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La teniente y el bufón. [priv.]

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La teniente y el bufón. [priv.]

Mensaje por Cylne Szkarlat el Dom Mar 29, 2015 12:46 pm

Ya que estamos por lidiar con esa mujer… La he visto. Más, no la he conocido en persona. — Era un sábado por la mañana, alrededor de las nueve. El sol se mostraba altivo y sin nubes que lo ocultaran; un comienzo agradable y cálido. Una voz de fastidio se hizo escuchar detrás de una puerta vaivén, en el interior de un bar, soltada de un hombre que parecía pertenecer a un grupo de tres jóvenes, con la diferencia de que éste parecía un tanto apartado, sentado en otra mesa. Los otros dos estaban juntos, mientras uno degustaba de un flan y otro de un helado. Curiosamente, el uniformado que estaba deleitándose con el flan tenía una especie de animal sobre su hombro. Por suerte mucha gente no había, por lo que podían hablar con bastante tranquilidad.

La central le había informado que un soldado había sido encontrado muerto dentro de un bote de basura la noche anterior, en la zona baja de la periferia de Eden. Ese lugar siempre fue reconocido por el tipo de conflictos que a menudo tiene, y mucho más en principal, por la abundante cantidad de mafias que albergan en todo el dominio. Al parecer, ese hombre transitaba por aquel lugar mientras emprendía camino hacia su vivienda.
No había muchos oficiales que se preocuparan por la vida de un simple soldado que ni de renombre era, por lo que casi nadie tomó la suficiente responsabilidad en llevar el caso. Hubo poco peritaje, escasa información y seguramente, para Cylne y sus subordinados, las cosas le serían algo complicadas… aunque no imposible.
No era el tipo de trabajo que le correspondía a él, pero a su moral, era un deber encontrar a los autores del crimen y castigarlos. Debían honrar la vida de uno de sus compañeros.

No obstante tomó aquel trabajo, le informaron que una oficial de la armada iba a meter también sus narices en lo turbio, aunque obviaron sus razones, pues quizá más adelante las escucharían. El almirante pactó con el informante para que le comunique a la teniente que iba a estar esperándola en uno de los bares donde siempre frecuenta, junto a algunos de sus compañeros. Y allí estaban, esperando que la mujer atravesara la puerta de doble hoja.

… ¿Y es bonita? — Fue lo mejor que se le pudo ocurrir en preguntar a Cylne, con una expresión curiosa y propia de alguien que le gusta vivir de la belleza femenina. Se le había acabado su postre y estaba rascando el fondo del pote, retirando el caramelo fundido. Shin, el subordinado que estaba sentado al lado suyo, lo miró, rascándose una mejilla. —De tantas preguntas que puedes hacerte sobre una persona, ¿tienes que elegir esa…? Bueno, viniendo de ti, supongo que sí. — Le reprochó al castaño. Sí, incluso sus subordinados  lo reprochaban. La fama de Cylne como Almirante, era justamente la duda que todos tenían, de cómo una persona como él pudo llegar a tal renombrado lugar. Ni hablemos de respeto, pues no tiene el perfil de alguien que se hace respetar por las malas. Bueno, Shin  y Killien, al igual del resto de personas que tenían como compañeros, en un principio lo desbarataron, hasta que conocieron la verdadera naturaleza de su superior. Desde ahí en más, se encargaron de reprocharle, pero de confiar en él hasta el final. Razones tendrán, y al parecer, muy fuertes. —No es necesario que nos pongamos a pensar en otras cosas, después de todo, dentro de unos minutos la conoceremos. —Se defendió él, dejando el potecito en la mesa, con la cuchara entre medio de sus labios. No fue para nada serio, más bien efusivo y despreocupado.

Hablando de Roma… — Murmuró el morocho, Killien. Una silueta desde afuera empujó la doble puerta, captando la mirada y atención de los dos jóvenes que estaban sentados juntos. El solitario solamente cerró sus ojos, como si en verdad aquello le importase poco; estaba sentado y cruzado de brazos, con las piernas sobre la mesa. Shin, el rubio muchacho, abrió sus ojos, totalmente intrigado. Y Cylne, tragó saliva, con su único ojo visible bien abierto ¿Qué tipo de persona era la Teniente? Pues, mientras uno le era indiferente al momento y los otros dos parecían muertos del suspenso, Ori, quien estaba posado en el hombro de su dueño, los miraba, desde la perspectiva inocente de un animalito.


Última edición por Cylne Szkarlat el Sáb Abr 11, 2015 8:32 pm, editado 1 vez
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Cylne Szkarlat

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Origen : Eden.

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Re: La teniente y el bufón. [priv.]

Mensaje por Astrid L'Arc Gallahan el Sáb Abr 11, 2015 1:35 pm

— ¿¡No sucedió esto en zona?! — el grito iracundo cargado de una reprobatoria indignación podía escucharse aún tras la puerta del despacho. La armada no estaba para resolver este tipo de asuntos, típicamente. Nuevamente, esto sería un problema con el cual tendría que lidiar la policía civil de no ser que la víctima en este caso pertenecía a parte de la flota. La tripulación estaba claramente dividida; la parte de logística, armada, etc. Estamentos distintos, lo que no quitaba que después de todo fueran todos pertenecientes a la fuerza militar de Eden.

El puño se había estrellado en la mesa por mera consideración, que de seguir los deseos de la rabiosa peliblanca habría estado cómodamente asentado en la mejilla de ese desgraciado que osaba a sí mismo llamarse sargento.

-----

— Ese viejo inútil... si no lo dan de baja después de esto me resignaré a lo jodida que está esta administración... — El recuerdo de la mañana de ayer atormentaba a la teniente en lo que permanecía sentada en el asiento del copiloto. La mano enguantada había viajado hasta estar masajeando con vehemencia  el puente de su nariz. El carro gris lo suficientemente discreto como para no llamar la atención a tales horas de una mañana de sábado. Un expediente se mecía en su falda, con las hojas amenazando por caer entre los rezongos de la mujer. — Teniente... no debería darle demasiadas vueltas al asunto. El caso ya es nuestro, y el desacato del sargento tampoco quedará impune... — la voz trémula y suave, muy distinta  al tono usado por la albina interrumpió el ambiente que sólo consistía en el sonido de las ruedas contra el pavimento y del volumen bajo de la radio. El joven castaño que iba conduciendo le sonrió levemente, con lo que esperaba fuera un gesto reconfortante para los nervios encendidos de la mujer sólo ganándose un zape en la cabeza y un escueto 'Mira el camino o te quito el volante, Henmi.'.

El soldado no estaba equivocado, sin embargo. En gran parte porque la indignación no había sido sólo suya, sino que era una sensación compartida en toda la división a cargo del sector donde ocurrió el asesinato. Porque el hombre era uno de los suyos, y aún así su caso iba a ir anónimamente sin ningún tipo de reconocimiento ni para hacer justicia en muerte. — Cuantos casos más habrá desestimado ese maldito.... — y he allí otra vez que comenzaba a hablar entre dientes, quejándose contre algún enemigo invisible y ganándose una leve risa de quien hacía de conductor sólo por lo irremediable del carácter que tenía. Estar en visita en las sedes de oficiales dentro de la colonia le había costado inmiscuirse en un montón de problemas que no eran ni siquiera de su división; pero los problemas parecían amarla, o bien al revés.

La imagen tan corrupta que estaba dando la administración era un problema comentado desde los altos mandos. Sobretodo en esa zona. ¿Mafias? si de ella dependiera, tomaría a cada uno de ellos y los explusaría del satélite sin siquiera un traje protector al infinito del espacio y venga la falta de gravedad y oxígeno a hacer lo suyo. Por supuesto, sus anhelos se quedaban en su mente... eso, o toda su división sale despavorida por la puerta y la dan de baja.

— Teniente. — El auto se detuvo al lado de la acera y la sacó de su pequeña nube, con una palmadita suave en el hombro de parte de su acompañante. Esta vez si le retornó la sonrisa, enlistando la carpeta para descender del auto, casi olvidando colocarse las gafas negras de sol y ajustando bien el abrigo blanco que tenía sobre el uniforme ¿Razón? No sabía que tan prudente era estar con pleno uniforme de la milicia a tales horas ni en esos lugares, ojos había en todas partes y los rumores se esparcían como plaga. Y a todo esto, había algo que le seguía incomodando, y es que a qué clase de hombre serio se le ocurriría discutir estos asuntos en un bar a las nueve de la mañana.  El sólo pensamiento la hacía rodar los ojos, y no sabía qué espina darle de la presunta personalidad del susodicho almirante (almirante, de todos los rangos). Apretó con confianza el hombro del castaño, quien se había quedado congelado frente a la puerta súbitamente hecho un manojo de nervios. Para insana entretención de la albina, no hizo mejor cosa que empujarlo dentro del lugar sin mucha ceremonia, el cuerpo rígido del chico moviéndose tal cual hombre de lego que no hallaba qué decir.

Saliendo tras su espalda, la teniente escaneó rápidamente el lugar, que bastante vacío estaba dadas las horas, y tres hombres se llevaron de inmediato su atención. En especial un moreno que parecía estar prestando atención a cualquier cosa, totalmente indiferente al asunto. Resopló, extinguiendo sus esperanzas y volteando a la otra mesa donde dos hombres más estaban sentados, dirigiendo sus pasos hacia ellos no sin antes susurrarle al oído a su subordinado que fuera a por un par de cafés – y el alivio de Henmi fue inmediato en lo que casi podía ver el salto de alegría que pegó –
– … ‘Sutil’ elección para encontrarnos esta mañana, caballeros. El par de borrachos de la esquina fueron un detalle encantador.  Mis disculpas, ¿Está ocupado este asiento? –  el segundo que otorgó fue de cortesía, no demorando en instalarse en la mesa. – Teniente Astrid L’Arc Gallahan de la división armada… agh,  con el apellido basta, detesto estas presentaciones formales. – extendió la mano hacia delante, a nadie en particular, para estrecharla. – Me acompaña mi subordinado Henmi Starks… ¿Con quien tenemos el… ‘gusto’ esta mañana? –  ‘Szkarlat’ y compañía, Astrid ya sabía, pese a no saber a ciencia cierta quien era el almirante.

Aún con sus palabras neutras, sus sospechas estaban claras y sus ojos fijos bajo los lentes negros en el tío del parche. Henmi tenía los ojos puestos en él también, una confirmación que no necesitaba más.

Por favor.
Que no fuera un charlatán más, porque tenía todas, todas las pintas de serlo.


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Astrid L'Arc Gallahan

Edad : 25
Ocupación : Teniente e Instructora de la academia. | Propietaria nave de batalla Hydroid.
Raza : Magi | Valkyrie
Origen : Nifhelheim

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