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ordinary night (cain daemens)

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ordinary night (cain daemens)

Mensaje por leeloo el Lun Nov 21, 2016 8:18 pm

El sonido de la música hacia retumbar la majestuosa catedral, sus enormes vitrales seguían en perfecto estado y  las estatuas de distintas deidades adornaban las esquinas más oscuras, habían sido modificadas para ser proveedores de cigarrillos a cambio de un par de monedas. La decoración era gótica, sofás terciopelo se acomodaban alrededor de distintos tubos de cristal blindados, donde una hermosa bailarina los deleitaba desde dentro, saliendo solo si es que se pagaba el precio y sí que lo hacía pues “la sirena mutilada” era conocido por su deliciosa variedad de bailarinas que iba desee androides modificadas para el placer, criaturas que venían de planetas extintos o transgénicos hermosos, cortinas en color vino  y luces violeta le daban al lugar un constante tono rojizo como si el propio infierno tuviera lugar en eden .

Esa noche no era distinta ni ninguna otra, pasaban las 2 am y el lugar comenzaba a llenarse de millonarios, criminales, mercenarios, entraba ahí lo peor y lo mejor de la sociedad, después de todo era una catedral, sus puertas estaban abiertas para cualquiera que lo necesitara… siempre y cuando pagara su costosa entrada y no causara problemas estando ahí  
La mayoría de las bailarinas estaban ahí en situación de objetos, pues las habían comprado o simplemente hurtado desde jóvenes como leeloo, que esa noche estaba preparándose para salir, su compañera y amiga nina, una androide de cuatro brazos le cepillaba su larga cabellera oscura mientras la joven de orejas canidas trataba de escuchar a xion, el dueño del lugar que se encontraba al otro extremo de la catedral, su habilidad podía fácilmente percibirlo pero nina no se callaba así que sus orejas se movían de una forma peculiar nina- ¿quieres estarte quieta? – le decía tomándola con sus brazos libres – shhh, estoy intentando, escuchar-  le advirtió poniendo su dedo índice sobre sus carnosos labios en señal de callarse, pero ya era tarde xion había terminado de dar órdenes y a la cachorrita le preocupaba saber si había autorizado que diera privados, no es que no le gustara, al contrario así podía conocer personas, estar encerrada todo el tiempo no le hacía bien a nadie y menos si se tenían genes caninos, pero xion era un ser posesivo y despreciable que la estaba “guardando” para él, por eso algunas veces solo la dejaba usar el escenario principal, lejos de todos los clientes.


Seguridad- a bailar, ¡rápido!- les aviso un enorme hombre reptil que cuidaba los vestidores, le decían glotón, pues solía desaparecer a clientes pesados entre sus colmillos. – ¿y bien? ¿Qué te dijo?!- pregunto llena de entusiasmo la jovencita mientras nina intentaba cerrar la parte de arriba de su diminuto traje, glotón- puedes bajar…!si!... llegan al precio, y esta vez no fue muy amable- respondió, - ¡qué bien! Escuchaste eso Nina? Podre bajar!!- celebro dando saltitos para después salir al balcón, estaba por sobre todo el lugar, dese ahí podía ver todo y lo hacía con mucha atención pues seguro entre todos esos clientes había alguien con una nueva historia, lenguaje, habilidad cosa que disfrutaba tanto absorber con sus capacidades de aprendizaje.

Había pasado un rato cuando como cada noche a las 3. Am las luces se tornaban rosadas en señal de que era su turno, sonrió y puso entre sus manos la cruz que conservaba de su viejo hogar , bajo rápidamente las escaleras hasta llegar a la parte de atrás del escenario, nina la lleno de pequeños brillos dorados –ahh..ahh..ashu- estornudo como cada ocasión, pero al final salió con una sonrisa pues aunque siempre se rumora que las chicas que se dedican a eso lo odian, la verdad es que en el caso de leeloo le encantaba, le hacía muy feliz hacer giros, vueltas, piruetas alrededor de ese tubo, ¿Quién podía culparla? era como un cachorro jugando al menos así se sentía ella, porque los clientes la veían de una forma distinta.

Camino hacia el tubo y dando un pequeño impuso dio el primer giro acompañado de música suave, es si como comenzaban sus noches desde hace algún tiempo.


Última edición por leeloo el Mar Nov 22, 2016 7:28 pm, editado 1 vez

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Re: ordinary night (cain daemens)

Mensaje por Cain Daemens el Mar Nov 22, 2016 8:25 am

La pestilencia de los barrios más bajos llegaba hasta sus pulmones como un humo negro y tóxico que por fortuna ya se había acostumbrado a respirar, venenoso y adictivo como una droga que te destruye poco a poco pero mientras tanto disfrutas de sus embriagadores efectos hasta el último suspiro. Sus pasos le guiaban en la semioscuridad con el paso lento y seguro de quien analiza cada movimiento y cada sombra que se mueve a su alrededor como si sus ojos tuviesen la capacidad de ver en 360 grados y nada se escapase de ella. Pero no estaba viendo, sus ojos cerrados dejaban trabajar a su olfato, a sus sentidos avanzados que le permitían captar cuerpos calientes ocultos en las sombras; pero esta vez no había peligro, no sentía agresividad ni movimientos bruscos de asesinos o cazadores que iban tras su cabeza. Entre los mercenarios existe cierto código de moral, por el cual se debe respetar a otro mercenario a menos que ambos se encuentren tras el mismo objetivo, por lo cual deberán resolverlo como sea preciso; también, se debe respetar a menos que otro mercenario te haya agraviado con violencia, esparciendo rumores sobre tu forma de trabajar o si había matado a un miembro de tu tripulación; honor entre ladrones, pero honor a fin de cuentas, y el único que conocían. Pero Cain no era un mercenario, él era un cazador, y para él pasar por encima de los demás para conseguir sus objetivos era tan normal como respirar, y por ello sabía que hacía tiempo una recompensa pendía sobre su cabeza, además de la que habían puesto las autoridades, otra había ido aumentando entre los mercenarios y rara era la semana que no sufría entre dos y cuatro ataques. Si no había más, era porque suponía que clientes habituales que le contrataban refrenaban a los demás, a fin de cuentas es difícil encontrar a alguien con los resultados de Cain incluso entre los mercenarios, ya que era de los pocos que llevaba al limite la idea de "seguir el contrato hasta el final".

Pero esa noche todo estaba tranquilo, no había hostilidad en el ambiente, al menos no más de la que se puede notar en los lugares oscuros, donde los hombres rudos se gastan el dinero en alcohol y prostitutas. Esa noche, buscaba un ambiente distinto, uno más majestuoso. Tenía los bolsillos llenos, acababa de regresar de un encargo para asesinar a un dignatario pro-humano que estaba al cargo de un partido que opinaba que los "extraterrestres" debían vivir lejos de los humanos. Irónico, los humanos eran solo un grupo más entre los extraterrestres, pero su orgullo y arrogancia no conocía ningún limite. Había sido tan sencillo acabar con él, se sentía como un dios entre corderos, tan confiado como para dejar la ventana abierta de su habitación mientras ensayaba su próximo discurso, totalmente a la vista para que una bala de fragmentación disparada desde 200 metros con un rifle de precisión equipado con un dispositivo de silenciación le alcanzase entre las vertebras del cuello y le dejase mudo para siempre. Ni un sonido, ni una sombra, ni un rastro de que Cain estaba allí. Había sido generosamente gratificado por ello, pero Cain no valoraba demasiado el dinero, no al menos cuando no consideraba habérselo ganado; esa misión había sido ridículamente fácil, un solo tiro desde una distancia indetectable y listo, a cobrar, no había sido un desafío. Normalmente, habría entrado en la habitación de ese hombre y le habría cortado el cuello en total silencio, pero su contratista le había dado un plazo de tiempo muy limitado entre el momento del contrato y el final del mismo. Apenas si había tenido tiempo de desplazarse hasta el lugar en el que estaba su objetivo y analizar brevemente la seguridad, hasta decidir que lo más rápido era un disparo preciso.

Por ello, esa noche iba a malgastar el dinero, no lo necesitaba, solo lo justo para alimentarse, mantener su armadura y sus armas en forma y pequeños gastos. El bar "La Sirena Mutilada", una catedral con nombre obsceno, era justo el lugar que parecía adecuado, le llamaba en la oscuridad con luces enigmáticas y atrayentes. Parecía estar hecho para él. Al entrar, dos chicas le sonrieron dándole la bienvenida, pero pronto bajaron la cabeza, pocos podían sostenérsela, emitía una sensación de tensión que ponía nervioso a cualquiera, aunque él no estuviese tenso, parecía estar listo para desenfundar un cuchillo. Sus músculos parecían brillar, ya que no llevaba prenda superior más allá de un cinturón de gran tamaño parecido a una prenda de vestir que cubría su abdomen, y los tatuajes de sus hombros cambiaban de color bajo las luces. Encendió un cigarrillo con un chasquido de su encendedor con forma de cráneo que soltaba una llama entre sus dientes muertos y examinó el lugar, sentándose en la barra, los sofás eran demasiado blandos para su gusto. Al igual que a los marineros que pasan casi toda su vida en la mar y les cuesta dormir en tierra, las cosas demasiado mullidas hacían que se sintiese incomodo. Antes de que siquiera pudiese pedir una copa, un vaso estaba ante sus ojos, servido por un camarero que tenía pinta de llevar 24 horas seguidas sin dormir.

-De parte del caballero del sombrero rojo.-dijo antes de retirarase. Cain tomó la coma y se dio la vuelta. Efectivamente, un orondo hombre de sombrero rojo, a juego con el resto de su copa, le saludo con una sonrisa de sapo; Cain le devolvió el saludo, levantando el vaso y dando un trago. Sabía quien era, Carl Rains, un hombre de negocios del mercado negro que le había contratado en cuatro ocasiones para proteger su carga de sustancias prohibidas por una ruta en la que abundaban los piratas, la más rápida y sin controles de las autoridades de Eden. Pagaba bien y tenía unos cuantos mercenarios fijos que utilizaba como guardaespaldas, incluso le ofreció serlo, pero para Cain era como ser un perro atado a la correa de su amo y un cazador elige para quien y cuando cazar. Aún así, se bebió su copa mientras el gordo comerciante se acercaba a él con sus andares de pato característicos de las personas con sobrepeso.

-Cain, mi amigo, ha pasado tiempo.-dijo mientras golpeaba la barra, a lo que un camarero se apresuró a ir a servirle.

-Dos meses, si no me equivoco. He oído que uno de tus envios se ha "perdido".

-Ah ¿Tu también te has enterado eh? Esos malditos piratas entorpeciendo las labores de un honrado comerciante como yo....y esos malditos hombres que contrate, si no estarían muertos los mandaría matar.

-Cúlpate a ti mismo, Carl, no puedes enviar cargamentos de ese tamaño con el mínimo de guardias. A la larga, te tendría que pasar.-dijo mientras dejaba el vaso vacío en la barra, en verdad le tensaba que ese hombre creyese que podía hablarle tan libremente como si estuviesen en el patio de un colegio. Pero no obtuvo una respuesta de parte del hombre gordo y al darse la vuelta vio por qué: la música había cambiado a una música suave y enigmática, combinada con una luz insinuante enfocada al escenario, en el cual apareció una bailarina que no había visto antes, pero seguro que la recordaría a partir de ese momento. Se movía con la agilidad de un gato en el tubo, como si no hubiese gravedad, sus giros sugerentes acompañados de una vestimenta deliciosa hacía pensar que en realidad estaba desnuda pero Cain veía sus movimientos de manera diferente al resto de los allí presentes, veía su sonrisa mientras giraba, la tensión en sus músculos y su piel, sus atributos físicos superaban con creces a los de cualquiera de las bailarinas que allí había visto y su cabello parecía cubrirla mientras danzaba, su forma de moverse era hipnótica y atrayente, creaba ilusiones por la velocidad y la sensualidad de sus movimientos. No era de extrañar que todos los demás estuviesen como aturdidos, incluso los camareros lo estaban, algunos llevaban 5 minutos derramando bebida sobre un vaso rebosante y la botella estaba vacía pero no parecía importarles. Se acercó despacio hasta donde bailaba esa gatita, sus orejas le resultaban lindas. A esa distancia podía oler perfectamente las feromonas que emitía, parecían atraer a todo el mundo. Sonrió mientras encendía otro cigarrillo, era de las pocas veces que había estado tan cerca de una bailarina, y probablemente, la única que había generado cierto interés en él como para que la mirase de esa manera, estaba deseoso de que continuase su baile mientras la apreciaba con todos sus sentidos.
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Re: ordinary night (cain daemens)

Mensaje por leeloo el Mar Nov 22, 2016 4:37 pm

Las luces rosadas iluminaban el escenario, el humo de los cigarrillos hacían que los rostros de las personas lucieran borrosos aun así no importaba, pues leeloo jamás prestaba atención, ella dejaba su alma en cada espectáculo haciendo movimientos cada vez más arriesgados, era su parte divertida del día por así decirlo.
De pronto casi al finalizar el espectáculo se acerco gateando por la pasarela central, que era la parte más cercana al público y es justo ahí cuando, las criaturas debajo del escenario se convertían en una sola marea de perversión y deseo, a solo unos escasos centímetros de tocarla, pero todo era parte del show pues en ese instante la hermosa chica desaparece entre un humo violeta lleno de fragancia deliciosa, se escuchan al publico desesperado pero satisfecho, pues los dejaba preparados y dispuestos a gastar por las demás bailarinas , todo un espectáculo visual y auditivo.

Leeloo apareció entonces en la parte baja del escenario, pues solo era un truco que ayudado con luces y humo  la hacía desaparecer por una puerta secreta, aun estaba un poco agitada y sudando, era mas que un simple “baile”. Nina- bien hecho leeloo, una vez más lograste la cuota, ahora ve a cambiarte que xion nos dejo estar en el área v.i.p – le dijo jalándole cariñosamente sus orejitas. –si, no tardo- dijo, para subir corriendo a su pequeña habitación en una esquina recóndita de la catedral donde entre un montón de libros y plantas dormía, se cambio el obsceno traje por algo un poco, solo un poco más decente, eran “objetos” al fin y al cabo, así que todos su vestuarios eran para exhibir.

-ya vine- dijo leeloo usando un traje espacial que le cubría desde el cuello hasta las piernas,  pero no dejaba de ser nada apetecible pues más que un traje parecía pintura por lo ajustado que era, nina- doll dice que hoy hay demasiados “peces grandes “ están ganando bien haya abajo- le dijo mientras se acercaban al balcón para ver quienes estaban, pero eran demasiados y por su apariencia todos parecían tener algo que perdercrees que si bajo pueda ganar algo?- joe- leeoloo, eres tan adorable, ¿sigues pensando que si puedes comparte a ti misma, xion te dejara ir?- pregunto un hombre rubio andrógino que bailaba también para aquellos que gustaban de cosas distintas. –¡el lo prometió!... además llevo ahorrando desde el segundo día que llegue aquí, el me dijo que era la única forma de dejarme ir y no me falta mucho-  respondió esperanzada mirando a los clientes, si es que hoy bajaba tal vez y con mucha suerte juntaba lo que le hacía falta.

Mientras abajo doll una androide de proporciones atractivas, adornada con bello cuerno en la frente se acercaba al hombre en la barra, los rumores decían que estaba bien forrado en billetes y eso ahí era una buena cualidad, al principio dudo en acercarse por su aspecto intimidante, pero debajo de esa feroz mirada no era mas que un hombre, y todos tienen necesidades. Doll-hola, estas muy solo, no te gustaría algo de compañía?- pregunto la delicada bailarina sentándose sobre la barra con las piernas cruzadas .

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Re: ordinary night (cain daemens)

Mensaje por Cain Daemens el Miér Nov 23, 2016 11:48 am

La danza era hipnótica incluso para Cain que estaba acostumbrado a resistir todo tipo de trampas y situaciones que podrían distraerle de su objetivo; sin embargo se sentía cautivado por la danza de esa gatita que no se comparaba en nada a lo que hubiese visto antes. Las hembras de su especie solían danzar en múltiples ocasiones, danzaban para dar buena fortuna a sus cazadores cuando emprendían una misión, en las celebraciones de cada año para que la buena fortuna sonriese a su comunidad, incluso cuando estaban realizando una caza bailaban para cautivar a sus presas y después asestarles una muerte rápida en la oscuridad. Pero sus bailes eran mecánicos y estaban preconcebidos con un objetivo, esa felina bailaba porque lo disfrutaba, cada movimiento era como el fluir del agua, imposible adivinar como seguiría, que paso acompañaría al anterior, un enigma que muchos desearían desentrañar. Pero como la mayoría de las cosas, estaban destinadas a concluir, el baile de esa gatita también termino con una explosión de humo de color, aunque Cain pudo ver como se retiraba aprovechando esa distracción ya que sus ojos estaban acostumbrados a ver tras el humo no en vano había atrapado a muchos animales peligrosos con una táctica tan infalible y simple como la de incendiar los alrededores en un circulo para atrapar a su presa y obligarla a un último combate en el que combatiesen a muerte. No conocía los aromatizantes de ese humo y hacían que le picase la nariz por su sistema del olfato, así que cerró los ojos quería saber a donde había ido la chica; mediante sus órganos huecos en su nariz podía detectar el calor en las distintas zonas de sus alrededores: había muchos puntos calientes en el lugar en el que él se encontraba, clientes, camareros, guardias y bailarinas, así que se centró en las que se encontraban delante de él, mirando al escenario por el cual había desaparecido la chica en cuestión. Detectaba de dos a cuatro presencias, una de ellas era la gatita, le llegaban sus feromonas desde allí pero debía haber algún tipo de calentador eléctrico o varios, porque la imagen variaba y se volvía confusa cuanto más subía la temperatura; a fin de cuentas las bailarinas se encontraban medio desnudas, así que no era de extrañar que tuviesen estufas o radiadores en el lugar en el que se cambiaban.

-Vaya....vaya hembra ¿No te parece?-dijo Carl mientras se quitaba las babas de la boca. Cain no dijo nada pero sentía un extraño sentimiento recorriendo su cuerpo, un calor extraño que partía desde su estomago hasta su pecho y de al resto del cuerpo, hasta sus pantalones generándole una gran emoción; se miró las manos, temblaban ligeramente, y él nunca temblaba, nunca se le movía el pulso a no ser que la situación fuese compleja o estuviese combatiendo con una gran intensidad. Tenía que descubrir de donde provenía ese sentimiento, estaba claro que había sido causado por esa chica, pero ya no estaba y no creía que volviese a bailar en toda la noche. Miró el área V.I.P., quizás allí podría encargar un baile privado, aunque solo fuese para aclarar sus pensamientos, pero ese asqueroso gordo estaba babeando como un animal y estaba claro que había tenido el mismo pensamiento que Cain, aunque sus fines eran muchísimo más lascivos. Se acercó a ese baboso con sobrepeso y le dio echó un somnífero en la copa, con eso no podría levantarse en dos días y medio, aunque quizás no volviese a levantarse, a fin de cuentas le había echado una cantidad como para tumbar a dos personas...bueno estaba gordo por dos personas así que debería estar bien. Se sentó frente a la barra y pidió una copa más antes de que comenzasen los turnos en la sección privada y para entonces recibió no solo una copa, sino que también recibió una chica que era bastante guapa, pero inferior a esa gatita, con intenciones claras de lo que quería y donde trabaja. Leer los movimientos de quien tienes en la mira, sus gestos, sus expresiones, puede decir tanto de una persona como si te estuviese contando cara a cara sus objetivos.

-No la tuya. Pero estaría muy interesado en contratar una sala privada con esa chica, la felina que ha bailado hace un momento. Llámala para mi.-dijo mientras apuraba su trago. Doll iba a insistir, era de las más guapas allí y no le gustaba que la gente pasase de su culo de esa manera, estaba bastante impactada por lo directo que era Cain, era como perder un cliente así por las buenas, pero cuando le miró de nuevo con su rostro serio y su aspecto peligroso, comprendió que no iba a haber manera de convencerle de lo contrario y extrañamente sentía que si insistía un poco más, su cuello iba a estar sobre la mesa así que le señalo que fuese a la entrada de la zona V.I.P. mientras ella iba con una cara de furia enorme a donde estaba Leeloo y puso las manos en las caderas mirándola con mucho enfado.-Tienes un cliente que quiere verte en la zona V.I.P. Le he mandado allá, así que pregunta en que sala esta.-le dijo marchándose ofendida en busca de algún otro cliente que le ayudase a pasar ese mal trago odiaba perder contra Leeloo lo odiaba ¡Lo odiaba!

Mientras, Cain estaba esperando en una habitación sin ventanas y con una única salida para los clientes, algo que le ponía muy tenso. Intentaba convencerse a sí mismo de que ese día no iba a matar a nadie, de que no estaba en peligro ni nada por el estilo pero cuando llevas tantos años de mercenario y asesino, haciéndote enemigos en cada misión, te sientes incomodo fácilmente cuando analizas una situación y no cumple los parámetros habituales de comodidad. Sacó una de las botellas que había en una cubitera y la olfateó con cuidado; después sonrió con ironía y la dejó de nuevo. No es que fuese un experto en sustancias, pero en algunas de esas botellas había aromatizantes mezclados con la bebida que ocultaban sustancias que aumentaban la libido y hacían que una persona normal perdiese la noción del tiempo y "flipase" un poco. No podía decir que fuese ilegal, pero si inteligente, estaba seguro que gracias a ello las chicas se llevaban buenas propinas; después, si había una redada solo tenían que retirar las botellas que estaban manipuladas y se acabó, allí no había pasado nada. Se sentó a esperar a la felina, el pulso aún no se le había calmado y estaba nervioso por alguna razón que quería descubrir ya.
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Re: ordinary night (cain daemens)

Mensaje por leeloo el Vie Nov 25, 2016 3:10 am

Leeloo seguía mirando por el enorme balcón que se extendía por la parte superior de la catedral, estaba adornado con ángeles de mármol tan perfecta mente hechos que parecían estar presenciando con indignación a los hombres “hambrientos” de abajo, sus orejas estaban atentas, pues en los ratos de aburrimiento enfocaba su audición canina a diferentes personas charlando, la mayoría de veces eran negocios, obscenidades o discusiones, nada nuevo dentro de aquel club nocturno esa noche, era …una noche mas .

La hermosa chica de piel bronceada estaba bostezando, mostrando a los que ella llamaba sus “feroces colmillos”  cuando la androide doll apareció en la entrada de la zona especial, le menciono algo sobre un cliente que la solicitaba para un baile privado, sus oj0os se fueron directo a el balcón de xion donde solía estar en un trono color plateado,  con sus dos guardias de siempre, pero esa noche no estaba nina- no leeloo, ni lo sueñes- le advirtió la chica de cuatro brazos  mientras sostenía un trago con uno y acomodando su cabellera con otros dos además de hacerle una seña de negación con la sobrante –pero nina, es la única oportunidad que tengo, además ¡xion no está ¡- le respondio acercándose a su única amiga en el bar, pues ella mejor que nadie sabía que lo que más quería esa chica era irse del bar. – pffff… esta bien, pero solo puedo cubrirte un par de minutos- suspiro, para acaricar sus orejitas pues podría ser la ultima vez que la veía, -¡gracias nina!- la abrazo y feliz como la cachorrita que era bajo corriendo muy feliz, pasaban tantas cosas por su mente mientras recorría los pasillos traseros de la catedral, el olor constante a cigarrillo y alcohol, la música eterna y las copas de vino haciendo su singular ruido al chocar contra la mesa.

Cuando por fin llego a  el área de privados doll le señalo donde aquel misterioso hombre había entrado, respiro profundamente, no sabía si este le ayudaría o no pero no podía perder la oportunidad, el destino había decidió que era él quien estaba ahí ese día. –por favor RA, te suplico me ayudes, solo esta vez- decía la chica suavemente para comenzar a caminar dentro de la pequeña habitación llenando de su delicioso perfume el lugar, a cada paso tenia la imagen de ese hombre, el era… de complexión fuerte mas intimidarte de lo que pensó, “me va comer “pensó al ver el tamaño de sus brazos y la expresión seria en su rostro,  parecía un toro esperando para salir a embestir a alguien…-hola- dijo suavemente intentando disimular los nervios, se puso de rodillas sobre la pequeña mesa donde había un tubo rosado, y sonrió – me llamo … Ángel, y ¿tu?- por obvias razones no le diría su nombre jamás, pues no estaba segura de cómo reaccionaría al pedirle que la sacara de ahí.

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Re: ordinary night (cain daemens)

Mensaje por Cain Daemens el Vie Nov 25, 2016 9:22 pm

Los minutos pasan y no hay ninguna respuesta, ningún cambio y nadie ha aparecido. Si fuese otra situación podría pensar que era una trampa, pero no podía oler el aroma de cuerpos sudorosos ocultos en trampillas y puertas falsas ocultos en el perfume floral que abarrotaba la habitación. Sentía una extraña inquietud, un vacío en su interior que no lograba describir, no era hambre pero si una extraña angustia que hacía que quisiese salir de allí a respirar  y a la vez le atrapaba y no le dejaba moverse de donde estaba por temor a que esa chica apareciese y él no estuviese allí. Tenia que descubrir de donde procedían esas confusas emociones, caóticas que alteraban su forma de pensar; esa música, pausada, empalagosa y con tonos picantes era como una banda sonora de la perdición para él, así como en una película normal la música consigue alterarte para acompañar el susto final, para Cain cualquier música que enmascarase los demás sonidos le hacía mantenerse alerta. Tomó un sorbo de una de las tres botellas que no estaban afectadas por adulterantes y afrodisíacos y lo paladeó, sin duda era un licor de gran calidad, lo cual hacía que fuese una lástima que los demás estuviesen arruinados por las sustancias que les habían echado.

De improviso, escucho el sonido de unos pasos ahogados tras la puerta, la cual se abrió con un chirrido de bisagras que pronto necesitarán un engrasado; la temperatura, cálida en el interior de la habitación se refresco por una ligera brisa que cruzo la estancia desde la puerta y trajo el aroma a perfume de flores silvestres y a cabello lavado con esmero. No era para menos, la larga y oscura  melena de Leeloo era como un manto de negra noche que ondeaba a cada  paso que daba acompañado del sutil pero incitante movimiento de sus caderas, ignorando la música, a un ritmo propio más embriagador. Su voz tenía un tono medio entre dulce y suave, un tono que podría calmar los ánimos caldeados entre dos personas que discuten o apaciguar a un animal enfurecido. Escucho sus palabras pero no respondió, en lugar de eso se acercó a ella con la curiosidad de quien busca respuestas y cerró los ojos; sus órganos huecos le permitían detectar la temperatura y captar mejor los aromas y las feromonas que despedía esa muchacha: como la mayoría de transgénicos mamíferos su temperatura era superior a la humana y su aroma natural era dulce, una mezcla entre el aroma de la piel humana y el característico olor de un felino, nada desagradable. Abrió los ojos y la examinó con detenimiento: era obvio que ocultaba una intención desconocida. Un gato altanero y jugueton mueve la cola de un lado a otro mientras que la chica la ocultaba tras su espalda, no le miraba a los ojos y hablaba con cierta timidez. Sin embargo podía achacar todo eso a que estaba nerviosa o intimidada por su presencía. Se acercó a ella, tanto que podía apreciar el aroma de su aliento y la miro un momento antes de retroceder y sentarse con el cuerpo inclinado hacia delante indicando interés.

-Mi nombre es Cain...Ángel ¿Eh? Curioso y hermoso nombre en un lugar tan sórdido y obsceno como este. Dime, Ángel ¿Bailarás para mi?
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Re: ordinary night (cain daemens)

Mensaje por leeloo el Sáb Nov 26, 2016 11:38 am

Su olor era tan distinto a los demás, una mezcla que jamás antes había percibido,  al menos no de las especies que habían entrado al club noche tras noche, y es que bien dicen que los canes reconocen a su amo con el olfato, este aroma les resulta tan delicioso y cálido que podrían reconocerlo entre una multitud de personas, con los ojos vedados.
La bailarina lo miraba fijamente pero no pudo evitarlo, apoyo las palmas de sus manos sobre la fría pasarela donde estaba arrodillada y se inclinó un poco hacia Caín, dejando que la cruz de su cuello colgase un poco mientras cerraba los ojos y aspiraba suavemente su aroma, sus orejitas se bajaban un poco en señal de placer y no pudo contenerse más, gateo un poco hacia el apoyándose ahora en los brazos del sofá donde estaba sentado haciendo que este retrocediera un poco, para comenzar al olfatearlo más y más cerca, haciendo que el término “espacio personal” dejara de importar por un momento.

-¿por..por qué huele tan rico?- se preguntaba a si misma aun con los ojos cerrados, dejándose llevar por las imágenes que se producían en su mente al olfatearlo. Metal, madera, vino, su testosterona era como fragancia a los sentidos de un cachorro que si hubiese sido macho se lo podría tomar como amenaza, pero leeloo estaba encantada, sin darse cuenta de que prácticamente  ya estaba sobre el, pasando su nariz por su cuello y aspirando lo más que podía y moviendo su colita afelpada de forma juguetona hasta que un olor que ya antes había conocido la hizo abrir sus enormes ojos de golpe… era sangre.
Indudablemente ese olor era sangre, y en cantidades desmedidas pues la última vez que lo percibió de esa manera fue en aquel convento donde solía vivir y que el traficante que la vendió le dio por descargar su arma contra las monjas.

-lo… lo siento- dijo tan bajo que apenas se escuchó mientras se miraban fijamente a una distancia casi inexistente, lo que le hizo reaccionar y alejarse nuevamente de el para sentarse de nuevo en la pasarela, esta vez cruzando las piernas, tratando de olvidar su olor a sangre. – ¿Caín?- pregunto sintiéndose cada vez más nerviosa pues todo parecía ser señales de que desistiera de su plan de huir, y es que no solamente era lo intimidante que lucía, su olor a sangre, sino además tenía un nombre totalmente apocalíptico… - ¿me das?- pregunto mirando la botella que tenía entre las manos y quitándosela antes de que respondiera, estaba nerviosa y buscaba algo que adormeciera un poco su juicio. -¿ bailar?...cl..claro que bailare para ti, es más …bailare para ti como nunca más nadie lo ha hecho-  le respondió en un tono tan delicioso que el solo escucharla era placentero, pues intentaba distraer al mercenario mientras encontraba una forma de pedirle que la sacara de ahí, “sobornarlo no era una opción, cualquier hombre que pudiera pagar un privado en “la sirena mutilada” no Debía tener problemas de dinero, ¿amenazarlo? ¿Con semejante tamaño?... no gracias" “meditaba la hermosa canina mientras dejaba que Caín la contemplara, parecía tener una expresión de fascinación así que tendría que usar eso a su favor…- sabes, realmente me encantaría bailar para ti, pero los privados solo duran quince minutos…y pensé que tal vez… sería más divertido si lo hacemos en tu nave o algo así- le sugirió acercándose una vez más a él, parecía haberle fascinado la idea de tener a semejante fémina en sus manos, sin saber que según el plan de leeloo no solo no bailaría para el sino que además, se echaría encima de enemigo a xion, que era bien conocido por ser cruel y extremista.

-solo hay un problema- menciono mirándolo con tanta tristeza en sus expresivos y cristalinos ojos violeta que parecía casi a punto de llorar. – no me dejan salir del club… y para hacerlo tendríamos que burlar a 6 francotiradores, 8 guardias terrestres y bueno claro algunos otros contratiempos – le comento mientras acariciaba su barba al tiempo que mordía sus labios carnosos y rosados, esperando que la testosterona en el fuera suficiente para ser de fácil convencimiento a sus encantos y es que de aceptar se encontraría para comenzar con un enorme guardia en la puerta de los privados.

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Re: ordinary night (cain daemens)

Mensaje por Cain Daemens el Dom Nov 27, 2016 12:11 pm

Cain no se movía ni un milímetro de su posición mientras Leeloo si lo hacía, se acercaba con cada vez menos recelo como una pequeña curiosa que esta descubriendo algo nuevo, le olfateaba con más intensidad de lo que él había hecho con ella, sin embargo  estaba convencido de que ella tenía un olfato mejor que él suyo, ya que el de Cain estaba hecho para detectar y aislar aromas para encontrar a su presa y para servir de receptáculo a los órganos huecos que detectaban el calor corporal. Ella parecía perdida en el mundo de los olores, como si le analizase completamente, descubriendo su pasado, lo que llevaba encima, lo que había hecho...tardó más de lo que esperaba en asustarse un tanto de él, parecía haber detectado algo que la había incomodado mientras lo olía. Claro, Cain no era consciente de que había cientos de aromas a sangre en su cuerpo, casi imperceptibles para cualquiera  y menos para él, que estaba acostumbrado a bañarse en sangre. Pero ella se recompuso en poco tiempo y le pidió disculpas a lo que él solo asintió mientras la miraba, el movimiento de sus músculos y sus pechos excepcionalmente formados atraía totalmente su atención, pero ella, al verse envuelta en el aroma de sangre que Cain despedía retrocedió de nuevo hasta la pasarela, parecía algo aturdida.

-Claro....toma cuanto quieras....mientras no afecte a tu coordinación al bailar,  estará bien.-le dijo mientras tomaba un cigarrillo y lo encendía con su mechero con forma de calavera, el humo del tabaco negro taparía un tanto el aroma de sangre que Cain despedía y esperaba que eso pudiese ayudar a Leeloo. Sin embargo, se quedó en silencio cuando la chica comenzó a hablar, de forma tímida  y torpe, pero linda y con sentimiento, con una súplica que Cain detectó desde el primer momento. Básicamente, le estaba pidiendo que la sacase de ahí, que haría cualquier cosa por salir de ese maldito lugar en el que no tenía futuro; ella usaba todas sus artes en él, la suavidad de sus manos acariciando su barba, el aroma de su cabello que ondeaba cuando se movía, sus pechos apretados contra su torso para que sintiese su tamaño y su calor, y los gestos deliciosos de sus labios cuando los mordía esperando embriagarle demasiado y conseguir lo que se proponía. Además, aunque su cuerpo intentaba seducirle, sus ojos de un hermoso color verde brillaban, pero no con alegría, sino por la humedad reunida en ellos que transmitía una infinita tristeza y desesperación como si Cain fuese su última esperanza de salir de allí. Cain por otro lado no sabía que hacer, por una parte era un problema en el que se había metido sin comérselo ni bebérselo, conocía a Xion por rumores y había hecho encargos para él con lo cual era consciente de que robarle a una bailarina y más aún a una por la que sentía un apasionado interés era una mala idea; por otro lado, esa chica estaba intrigandole como nada lo había hecho desde que tenía uso de razón, no sabia que era ese sentimiento que generaba en él pero desde luego quería averiguarlo pero no podía pasarse la vida yendo a privados de 15 minutos continuamente para averiguarlo. Casi había concluido el tiempo y tenía que tomar una decisión, notaba que el roce de Leeloo aumentaba su temperatura corporal y hacía que ciertas zonas de su cuerpo se alterasen más de lo debido, en verdad ¿De donde había salido esa chica?

-Hummmm esta bien....te sacaré de aquí. Pero no será ahora, estoy desarmado y no podría prometerte que salieses ilesa si comenzase a matar personas, además no se cuantos clientes se pondrían en nuestra contra solo para ganarse el favor de Xion. Así que lo haré esta noche y tu harás lo que yo te diga: cuando estés preparada anuda un pañuelo rojo a tu ventana y cuando oigas tres golpes en tu puerta, sal sin perder un momento ¿Lo has comprendido? No se lo digas a nadie, a nadie ¿Entendido?-le dijo mientras sujetaba su barbilla tan cerca que podía oler su aliento, era vital que le asegurase que lo había comprendido, se jugarían mucho si realizaban ese plan, pero para Cain era una sensación peor el desconocer la sensación que Leeloo causaba en él.
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Re: ordinary night (cain daemens)

Mensaje por leeloo el Dom Nov 27, 2016 3:32 pm

cancion :
https://www.youtube.com/watch?v=zpaqBXc5MTk:


Leeloo miraba a Caín, todos sus sentidos estaban enfocados en la respuesta que él podía darle, y prácticamente quera sacársela ella misma, pero el comenzó a hablar tenía una profundidad en su voz que la hacía vibrar, no sabía si era por su voz en si o más bien lo que estaba diciendo… -¿esta noche?- se preguntó a sí misma, miro un momento los moretones en sus piernas, intentaba decidirlo pero eran tantas cosas las que tenía que pensar y tan poco tiempo, sus orejas caninas pasaron de estar en alerta a bajarse poco a poco en señal de miedo, definitivamente no era la respuesta que quería, y no es que no le agradeciera la arriesgada propuesta pero… no era suficiente, sin decir nada levanto su mano a la altura del rostro del hombre y lo acaricio tiernamente, lo miraba fijamente a los ojos, -¿podía confiar en él?... suspiro y se levantó, él ya había pagado por el baile y leeloo aun tenia demasiados sentimientos encontrados que tal vez bailando podía decidir  qué hacer, no dijo ni una palabra, se subió de nuevo a la pasarela dándole una vista deleitante a Caín mientras presionaba un pequeño botón en la pared que hizo atenuar las luces al tiempo que una canción comenzaba a sonar

Su cuerpo comenzó a moverse con naturalidad y gracia, se podía notar que los movimientos eran fluidos, pasionales, letales para quien miraba, como si  cada centímetro de su piel fuese acariciado por los pensamientos del mercenario y parecía disfrutarlo.
Miradas inquietantes, llenas de misterio y deseo se cruzaban en momentos tan intensos que se podía decir que estaban comunicándose sin decir una palabra, tenía que decidir qué haría en se momento, pues una oportunidad así no se le presentaría tan fácilmente.

- Face to face my lovely foe- pronunciaba suavemente cantando la canción, que conocía muy bien,  sin perder sus ojos ni un instante, su cabellera larga se sacudía sensualmente al girar por un momento - Commit your crime in your deadly time- tenia a Caín en un estado casi hipnótico siguiendo ese baile con sus pupilas clavadas en ella, no necesitaba ni si quiera estar desnuda pues parecía pues su estado era tan comprometido con satisfacerlo, que las feromonas en su olor lo mantenían sedado como a una bestia antes de sacrificar.
- You never can win , It's the state I'm in – era un momento preciso, definitivamente él no era un escape seguro, tanta sangre había corrido entre sus dedos que ya no podía distinguir entre la vida y la muerte, pero incluso morir era mejor que estar ahí… se arrodillo frente a él y comenzó a gatear nuevamente, parecía un león mirando a su presa, pero esta no era nada vulnerable, una vez más la hermosa chica que ahora gracias al sensual baile y el pequeño lugar estaba empapada en sudor y feromonas, como una hermosa planta carnívora que atrae a sus víctimas con una apariencia angelical y perfumes exquisitos, estaba sobre el –one more Kiss… before we die- cantándole al oído mientras ponía las manos de Caín sobre sus caderas y suavemente besaba su mejilla de forma delicada  - no…no quiero irme contigo- le dijo justo cuando la música terminaba y la luz se encendía, descubriendo unos preciosos ojos color violeta que desprendían lagrimas que él no podía entender  -no… no… tu no lo entiendes, esta noche ya es demasiado tarde – le dijo sin más explicaciones para levantarse y sin más entrar por la puerta detrás de la pasarela la cual se cerró detrás de ella, dejándolo lleno de dudas.

Caminaba por los pasillos con rapidez mientras limpiaba sus lágrimas, tenía miedo  y muy poco tiempo pues eran tantas las noches que se había logrado escapar de las garras de xion, con distintos pretextos, incluso con el sacrificio amoroso de Nina, pero esta vez ya no tenía un plan o una excusa, su última esperanza se había quedado dentro de esa pequeña sala de privados, -no..no..no..- se decía una y otra vez sin más esperanzas por una mejor vida, ni siquiera había llegado a su habitación cuando comenzó a llorar aún más, sentía que le faltaba el aire, no podía respirar sin importar el tamaño de esa enorme catedral, sentía que le faltaba espacio,  Nina- ¡leeloo!,..no… no tranquila, todo va a estar bien – le dijo su amiga que al ir a buscarla la encontró arrodillada en el pasillo intentando respirar, no tenía ni que preguntarle qué pasaba, era obvio que no pudo salir… Nina- ven, vamos, necesitas un baño-, se la llevo apoyada en sus brazos pues parecía haber perdido su alma en ese lugar.

Y mientras eso pasaba tras escenario, al club llegaba xion con sus inseparables guardias de siempre, un par de gemelos transgénicos expertos en cuchillos, en el lugar lo recibían como un dios, aplaudiendo, agradeciendo por tan tremendo espectáculo xion- jajaja gracias, gracias.. Es un placer para mi ver la casa llena y claro mis niñas serán especialmente obedientes hoy, así que A DISFRUTAR!!-  dijo levantando su copa de vino desde su balcón, pero le hacía falta algo...  !Claro leeloo!- traigan a leeloo ,!ahora!-  ordeno mientras miraba a los clientes de ese día, había tantas caras nuevas que para él solo significaba más dinero.

Uno de sus guardias fue a buscar a la chica que estaba siendo practicante bañada por Nina, -leeloo por favor dime algo- le suplicaba mientras la pobre chica estaba sumergida en pensamientos dentro de la bañera … -leeloo, xion te quiere en el balcón ahora- dijo haciendo que la joven mirara a nina a los ojos con temor, pero ni ella ni nadie podían hacer nada… a partir de ahí no hubo ni una palabra más de aliento pues no había una que lo valiera, la ayudo a cambiarse y cepillo su larga cabellera para después ponerle el collar que xion le había regalado, era prácticamente un collar para perro que se le hizo adecuado para una chica como ella … una vez lista subió hasta el balcón sin pronunciar palabra y tomo su lugar en un cojín pequeño a un costado de xion , a quien le encantaba exhibir su propiedad, era una noche ordinaria después de todo …

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Re: ordinary night (cain daemens)

Mensaje por Cain Daemens el Lun Nov 28, 2016 1:31 pm

Los movimientos de la chica eran tan enigmáticos y sugerentes que por primera vez desde que tenía consciencia se permitió apartar su atención de todo aquello que no fuese ella. Sus pasos de baile, acompañados de sus giros en el tubo y la música nublaban sus sentidos como el efecto de una droga neurológica; además, su voz era tan suave y melodiosa que no sabría decir a quien estaba prestando más atención si a ella o a la propia canción. Nunca había visto un espectaculo así, y había visitado muchos lugares oscuros considerados las maravillas del bajo mundo ¿Quién iba a pensar que, a la vuelta de la esquina, tendría un encuentro como ese que le había llenado de sentimientos encontrados y además de confusiones que habían perturbado su habitualmente calmada mente? Se había detenido a un paso de levantarse y acercarse más a la pasarela y admirar más de cerca sus encantos. Pero no hizo falta que lo hiciese, acompañada por el ritmo de la canción ella misma fue hacía el gateando, sus pechos se balanceaban y se apretaban entre sus brazos mientras sus nalgas lucían atractivas y apretadas bajo su vestido revelador. A pesar de los movimientos los ojos de uno estaban clavados en los del otro, como si no quisiesen perder un solo detalle de lo que estaba sucediendo pero a la vez, estuviesen ambos en trance; las escamas de la piel de Cain se levantarón ligeramente, una muestra que indicaba de que estaba empezando a aumentar la temperatura en su cuerpo y necesitaba refrescarse, pero no era capaz de mover una sola mano hasta las bebidas que tenía al costado, como si temiese perderse algo de los pasos de baile de Leeloo que ya estaba tan cerca que podía oler su perfume de nuevo y casi acariciarla; en un momento, ese casi se redujo a la nada, ya que ella se levantó y se colocó sobre él, con sus caderas agitandose al ritmo de la música y colocando sus manos en ellas, mirandole desafiante, como si esperase que después de dejar sus manos en la zona neutra, Cain las hiciese avanzar hacia arriba o hacía abajo. Estaba padeciendo una excitación que en sus años como mercenario jamás había experimentado; su olfato, capaz de detectar las feromonas de varias personas diferentes y seguir su rastro, estaba sobresaturado del aroma de Leeloo, no era capaz de olfatear nada más y en su mente, tampoco quería hacerlo, su piel se sentía tan suave y calida al tacto, parecía una piel perfecta a pesar de que podía notar sus moratones y golpes, pero aun así solo aportaba carácter a su cuerpo, una imagen deliciosa que los artistas matarían por poder plasmarla en sus obras; los más ricos del mundo pagarían todo lo que tenían por solo sentir el roce de los labios de esa muchacha en su piel como lo estaba sintiendo Cain.

Pero como dicen, las cosas buenas tan rápido como empiezan, se acaban. Los ojos pícaros y llenos de deseo de Leeloo se transformaron en ojos tristes y llorosos, que hacían brillar sus pupilas de color violeta como una gema, ante una tristeza tan grande que le llevó a decirle que esa noche seria demasiado tarde para ella. Cain, que estaba pasando por el momento más excitante de su vida, y el más confuso para él, se quedó estático como si hubiese presionado el botón equivocado y hubiese provocado el estallido de una bomba. Ella se levantó, con una mezcla de miedo y llanto que por alguna razón hizo que el cruel mercenario sintiese una puñalada en él corazón, nuevamente esos sentimientos confusos estaban haciendo estragos en él ¿Qué pasaría esa noche? Algo le decía que ese temor, esa desesperación que había llevado a Leeloo a casi suplicarle que se la llevase, tenía que ver con algún acontecimiento desagradable y cruel para ella que sucedería a oscuras en noche. Cuando salió de la sala, no hubo forma de contactar con ella, por las miradas de los guardias tenía una idea de que ella era muy preciada para la casa y querían saber si le había hecho algo indebido, no le sorprendería que hubiese cámaras de seguridad allí donde Leeloo bailaba ¿Que pasaría en la noche? Esa duda le estaba carcomiendo mientras pedía una botella para llevar....seria demasiado tarde....demasiado tarde...las palabras resonaban en su cabeza como un eco que acompañaba una voz triste, una imagen de la más excitante bailarina que había conocido llorando como una niña aterrada. Y Cain, confundido apoyado en la pared de un edificio en la calle, bebiendo sin disfrutar del alcohol por el mal sabor de boca que había dejado esa despedida repentina. Cain odiaba quedar tan insatisfecho y confundido, no iba a permitir que las cosas acabasen así; un ruido de botella quebrándose contra el suelo le acompañó mientras desaparecía en la oscuridad.

Francotirador es un título muy ostentoso para camuflar el de asesino que mata a distancia sin mancharse las manos; armados con rifles que podrían atravesar un cráneo a doscientos metros en la oscuridad gracias a su visión nocturna, Cain escuchaba el mismo número de respiraciones que francotiradores había revelado Leeloo durante el baile. Seis hombres aguardaban con paciencia en los tejados, tres de ellos sobre "La Sirena Mutilada", los otreos tres completaban un circulo en los edificios colindantes, en una estructura organizada. Sin embargo, todas las estructuras tienen puntos débiles que provocan su caída, y el de esta, era el nivel de profesionalidad de los francotiradores: los que estaban sobre el local de Xion eran profesionales, entrenados, mientras que los otros tres eran mercenarios que seguramente tenían buena puntería, pero como todos los mercenarios que realizan tareas que requieren mucha inactividad, tenían manías. Uno de ellos, no dejaba de revisar su ordenador de muñeca, bajando el arma constantemente; una flecha es más lenta que una bala, tiene menos alcance y fuerza, pero en manos eficaces es mucho más letal, porque una flecha es cien veces más silenciosa que una bala. Cuando el mercenario volvió a revisar su ordenador, una flecha de borde aserrado le atravesó la garganta de palmo a palmo, una flecha de madera dura como el metal y con una punta que al extraerla, hizo que desgarrase su propia garganta, impidiéndole gritar. Una vez que uno de los eslabones de la cadena cae, los siguientes se desmoronan rápidamente; Cain solo necesitaba el hueco que la muerte del mercenario había causado para poder acercarse a los otros dos con sus guantes y botas que le permitían aferrarse a las superficies metálicas y a su capacidad de escalada. El segundo mercenario cayó rápidamente y en silencio con un grito ahogado cuando Cain le agarró de un talón y le hizo precipitarse desde su posición al suelo, lo que condujo a la muerte del tercero al ir a ver lo que pasaba, una flecha se le clavó en su ojo izquierdo causándole un traumatismo ocular que hizo que tropezase y se clavase más aún la flecha hasta el fondo, matándole.

Los otros tres, los profesionales, eran otro cantar, formaban un triangulo en el cual cada uno cubría las espaldas de los otros dos y viceversa. Pero Cain, ya lo había planeado. No iba a ser una operación silenciosa, tenía que asustar "a las hormigas" para que se volviesen asustadizas y sacasen a sus guardianes al exterior, dejando el interior vulnerable; Cain era grande pero sabía por donde había un conducto de ventilación por el que podría colarse al interior, un conducto que llevaba hasta las cocinas y de allí, podía acceder a los cuartos superiores para encontrar a la gatita. Sabia que ese lugar estaba lleno de personas importantes en el bajo mundo que se codeaban con Xion, así que como la mayoría de personas importantes, saldrían por patas al menor ruido; encendió un cigarrillo con una sonrisa cruel, era como pescar peces en un barril, tenía que hacer ruido. Presionó un botón en su carcaj y la punta de una de sus flechas se iluminó con unas luces rojizas; apuntó el arco en un angulo que consideró apropiado, dejándolo caer en el centro de la formación de francotiradores. Al instante apuntaron en dirección al objeto, eran muy buenos reaccionando a tiempo a los sonidos, pero no tanto al explosivo que llevaba la fecha que detonó frente a las caras de esos tontos, mientras Cain se reía con una carcajada sonora, en verdad le gustaba esa sensación mientras él se dirigía al interior, había captado el olor de Leeloo y ahora iba a por ella
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Re: ordinary night (cain daemens)

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