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El desayuno está servido [Priv.]

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El desayuno está servido [Priv.]

Mensaje por Shepard el Sáb Mar 11, 2017 11:00 am

Era fantástico tener un lugar al que llamar hogar. Si bien era cierto que todavía no quería confiarse -ya que su propio pasado no se lo permitía-, le encantó despertar y hallarse en un sitio diferente a la ratonera en la que vivía. Apenas ayer había tenido la entrevista y al mismo tiempo se había sentido protegida con Jack por la forma en la que le trataba. Como si fuera algo frágil que se pudiese quebrar. No estaba del todo equivocada. Se propuso esa mañana preguntarle sobre Annais, la anciana mercenaria que le había ayudado en Dionisius a tener una clientela más o menos ‘respetable’ y que así pudiera desempeñarse como mecánico sin estar en peligro su integridad física; la razón por la que no lo había hecho antes era sencilla: los rumores decían que estaba muerta. A Shepard le costaba hacerse a la idea y lo desechaba debido a que sería nefasto que una persona tan buena como ella hubiera dejado este universo. Por otro lado si los rumores no eran ciertos, tenía pensado ir a visitarla.

Se levantó de madrugada cuando el sol todavía no asomaba sus rayos por el horizonte y se desperezó en la cama, estirándose y bostezando mientras sus cabellos pelirrojos le caían en la cara, hasta que miró el reloj de pulsera que estaba en el velador. Le sorprendió haber dormido cuatro horas de un tirón sin pesadillas que la trajeran a una realidad tempestuosa recordándole lo basura que era, lo poco que valía y lo cruel que era la vida. No. Aquella mañana tenía una sonrisa en los labios cuando se levantó de la cama para dirigirse al baño, donde se dio una corta ducha, más que nada para no desperdiciar el tiempo de la mañana. Tenía pensado hacer muchas cosas antes del desayuno, por lo que se vistió rápido, una remera gris manga larga, pantalones negros al estilo drop crotch, botas militarizadas, y un abrigo largo con capucha, del mismo color que sus pantalones, que le quedaba un par de tallas más grande y parecía ser de hombre más que de mujer. Se dispuso a salir mirando su reloj de pulsera y sin olvidar el juego de llaves que le había dado Jack la noche anterior. De forma automática apenas salió a la calles se puso la capucha para que el color de su cabello no llamara la atención y se perdió por las calles del Distrito Metro.

El primer lugar al que acudió fue al taller en donde antes trabajaba como asistente de mecánico, dándole las gracias al hombre que le había dado el empleo y sintiéndose un poco avergonzada cuando su jefe le pagó la última semana de trabajo a pesar de que no había avisado sobre la renuncia con antelación. Le dijo que se comunicara con él si quería volver, aludiendo que la clientela había subido solo con su presencia, cosa que provocó que Shepard se sonrojara. Se marchó de ahí dándole como mínimo tres reverencias formales a su ex empleador y marchó rumbo al mercado. Nadie le secaría la sonrisa de la cara cuando encontró productos terrícolas que se comercializaban en Eden: huevos y tocino deshidratados. ¡Costaban la vida! Y la pelirroja gastó casi todos los créditos que se había ganado esa mañana pero sentía que valía la pena.

Llegó a casa, con el corazón henchido de alegría, bajándose la capucha y desabrochándose el abrigo mientras dejaba las cosas compradas en la cocina. Eran las ocho de la mañana. Tenía tiempo de preparar el desayuno. Se quitó el abrigo en su habitación, dejándolo sobre la cama, mientras leía la etiqueta de los huevos para ver cómo había que prepararlos y dejó la puerta abierta cuando caminó de regreso a la cocina poniendo agua a hervir, al tiempo que ponía café en la cafetera. Había cosas que sencillamente no cambiaban entre mundos. Las instrucciones eran simples para ambos productos: poner agua caliente en los envases, esperar un minuto y servir. Y así lo hizo. Colocando los platos, cubiertos y tazas sobre la mesa al tiempo que la casa se llenaba de un delicioso aroma de huevos revueltos, tocino frito y café. Shepard tostó pan esperando que el olor de la comida despertara a Jack, aunque tampoco le importaría tener que golpear a su puerta o llevarle el desayuno a la cama. La sola idea de tener una compi de piso y hacer cosas que deberían hacer las amigas que leía en las novelas de ficción, le fascinaba.







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Re: El desayuno está servido [Priv.]

Mensaje por Jacqueline Nought el Sáb Mar 11, 2017 9:39 pm



Se dio cuenta que estaba despierta antes de empezar a abrir los ojos. Tenía la sensación de haber soñado algo, el aroma a tostadas y tocino le acompañó, pensando así en un pasado muy antiguo. En una felicidad casi enterrada entre la violencia. Tuvo que parpadear un par de veces hasta darse cuenta que ese olor no lo traía desde su sueño, si no que en verdad estaba en la habitación. Frunció el ceño muy confundida.
Estaba tirada boca abajo en la cama, tirada sobre el lado derecho de la cama, con un brazo y pierna colgando ligeramente fuera de la cama. Despegó la cara de la almohada y sintió cómo la tela ya se había amoldado a su rostro perfectamente. Debía tener ahora marcas en toda la mejilla. Realmente se había dormido muy profundo. Refunfuñó un poco, arrollándose bajo el edredón antes de apartarlo de un golpe y sentarse en medio de la cama como cuan niño que no quiere ir a la escuela.
Entonces recordó el aroma. El viejo nunca cocinaba. Y el viejo estaba en Caronte.

Se frotó los ojos con fuerza, sacando un poco de rímel que había quedado en las esquinas de sus ojos. Sin duda era una imagen muy elegante, su rostro medio dormido, con las marcas de la sábana dibujadas en toda su mejilla derecha, y el poco cabello completamente alborotado. Ocultó su rostro entre sus manos.
Jacqueline tuvo que dedicarle un minuto entero a recapitular el día anterior. Y cuando apartó sus manos tenía una sonrisa de idiota pegada en la cara. Cierto, era Shepard. La jovencita que una vez había visto arreglando un motor diez veces más grande que ella, con la habilidad de un ingeniero. Se veía tan diferente. Cuando la tuvo de pie una vez más frente a ella, no tardó en reconocerla y ni puso duda alguna en aceptarla. Le reconfortaba no ser la única que intentaba abandonar el estilo de vida marginal y ser un miembro normal de la sociedad.

Se levantó de la cama, estirándose como cuan gato. Tenía puesto una remera grande que ponía el logo de la Academia de Eden, estaba gastada, desteñida y le había recortado las mangas. Su pijama se completaba con un short negro con estampa de pequeñas rosas blancas, en un estado similar al de la remera. Su rostro seguía somnoliento, parpadeaba rápidamente intentando concentrarse; sus pestañas eran largas y pobladas sin necesidad de máscara. En general, sus facciones se veían mucho más delicadas cuando no estaban acentuadas agresivamente por el maquillaje, sus ojos miel se veían especialmente gentiles sin la sombra negra que los volviera felinos. Sin base, además, se podían apreciar pequeñas manchas más oscuras que bien podían ser pecas o simples manchas por demasiada exposición al sol, además de un pequeño lunar bajo su ojo derecho.
Generalmente se levantaba, tomaba un café y dedicaba una hora a entrenar. Cuando volvía se bañaba, agarraba alguna tostada y bajaba a la tienda a seguir con su trabajo. Pensando en eso se removió un poco más y se puso de pie echándose el cabello hacia atrás. Salió de la habitación tanteando, abriendo la puerta lentamente y echando una mirada a la habitación.
Le recibió el mismo aroma de antes, ahora más fuerte, y el hambre le llegó enseguida. La mesa estaba servida como pocas veces en su vida la había visto, y la comida se veía deliciosa. La sonrisa boba de Jack se ensanchó y dio unas palmadas en forma de aplauso. Parecía una niña pequeña.

–¡Oh, Shep! ¡Eres una reina! – La buscó con la mirada. – Me siento como un esposo afortunado. – Acompañó su broma con una risa. Mientras tanto, se frotaba la mejilla que bien sabía tenía las marcas de las sábanas. Su mirada estaba clavada en la comida, con una sonrisa. Quizás debía darse un baño después de todo, Shepard ya estaba cambiada.
– ¿Cómo dormiste, uh? ¿La cama es cómoda? – Preguntó casualmente, mientras observaba el pequeño caos que era su sala; debía ordenar un poco.
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Re: El desayuno está servido [Priv.]

Mensaje por Shepard el Jue Mar 16, 2017 7:43 am

El desayuno estaba listo y dispuesto. Shepard se había subido las mangas de su remera cuando sirvió el desayuno en los platos, dejando uno especial para las tostadas recién cocinadas, algunas tenían los bordes algo quemados, pero la pelirroja pensaba comerse esas para que Jack no tuviera que probarlas siquiera. Estaba sirviendo el café en el momento que escuchó la puerta de la habitación de su jefa abrirse, y se sorprendió enseñando una enorme sonrisa cuando la vio aparecer; se veía particularmente hermosa aquella mañana, jamás había visto a alguien recién levantado -excepto a sí misma- por lo que sus ojos curiosos escudriñaron el rostro de Jack para no perderse ningún detalle, desde su cabello ensortijado, su adormilada pero feliz mirada, su rostro sin maquillaje como cuando salía de la ducha, pero era la parte de las marcas de tela en su mejilla lo que la hacía sentir especial. Sentir la confianza de alguien en mostrarse tal cual era provocaba en Shepard un calor agradable en su pecho y su corazón lo remarcaba latiendo con mayor intensidad. Le fascinaba lo genuina que era Jack, deseando poder permanecer a su lado el mayor tiempo posible… y si la tatuadora no terminaba por aburrirse de su sosa compañía.

Disfrutó la reacción de Jack, permitiéndose reír mientras la escuchaba. Su actitud infantil le confería un tipo de belleza inigualable a ojos de Shepard, quien se acercó a la mesa con la azucarera luego de dejar la cafetera en su respectivo lugar. Quería estar más cerca de la otra mujer y recibir más de aquellas palabras cariñosas, sus bromas eran algo que la pelirroja jamás había tenido en su vida, no pudiendo evitar desear un poco más de eso, ansiosa por aceptación. Debía ser más prudente. — No te acostumbres. Hacer esto todos los días superaría el presupuesto de cualquiera — se sentó sonriente —. Pero todavía puedo ser una buena esposa. — Agregó bromeando sin cortarse, tomando la taza de café para darle un largo trago. El líquido amargo estaba hirviendo, pero a Shepard le gustaba beberlo así. Dirigió su mirada al plato casi deseando hacerle una foto de lo bien que habían quedado los huevos junto al tocino, sabiendo que quizás por eso aquello era tan especial, porque solo sería atesorado en su memoria.

— La cama es estupenda — un millón de veces mejor que la de la ratonera —. Dormí muy bien, casi no noté tus ronquidos. — Mentía, no había escuchado nada, ni siquiera sabía si Jack roncaba, pero su alma traviesa al parecer quería quedarse hoy y disfrutar del desayuno tanto como el sentimiento de alegría que bailaba en su rostro. Las mejillas de la pelirroja seguían un poco sonrojadas por las bromas de Jack así que pensaba tomarse la revancha de alguna forma picándola; por supuesto se rió tomando el tenedor justo para darse cuenta que no se había bajado las magas de la remera y quedaban a la vista las cicatrices de sus brazos. La alarma de pánico se encendió en su cabeza y bajó las manos debajo de la mesa mientras se volvía a cubrir los brazos con la tela de la ropa, notándose un rubor intenso en su rostro por la vergüenza. ¿Habría incomodado a Jack? Odiaba sus cicatrices y todos los recuerdos que tenía a causa de ellas. No deseaba verlas, no quería que otros las vieran, tampoco deseaba que formaran parte de ese desayuno. ¿Jack se habría dado cuenta del cambio? Alzó la mirada con timidez. — ¿Está rico? En el mercado dijeron que eran productos terrícolas… — Acercó su silla más a la mesa para pasar desapercibida su actitud, como si siempre hubiera deseado acomodarse mejor en vez de cubrirse los brazos, aunque la inseguridad estaba anidando en su corazón. Los ojos de Shepard se instalaron expectantes en el rostro de Jack. Si la comida era basura, o si la habían timado, todo habría sido un desperdicio.

— ¿Qué sueles hacer por las mañanas? — Anhelaba formar parte de la rutina de Jack, acomodarse a ella lo más rápido posible, y por sobre todo, ser de ayuda en caso de que la tatuadora lo necesitara. Lo que menos quería era ser un estorbo así que para ella era esencial saber lo máximo posible y así no interrumpir su agenda cotidiana.







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Re: El desayuno está servido [Priv.]

Mensaje por Jacqueline Nought el Lun Mar 20, 2017 11:20 pm

Jack terminó por decidirse mentalmente y apartó la silla para sentarse, mientras que con su otra mano alcanzaba su taza de café. Podía acostumbrarse a este tipo de cosas, pensó. Si le ponía algo de esfuerzo y no pensaba demasiado –tal y como lo hacía en ese momento– podría educarse en los placeres de la vida cotidiana. Demonios, si iba a ser así; lo deseaba.
Sonreía ante la respuesta de Shepard, añadiendo una mueca teatral de dolor, y segundos más tarde volviendo a reírse. La chica se veía tan animada, cómoda estando con ella, y eso le fascinaba. Le gustaba cuando las cosas pasaban sin mayores preocupaciones, sin tener que analizar demasiado. Pero, al fin de cuentas, ella misma era quien fallaba.
Uh-uh piénsalo bien, cupcake. De ser mi esposa dejarías de trabajar y pasarías a “ayudar” gratis. – Comentó en tono de broma, dibujando las comillas con los dedos. Se rio, con su otra mano tenía agarrada la taza de café, pero no la había levantado –principalmente porque no quería quemarse la boca y hacer el ridículo frente a Shepard. En su lugar, alcanzó unas de las tostadas al azar y se dispuso a darle un mordisco.

Estaba masticando cuando ella comentó lo de los ronquidos y le hizo tragar con fuerza. Se avergonzó bastante, con algo de colorete en las mejillas que ahora no tenían maquillaje que lo ocultase. Era un desastre para dormir, se revolcaba y según qué posición tomaba podía roncar.
–Ugh. Lo siento. – Se rio nerviosa. –Bienvenida a la vida en convivencia. – Agregó con una sonrisa burlona, retomando el humor anterior. Bien podía estar tomándole el pelo, pero como era algo tan posible… no sabía que creer. Se distrajo pensando en que de roncar seriamente debería usar una de esas bandas para respirar mejor por la noche –no había nada menos atractivo y más molesto que una persona roncando. No es como si quisiera ser atractiva. No quería ser molesta. En tanto, no prestó atención al cambio de Shepard en sus mangas, posiblemente porque para Jack las cicatrices, tatuajes y cualquier marca en el cuerpo ya eran algo tan habitual que no llegaban a ser ni siquiera notables. Y por lo tanto, no era algo que le atrajera la atención.  
–Pues no soy experta, ni mucho menos. Pero está delicioso y no sabe a cables. – Le respondió, luego de haber comido un poco de huevos y tocino. Sabían muy bien en la mañana, pese a que ella no solía comer tanto a esa hora. Quizás por la calidad, quizás por cómo habían sido hechos, o quizás por la compañía que tenía en frente. Sabían a nostalgia. Si la nostalgia se pudiera masticar. –Felicitaciones, ere una Chef.  – Agregó, metiéndole un acento exagerado en cada palabra, y terminando por reír.

–Nada muy sano, créeme. – Empezó, como advirtiendo que su estilo de vida no era el mejor. Pero era el suyo. – Me suelo levantar muy temprano, hoy no quise poner la alarma así podías dormir tranquila. La debo poner ridículamente fuerte porque soy un maldito tronco. De todas formas empezaré a poner el movil bajo la almohada.– Sonreía, con la sinceridad de estar contando sus peores hábitos. Pero era mejor prepararla a que se decepcione cuando vea que su compañera no es activa ni mucho menos. –Hago una rutina de ejercicios, o salgo a correr si el día se presta, y al regresar me ducho. Luego hago un café, unas galletas y a trabajar. – Levantó la taza al nombrar el café, ahora estaba un poco más tibio, y le dio un largo sobro al terminar la oración. – Y repito. Todos los días. A excepción de algún domingo que me gane la flojera y en lugar de trabajar me meto a dormir. Así de interesante soy. – Al terminar se rio una vez más.

Se había acostumbrado a una rutina, que aunque no muy convencional, era cómoda y segura. Le gustaba esa sensación. Especialmente la parte en que no tenía que temer un atento de asesinato cada media hora. Exageraba la parte del ejercicio ya que  -por alguna razón que se le escapaba- a veces sentía que le sobraba demasiada energía y esto causaba un terrible insomnio que le dejaba inútil. Prefería entonces gastarse bien temprano en la mañana, para tener la energía justa a lo largo del día.
–Y ahora que te he aburrido con mi aburrida rutina de mediana edad. – Comentó, curiosa. Ahora quería saber algo más de ella. –¿Qué hay de ti?
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Re: El desayuno está servido [Priv.]

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