. Ágil y precisa, como una avispa, observó la caía de aquel colosal monstruo de dos metros que había aparecido frente a ellos, sintiendo el intenso temblor del suelo cuando su cuerpo se estrelló en el mismo, sacudiendo un poco al joven de cabellos mostaza y, finalmente, salpicando un poco de la sangre esparcida en el suelo, sin hablar de la que brotaba de la boca de la ahora difunta abominación, manchando los alrededores.

¿Eso es todo?

-Eee...Ellie?.-

Que ¿Cómo he estado? ¿Genial?

-Si, pero...creo que ese no era "El Carninero".-

No suelo matar, no es mi estilo, soy más de dejar noqueados, pero esto es u-

¡BRUM!

-ESE, es El Carninero.-
El suelo se estremeció bajo los pies de ambos jóvenes, apenas uno de los pies de aquella monstruosidad se había hecho presente. Sintió una convulsión en todo su rostro, estando obligado a levantar el rostro para, así, observar aquel colosal engendro que decidió aparecer, finalmente, en escena -...Ésto estará feo. Ésto estará muuuuuuuuy feo.-.
Midiendo aproximadamente dos metros y medio y con un peso incalculable por su aspecto, aquel ser humanoide de extensa cabellera negra sucia y con pequeños detalles violetas al mezclarse con la sangre le daban un aspecto más sucio del que ya tenía, sin contar su gran delantal de "Chef" manchado con diferentes tonos sanguíneos. En su mano izquierda posaba una gigantesca hacha capaz de rebanar el cuerpo de cualquiera de los dos muchachitos en dos, tanto en horizontal como en vertical, con su punta embadurnada en un oscuro granate...notándose la dueña de innumerables muertes. Traía una máscara consigo, similar a la que se utilizan para evitar el ingreso de olores tóxicos, tapándole sólo su nariz y boca, dejando aquellos ojos negros con pupilas rojas visibles. Unos ojos repletos en violencia, en maldad, el aspecto de un cruel y macabro asesino -...No puedo dejar que Ellie se encargue de éste tío, ¡La van a reventar!- pensó nervioso apretando sus dientes y fruciendo el ceño, decidido, sin quitarle la vista a aquel horrendo ser.

¡Clap!

-¡Ésta vez no te encargarás tú sola, Ellie!-

Exclamó el pelirubio que, en simples instantes, luego de que brotase un intestable y brillante chisporroteo desde sus manos, apoyase sus palmas en el suelo para sacar lo que sería un cañón a bala, de los utilizados en épocas aproximadas a 1800 y 1700 respectivamente, con su cañón de acero y sus ruedas de madera, ya de por si, cargado -No me quedaré...¡Mirando cómo acabas a todos!- y, rápidamente, accionó aquel mecanismo con un interruptor como soga, liberando aquella enorme bala a toda velocidad dirigiéndose directamente hacia el rostro del engendro conjunto a la fuerte explosión generada por la pólvora -¡Yo también me quiero divertir!-.
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Re: (Distrito Tamachi) ¡Cuando la paz termina! [Priv. Ellie]

Mensaje por Ellie Sheffield el Lun Mayo 04, 2015 2:47 pm

Los abucheos, gritos… Todo el público reaccionó de formas tan distintas al verme salir victoriosa de ese enfrentamiento y de una manera tan rápida. Ladeé la cabeza observando como el chico no había cambiado la expresión ¿Tan mal lo había hecho como para no causar ningún tipo de emoción distinta a la que ya tenía? De pronto, di un pequeño bote en el suelo. Giré todo mi cuerpo, contemplando a aquella mole aún más grande que la anterior ¿Ese era el siguiente objetivo? ¿El que nos iba a despedazar? Hice vibrar mis labios algo aburrida, era otra bestia enorme y posiblemente lenta ¿No podía soltarnos algo que nos hiciese de verdad movernos por todo la arena, buscando una apertura en toda su estructura o algo así. Iba a decir algo al joven, pero ahora se encontraba con un cañón al lado, dispuesto a usarlo para atacar al monstruo, espera ¿Un cañón? Pestañeé totalmente perdida ¿De donde había sacado semejante arma? ¿Estaba soñando ahora? Me froté los años, pero ahí seguía el objeto. Me hice a un lado rápidamente antes de que accionase el dispositivo. El disparo produjo una gran manta de humo que me dificultaba la visión. Tosí un par de veces, alejando un poco de la zona.

Una vez que mis ojos pararon de llorar y no se me metía el gas por la boca, respiré profundamente, ahora era mi turno de atacar. Al parecer, el objeto le había golpeado la cabeza, pero no lo había matado. Entre toda la niebla, apareció una cabeza enorme, sin parte de la mandíbula y sangrando por todos lados. ¿Solo le había hecho eso una bala de cañón? Tragué algo de saliva, observando detenidamente al sujeto, que ahora se dirigía hacia mi compañero, tenía que actuar rápido. De pronto una gran idea se encendió en mi cabeza, como una pequeña bombilla. Me crují los dedos y guardé el bastón en mi cinturón – Bueno, vamos a usar a mis nuevas amigas – musité dando un par de golpecitos a las puntas de mis botas. Ahorrando poco a poco conseguí hacerme con este calzado algo especial: Tenían unos sensores que al activarlo, la gravedad se disminuía de tal forma que me permitía andar por las paredes durante un tiempo determinado y, aparte, me proporcionaban un pequeño empujón, como si fuese un propulsor. Ya las estuve probando por mi escondite, pero nunca tuve la oportunidad de probarlas en un combate real. Además, yo las había modificado de tal forma que estaban reforzadas y hechas a pruebas de impactos, golpes y todo tipo de daño exterior. Esbocé una gran sonrisa, mirando hacia el lugar donde se encontraba aquel señor tan inquientante y le mostré la lengua.

Salí a correr hacia la bestia. Se percató de mi presencia, girando sobre su eje y lanzando un ataque hacia mi dirección con su hoja típica de carnicero de forma horizontal, con tal de cortarme en dos. Tomé algo de impulso para posar las manos en el suelo y dar una voltereta frontal, posicionándome sobre la hoja unos segundos y esta vez me propulsé gracias a las zapatillas, lanzándome hacia la herida y propinando una fuerte patada gracias a la potencia que me propinaba el calzado. Tal fue el golpe que me hice hasta daño, pero el ser retrocedió un par de paso, viéndose obligado a llevarse una mano a la zona afectada – ¡Fusa! ¡A mi señal lanza otra bala! – exclamé con toda mi fuerza y nada más tocar la superficie, corrí hacia su espalda, sacando mi arma principal, con la punta incluida y clavando esta en sus rodillas, dos golpes certeros que consiguieron atravesar dicha articulación. La bestia comenzó a soltar gritos y gritos de dolor, moviendo su arma de un lado para otro buscando donde estaba hasta que se vio obligada a caer de rodillas, le había roto la guardia. Salte sobre sus hombros, clavando ahora mi arma justamente en la parte trasera de su cuello con toda mi fuerza, atravesando la medula espinal seguramente, ahora estaba totalmente inmovilizado. Había roto todas las conexiones de su cuerpo, era la oportunidad perfecta del chico. Me mantuve en mi posición, posando las piernas en los omóplatos y manteniendo firme el cuerpo del monstruo con toda mi fuerza - ¡Lanza una bala a su pecho, al corazón! ¡YA! – ordené esperando que se me escuchase con todo el ruido que había en el lugar, entre el público, las risas de aquel demente y los gritos de dolor de mi víctima que poco a poco se iban apagando era difícil mantener una conversación.
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Re: (Distrito Tamachi) ¡Cuando la paz termina! [Priv. Ellie]

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 04, 2015 5:15 pm

-¡Bien! ¡He acertado!- el rostro del joven rubio se mostraba claramente satisfactorio; Aquel intenso sonido generado por el impacto de la enorme bala de cañón a alta velocidad, en composé a una intensa humareda gris oscura, le dieron una plena satisfacción, mostrando su rostro completamente desafiante y aventurero, frunciendo el ceño y esbozando una potencial sonrisa con sus dientes blanquitos,comenzando, progresivamente, a mostrarse más gustoso por la intensa situación, simple y llanamente, contagiándose de la actitud de la muchachita de ojos miel, iluminados por la adrenalina.

-...El poder de ese chico estorbará demasiado.-

La humareda no demoró demasiado en disiparse, lógicamente, mostrando los efectos del accionar de Fusa; Los borbotones de sangre eran verdaderamente potentes, al igual que aquel colgajo putrefacto que anteriormente era la totalidad de su mandíbula, sorprendido que...pese a haber sido extremadamente certero con aquel veloz cañonazo, los efectos hayan sido...¿Mínimos? Realmente no era para menos, aquel sujeto parecía colosalmente resistente -¡! ¡Sigue de pie, vaya tío!- exclamó el joven de capa rubí con expresión algo preocupada, apretando sus dientes con algo de fuerza, alzando sus colmillos, frunciendo el ceño algo enojado y tensando su cuerpo nuevamente, como si estuviese preparado a, lógicamente, actuar en consecuencia de cualquiera de las medidas que la aberración allí presente sea capaz de tomar, atento a cada uno de sus movimientos.
Su atención, ágilmente, se dirigió hacia la muchacha de cabellos castaños a su lado. Escuchó un tenue cuchicheo que fue incapaz de percibir por culpa de la distancia y el barullo de la arena, sin embargo, siendo capaz de observar sus labios en detallados movimientos, propios del habla -¿? ¿Qué estará...?- comentó intrigado y confundido en un tono simplemente audible para sí mismo, mostrándose algo atónito al bajar los ojos hasta sus pies, observando como la joven a su lado daba uno que otro golpe al suelo con la punta de sus botas y, en un pispás, con aquella típica actitud reveldona que ahora se había hecho costumbre, aquella osada jovencita había salido disparada -¡!- a una velocidad moderadamente alta, volviendo sus movimientos atléticos y sumamente acelerados.
Los ojos de Fusa volaban en todas direcciones al observar el accionar de Ellie (Como se había hecho identificar tiempo atrás) que, realmente, estaba dando todo de sí para proteger tanto su vida como la del muchachito de cabellos mostaza, cosa que...provocó una reaccionar esporádica en él -...Mierda. Ella está dando todo de sí...- pensó mordiéndose un poco su labio inferior, propio del nerviosismo del momento -...Y yo simplemente me quedo aquí, como artillero.- su vista, ahora, se postró directamente en aquel cañón, serio, apretando sus manos hasta volverlas tensos puños, convulsionantes...realmente, molesto por aquella actitud de "Actúo desde lejos, toma los peligros tú" que, actualmente, estaba teniendo. A ver, aquello estaba resultando lógico; Un joven de 17 años, estudiante, un-poco-particular (Y vimos recientemente el porqué) que repentinamente se ve involucrado en una escena propia de un asesino...o asesinos, en serie.

-¡Pero si...si ella va a correr riesgos...

¡Clap!

-...Yo, también!-


Fueron segundos, espontáneos, tales como lo había hecho el primero.

-...De verdad, que será un estorbo.-

Aquella inestable luminosidad se hizo presente nuevamente entre las palmas del joven que, sin vacilar, apoyó las palmas en aquel sucio y contaminado suelo, generando del mismo aquella enorme estructura de aproximadamente cuatro metros de alto y un cañón de metro y medio de diámetro, con un decorado propio de los detalles ingleses que no había perdido, ni siquiera, en el primero que había creado. A diferencia del anterior, éste no poseía ningún tipo de movilidad a tracción como lo era su anterior modelo; En lugar de gastar su potencial en desarrollar éste mecanismo, impulso toda su concentración en crear el cañón más grande que pudiera generar en aquel momento, absteniéndose, lógicamente, de poder direccionarlo, optando el potencial destructivo a cambio de la versatilidad -¡Pónmelo a tiro, Ellie!- exclamó el muchacho con efusividad, mostrando varios jadeos y algunas gotas de transpiración por aquella inmensa estructura que había creado, sintiendo sus labios bastante secos...pero su rostro, más vivo que nunca.
Él se encontraba en la cima del cañón, con una de sus rodillas apoyada en el mismo al igual que una de sus manos, para mantenerse estático en el lugar y no perder el equilibrio. En su mano izquierda se encontraba una larga y mucho más gruesa soga, la misma que generaría la misma reacción a explosión que su modelo más pequeño, sólo que ésta vez, y con bastante lógica...con un efecto mucho más devastador.

¡Lanza una bala a su pecho, al corazón! ¡YA!

-¡Lo tengo! ¡Salta!-

¡BOOOOM!

Un estruendo comparable al de un relámpago pudo escucharse. Aquella gigantesca bala de acero de metro y medio de diámetro se disparó a una velocidad apresurada, propia del accionar explosivo de la pólvora. La humareda provocada por la misma fue tal que sólo una extensa neblina gris pudo hacerse presente en escena, incapacitando la vista en su totalidad y, como era de esperarse, irritando la vista de la gran mayoría de los presentes, escuchándose, inclusive, múltiples y contínuas toses de todos los presentes en las gradas. Fusa, por el contrario, había caído de lleno al suelo; La inercia de la explosión fue tal que la firmeza de su cuerpo fue incapaz de soportarle, con el retroceso, arrojándolo de espaldas directamente contra el rocoso y sangriolento suelo, impactando contra el mismo con bastante aire agotador, jadeante y con respiraciones bastante profundas, aprovechando las fuertes inhalaciones y exhalaciones desde su boca -Lo...hemos...consegui...do, Ellie.- musitaba entre cortado con sus ojos plácidamente cerrados, como si desease desmayarse en aquellos instantes. Aquel esfuerzo físico supuso, realmente, un desafío completamente nuevo para el pelirubio: Hasta el momento, todas sus construcciones estuvieron basadas en objetos, componentes y materiales ya previamente existentes, como si él se tratase de una Impresora 3D con patas. ¿Qué pasaría si ésta impresora toma consciencia propia, pudiendo crear sus propios proyectos basados en su imaginación? Maravillas.

El humo lentamente logró disiparse con facilidad, mostrando los resultados de aquel veloz y atento plan que los jóvenes habían efectuado: Aquella abominación yacía estrellada contra la pared en una circunferencia a medida de las suyas, un intenso cráter provocado por aquella gigantesca bala de cañón que, progresivamente, se la veía desplazarse hacia un costado, como si decidiese abandonar la escena o tuviese vida propia. El cuerpo del monstruoso humanoide yacía destrozado, su cráneo, brazos, pechos y piernas parecían aplanados como si se tratase de un cromo, liberando borbotones y borbotones de aquella sustancia roja viscosa (similar a la sangre...pero con un olor distinto. No era aquella sensación a óxido, más bien...a plena putrefacción) que inhundó muy velozmente tanto la zona donde fue estrellado como, por ejemplo propio de la gravedad, aquel corrupto suelo sanguíneo que, ahora, se tornaba más cobrizo producto de la nueva sustancia que invadía el lugar, llegando hasta casi los pies de los jóvenes allí presentes.

El hombre del palco se mostró preocupado, realmente. ¿Confundido, quizás? No, preocupado. Su pensamiento era sencillo: Aquella muchachita parecía una joven perspicaz y llena de vida (Y eso, fue lo que más le fascinó), sin embargo, sabía que, tarde o temprano, todos sus juguetes dejarían de funcionar correctamente, y su esperanza perecería con el tiempo. Pero aquel rubio...aquel rubio que, desde que había creado el cañón, le había puesto realmente de los nervios. Si era capaz de crear un cañón y multiplicar su tamaño, sospechó que podría hacerlo con una variedad mayor de objetos...y abastecer de herramientas a la joven de cabellos castaños; Luchar contra una fuerza indoblegable con capacidad ilimitada era un error bastante mediocre de su parte, pero, lógicamente, estaba aprendiendo a cada segundo de sus "aperitivos".

"La única manera de detener una fuerza imparable, es destruyendo su espíritu. Su cuerpo podrá ser duro como el acero, pero su alma siempre será frágil como el cristal."

La humareda, finalmente, se disipó.

-¡Estoy a-no-na-da-do!- aquella voz se notó socarrona, casi burlona, como si...aún, inclusive al haber demostrado una resistencia física y mental por encima de la media humana, el verdadero desafío RECIÉN estuviese empezando -Realmente, felicitarlos sería poco. Ustedes son las presas números 50 y 51, los únicos capaces de demoler al carnicero en verdaderos instantes. Admiro su valor, admiro sus ansias de vivir...

...Pero hasta aquí han llegado.-


Sus pupilas se tornaron rojas como la sangre recién brotada, con intensas venas que se desperdigaban aleatoriamente en todas direcciones, inclusive, llegando hasta el exterior de sus cuencas. Sus ojos, negros como la más opaca oscuridad.
Fusa no demoró demasiado en reincorporarse alzando una de sus rodillas y empujando la misma con su palma izquierda, poniéndose agotadoramente erguido conjunto a la muchachita a su lado, clavando su violenta y ahora sumamente furiosa vista en aquellas obres sanguíneas, realmente, malditas al simple vistazo -¡Hemos sido los únicos, porque seremos los que le daremos fin a ésto!- ¡Chack!, chocó su palma abierta con su nudillo cerrado, sintiéndose el fuerte impacto de la tela de sus guantes, en composé con su ceño fruncido y colmillos efusivos -Haremos lo necesario...Para acabarte a tí, y toda ésta secta llena de gilipollas!-.

-Fusa.-

-...?-

-Fusa...mi amor.-

-...-

-Te he extrañado mucho, hijo.-

Una lágrima brotó, veloz como un torrente, con aquellas obres avellanas casi saliendo despedidas de sus cuencas.

-...Ma...má.-

Su voz, se quebró.

OFF:
Sorry si se hizo muy largo D:, quiero jugar con nuestros personajes un poco, a ver hasta donde llegan sus límites (?).
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Re: (Distrito Tamachi) ¡Cuando la paz termina! [Priv. Ellie]

Mensaje por Ellie Sheffield el Mar Mayo 05, 2015 10:13 am

Gotas y gotas de sudor se derramaban por mi frente, bailando por mis pálidas y pecosas mejillas hasta llegar al mentón, donde se precipitaban al vacío. Yo seguía encima de esa mole de carne putrefacta, que se aferraba a un diminuto hilo para seguir viviendo, pero era su fin, yo lo sabía, él lo sabía y todo el público también. Entonces vi aparecer de la nada un cañón de grandes dimensiones, mucho más alto que nuestro oponente ¿Tres metros? ¿Cuatro quizás? Asomé mi cabeza con algo de dificultad para observar al muchacho, seguía sin comprender como era capaz de invocar semejantes estructuras de la nada. ¿Sería un ser de otro planeta? Parecía un simple estudiante de la tierra, aunque nunca sabes lo que te puedes encontrar en ese sitio, cientos y cientos de distintas razas poblaban la región y la base. Cuando pude escuchar su voz, me preparé a su orden. Fue cuando vi venir la gran bala de cañón ir directa hacia mí, sacando del cuello de la bestia mi arma y de un impulso volé por el lugar hasta llegar al suelo, cayendo con mucha suavidad gracias a las botas. Lo próximo que escuché fue tan solo un gran estruendo, un relámpago justo a mi lado.

Durante unos largos e eternos segundos no escuchaba prácticamente nada, era como si una granada o una ametralladora pesada se hubiese accionado justamente a mi lado. Me llevé una mano a los oídos, por si me sangraban, por suerte no se me rompieron los tímpanos. Conseguí incorporarme del suelo como pude, apoyándome en mi bastón a duras penas y contemplé el cadáver destrozado del monstruo. Estampado contra la pared, aquel tipo de sangra había empapado todo el suelo, de hecho tenía la ropa salpicada por todas partes, hasta el pelo seguramente, lo peor de todo es que no era una sangre común, sino de un tono más negro, como podrida, me entraron arcadas. Tosí un par de veces y recuperé la compostura cuando poco a poco fui identificando la voz del sujeto, que ahora parecía ser el próximo y último adversario. El humo seguía presente por todas partes, quitando parte de mi visión, no podía saber dónde estaba ese malnacido. Me fui acercando con cuidado a Fusa, que se incorporó listo para luchar. – Oye Fusa ¿Estas… - no terminé la frase cuando lo vi llora ¿Qué estaba pasando? Escuché una voz proveniente de la pared de humo. - ¿Mamá? – esa estrategia me la conocía de sobra, una ilusión. Entonces noté una sensación extraña que recorría todo mi cuerpo, como si me sintiese observada a través de la niebla. Giré mi rostro hacia ese lugar en concentro, y distinguí dos figuras, juntas. – No… puede ser verdad – negué con mi cabeza, empezando a retroceder – Ellie, cariño ¿Dónde has estado todos estos años? – exclamó una voz adulta, grave y con cierto tono cálido, conocía esa voz: Mi padre. – Te hemos estado buscando durante tanto tiempo, por fin te hemos encontrado… - dijo la otra voz entre sollozos. Yo seguí negando y retrocediendo, con una especie de dolor en el centro de mi pecho, reteniendo las lágrimas, no quería que nadie me viese en ese estado tan lamentable.

¡Vosotros estáis muertos! – grité apretando los puños, dando una patada al aire con tanta fuerza que desvanecí la niebla parcialmente para poder así revelar su auténtica identidad, eran ellos, tal y como los recordaba – Te fuiste de casa sin decir nada, estábamos que no nos lo creíamos. Tu madre entró en depresión y tuvimos que ahorrar dinero para llegar aquí – enfadado conmigo, aquel ser extraño que decía ser mi padre avanzó lentamente hacia mi, pero yo me mostré totalmente asustada y tomé el bastón, apuntando hacia él con la punta sacada – No, vosotros no sois mis padres, ya no. – fruncí el ceño, dando yo ahora un paso al frente – Si sois de verdad mis padres, os recordaré algo – apreté la mandíbula con tanta fuerza que me hice daño, de verdad estaba enfadada – Me pegasteis, me tratasteis como una verdadera esclava, no parabais de gritarme todo el maldito tiempo, ordenes ordenes y más ordenes – hice que la punta se guardase y posé el extremo de mi arma en su pecho, dando un pequeño empujón para que retrocediese – No vais a ganar esta vez, no me creo vuestro drama. Estáis muertos para mí, aquí y en la tierra. Unos padres que tratan así a una niña no se merecen ese título – alcé mi arma con una gran sonrisa, satisfactoria, sintiendo la victoria de nuevo. – Así que ya podéis apartaros de mi o me veré obligada a patearos el trasero, señor y señora Sheffield – solté un bufido, me sentía tan bien conmigo misma al haber perdido el miedo acumulado hacia mis padres que ahora me comía el mundo, y lo decía totalmente en serio.


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