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¿Más allá de Negocios? [Privado]

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¿Más allá de Negocios? [Privado]

Mensaje por Eve el Mar Nov 08, 2016 5:58 am

Sensación de ahogo, nerviosismo, sospecha, resentimiento, miedo, determinación. No podía ver nada mientras una ráfaga de emociones, ninguna más débil que la otra, dominaban y aparecían sobre su cuerpo. Lentamente un color apareció ante sus ojos: el azul. La sensación de ahogo aumentaba, escuchaba voces en la distancia, voces monótonas, casi mecánicas que fallaban en comunicar emociones y no era capaz de entender ni una sola de sus palabras, se sentía simplemente ajena. Sentía su cuerpo pesado, difícil de moverse y tras el infinito color logró ver unas caras que al principio se mostraban claras y reconocibles pero tras unos segundos fueron volviéndose borrosas, perdiendo significado,  su cuerpo se tensó y se sentó de golpe, miró a su alrededor.

Una cama metálica era su confidente, había estado sudando, no era la primera vez que veía cosas así pero si era la primera vez que era tan fuerte. No estaba sola, estaba en una nave. No necesito mucho tiempo para hacer memoria: había aceptado otro trabajo, esta vez era de protección y mera vigilancia. Miró alrededor, los cuerpos de los demás reposaban sobre camas parecidas a la suya y en algunos casos incluso en el suelo.

Narcóticos, estupefacientes, drogas, dependiendo de cómo se quiera llamarlo es innegable que no solo gran parte del mundo criminal sino que también las fuerzas policiales se han estado enfocando en aquel negocio, en aquellas nuevas organizaciones que a base del dinero de dichas sustancia se habían lucrado. Sin embargo, en el mundo criminal hay más cosas que eso, armas, especies exóticas, todas, de una u otra manera servían para apoyar aquel negocio creciente, un negocio no mucho menos lucrativo, especialmente seguro por la falta de competencia que se había formado.

El lugar era Caronte, el ambiente indicado, por proximidad, de meter y sacar tecnología de Eden, en ese caso se trataban de armas y, especialmente, instrucciones de ensamblado y fabricación que alguien había decidido filtrar a cambio del precio justo. Por supuesto, a Eve no le importaba eso, solo le importaba que la parte más importante de la mercancía siguiera con ellos, cosa que a la larga no fue del todo complicada de conseguir, hacía bastantes horas que estaban en órbita, por eso pudieron dormir y la mayoría, a excepción del piloto, el cual estaba encerrado en la sala de mando, aún no había despertado. Casi todos eran criminales o mercenarios de poca monta, no muy diferentes a la chiquilla, sin embargo el alcohol y otras sustancias les impedían despertar.

La chica se acercó a la ventana de la nave en cuestión y miró el planeta, verde, fructífero, dueños de interminables campos fértiles. A los mayores les recordaría a la tierra en algún momento de su historia sin embargo le significaba poco. Suspiró, no estaba acostumbrada a sentir emociones, mucho menos tan fuertes, no las comprendía y era ajena a ellas, sin embargo aquellas visiones oníricas no dejaban de molestarla “Están empeorando” Pensó reconociéndolo hasta ella misma.

Aterrizaron a las pocas horas, estaban en un descampado rodeado por arboles donde se daría el intercambio monetario, donde, por supuesto, se repartirían el dinero. Era bastate entrada la tarde, la luz del sol era baja mientras que se podía ver como se asomaba una de las lunas por el horizonte. Habían descargado una única caja para mostrar de ejemplo de la mercancía, estaban preparados para alguna maniobra sorpresa del ejercito de Eden aunque tal parecía que tenían las manos llenas hasta aquel momento. Por supuesto, se trataba de una granja privada y les tomaría tiempo pasar por los arboles (a menos que fuera una emboscada).La menor, por su parte, deambuló alrededor del perímetro como una guardia más, manos en los bolsillos, acariciando con su pulgar enguantado  su navaja. A excepción de ella la mayoría tenía los ojos rojos, no sus pupilas, sino sus ojos, señal de mal dormir o lo que habían introducido en sus cuerpos.

―Ice Queen― la llamó el capitán y jefe de la expedición haciendo que ella se volteara, era uno de los apodos que usaban para ella, particularmente aquel que usaban cuando querían pedirle algo que normalmente no haría o cuando simplemente no querían molestarla. Aunque el nombre de Eve fuera imposible de rastrear más que aquél apodo era ya prácticamente una costumbre. ―El contacto llegará en pocos minutos. No lo ataques. Es un gordo viejo con una cicatriz en la mejilla― La muchacha se limitó a asentir ―¿Por dónde?― y tras una señalización lo esperó, se llegó a adentrar un par de metros entre los árboles para luego volver en lo que esperaba al individuo. No sabía nada de él pero según sus compañeros “estaba forrado” y si podía pagar una expedición de ese tipo con más de 20 personas no debía ser mentira.


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Re: ¿Más allá de Negocios? [Privado]

Mensaje por S'Lipher el Mar Nov 15, 2016 10:28 am

¿Cuánto tiempo se suponía que debía pasar aquí? Estaba cansada y necesitaba aire fresco, no estar encerrada entre algún tipo de metal duro, el cual apenas podía llegar a raspar con mis uñas. Mi llegada había sido desastrosa, como mi vida al fin y al cabo. Nadie había jugado conmigo, no conocía un cielo estrellado, ni la luna, o el sol. Todos mis años encerrada en un laboratorio me volvieron una ignorante de la naturaleza y si bien había aprendido sus cualidades físicas, colores y demás, aún no lo había podido disfrutar con mis propios ojos. Suspiré por la nariz y abracé mi cola mientras escuchaba algunas voces en otro idioma que no conocía. Cerré los ojos  y traté de notar que error había en mi pasado para terminar así. Subí a la nave en mi planeta, me dieron las coordenadas… El piloto automático… ¿Había sido cambiado? No podía ser… Tenía que ser... Otra cosa… Revise cada rincón de mi memoria, tratando de visualizar algo con el cual pueda ver aquel estrellamiento convertirse en un vuelo tranquilo, pero no. La nave seguía chocando contra el suelo, rompiéndose lo suficiente como para no poder arreglarse y bueno… Allí estaba yo medio inconsciente, siendo atrapada por desconocidos, y finalmente, me llevaba a la presente jaula de mi libertad. ¿Cómo podía ser tan erróneo? ¿O acaso no lo era? Después de haber leído esa carta… Probablemente sea todo verdad y esto, no era más que una prueba de mi desarrollo como mercenaria.

Pude escuchar en el transcurso desconocido, pequeños animales, probablemente insectos, o algún tipo de bicho meta morfo como yo. Ladeé la cabeza, apoyándome en uno de los costados hasta que repentinamente se detuvieron. Miré en todas las direcciones y escuché una leve conversación, no muy lejos… No podía entender mucho porque el ruido del ambiente la confundía. Abrí los ojos grande y escuché a la perfección parte de la conversación “Aquí estamos…” era una voz masculina. Silencio repentino. Ruido metálico estruendoso, molesto y de repente, la luz entro por todos lados, dejándome ciega unos cuantos segundos. “Esto es lo mejor que conseguimos… Espero no te arrepientas…” el masculino rio y yo sacudí la cabeza tratando de recuperar la vista, hasta que pude vislumbrar un hombre de traje, gordo con una cicatriz en la mejilla el cual me miraba como si fuese un trofeo. Tragué saliva y el hombre estiró la mano, como invitándome hacia adelante – “Ella es tu dueña a partir de ahora…” – volvió a reír y di un paso, para escuchar como todos me apuntaban y tiré un poco el cuerpo hacia el costado para poder ver allí a mi supuesta dueña.

Una femenina o mujer, de azul… Casi completamente… Negro y, blanco, no lo sé. Era muy uniforme, parecía camuflarse con algo si me lo ponía a pensar, tal vez con… Miré hacia arriba y vi el cielo estrellado y un par de lunas. Mi boca se abrió mostrando sorpresa, y sin pensarlo dejé caer mi lengua, la cual choco en mi pecho y se quedó allí, quieta, muerta. Abracé un poco más fuerte mi cola y luego bajé la vista guardando la lengua y con los ojos brillantes, como si hubiese visto lo mejor del mundo. Solté mi cola y esta cayo pesada al suelo, agitándolo un poco y luego la moví hacia atrás mientras trataba de pararme un poco mejor. La verdad que costaba simular normalidad cuando eres rechazada en todos lados, pero, debía intentar tener un techo y donde comer, además de ser mercenaria – Soy libre – dije en mi idioma, pese a que ahora tenía a alguien quien se encargue de mí. Di otro paso y las armas me siguieron, al menos no dispararon… Continué hasta posarme al lado del masculino y enfrente a la femenina. La miré a los ojos, sin parpadear por unos segundos y estiré mi lengua hacia ella, lamiéndole la mejilla y luego la barbilla, y retractar la lengua – Dueña… - comenté con una voz neutral y mi cola se levantó para luego enrollarse y doblarse, tomando con la punta delicadamente la carta y entregándosela – Confirmada… - miré al masculino con cicatriz y este me miró expectante a que hiciera algo.

La verdad es que, no tenía mucho que hacer o decir ahora. Por el momento había confirmado el sabor y… Ahora, olor, a mi dueña, y si me preguntaban, sí, me moría de ganas por ir a investigar el lugar y hacer un campamento. Respiré hondo, como si pudiese absorberlo todo, y los rayos de mi piel brillaron y luego cambiaron apenas de color, a uno un poco más oscuro,  adaptándose al ambiente actual. Ahora me sentía un poco más cómoda con lo que me rodeaba, por lo que una leve sonrisa se dibujó en mi rostro y solo miré a la femenina en frente mío, esperando que accionara. Mi cola aún sostenía la carta, esperando que la tomase.


PD: Ella dice “femenina” y “masculino” porque así le enseñaron xD
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Re: ¿Más allá de Negocios? [Privado]

Mensaje por Eve el Mar Nov 15, 2016 6:36 pm

Los minutos pasaban. Una vez terminaron de descargar las armas el esfuerzo, la imposibilidad de bloquear sus mentes con algo más hizo que los criminales se pusieran paranoicos, comenzaban a ver defectos en el trabajo que no habían visto antes “¿Y si nos atrapan?” era la pregunta reflejaba en los ojos de todos los nuevos tripulantes de aquel inestable y peligroso mundo que no era otro que el del crimen. Por su parte Eve pareció desaparecer una vez más entre los árboles y realmente su presencia se echó en falta por algunos minutos hasta que finalmente se escucharon unas pisadas en la distancia.

―Mierda, ¿Por qué estos sucios animales nunca pueden hacer esto en la ciudad?― se quejó el individuo, un hombre bastante robusto que de hecho caminaba de manera algo extraña debido al volumen de su cuerpo, limpiando el sudor de su frente con un pañuelo antes de aparecer y con una sonrisa falsa saludar al líder de la expedición. Las armas le fueron mostradas al hombre quien asintió de manera aprobatoria. Llevaba consigo un gran maletín relleno de fajos de billetes de la más alta denominación.

―No te han seguido ¿verdad?― preguntó el mercenario cuando el corrupto político sonrió, intentando parecer seguro de sí mismo diciendo ―Estoy seguro de que no me han segui…― sin embargo su declaración fue cortada por un ruido estrepitoso contra el casco de la nave ¿Un ataque furtivo? No, pedazos de plástico sintético caían al suelo, a simple vista podía notarse que era una cámara fotográfica ahora inservible y luego sonidos de gritos ahogados. Las armas se levantaron en dirección a aquel político quien desesperado, casi al borde de un ataque cardiaco habló rápidamente ―Juro que el gobierno no me sigue, están todos ocupados, de verdad, por favor no me maten― en un momento se puso a sudar y justo cuando el líder sacó su pistola y estuvo por apretar el gatillo de entre los arboles aparición la pequeña mercenaria con un hombre, evidentemente un periodista ya que portaba en su camisa blanca bordada la identificación del diario para el que trabajaba.

El ser humanoide se revolvía en el suelo mientras era arrastrado por la pequeña, incapaz de mover su pierna derecha, un torrente de sangre salía de esta y lo más probable era que su tendón hubiera sido cortado mientras que sus muñecas estaban atadas con su propia corbata. Debajo de sus ojos asustados estaba su cinturón que hacía las veces de mordaza. Miró a los presentes a cada cual con más miedo mientras el cliente suspiraba aliviado. ―Fue el único que vi― Indicó la pequeña antes de que sentaran al individuo contra una pared, liberaran su boca de la pieza de ropa hecha de cuero y lo interrogaran. ―No vine con nadie, lo juro… Nadie sabe que estoy aquí… Quería la exclusiva… No quiero morir― sin embargo, una vez sabes ciertas cosas, no te pueden dejar ir.

La mercenaria, quien había quedado momentáneamente en un segundo plano, sacó su navaja, la abrió lentamente. Su jefe le hizo una seña con la cabeza mientras que el político miraba algo alejado, bastante nervioso, pese a su apariencia no estaba acostumbrado a ver ese tipo de escenas. La navaja estaba manchada ya de la sangre del periodista por lo que en total silencio tomó al mismo de sus cabellos y con un rápido corte horizontal creó una gran herida en los dos ojos azules del torturado el cual gritó con desesperación.

Aprovechó aquel grito para tomar la mandíbula de este con ambas manos y hacer fuerza abriendo las fauces de este de manera forzosa hasta que escuchó los huesos partirse y la misma hacer mucha menor resistencia. Ya con aquello hecho la dejó por un momento, lo soltó y pateó su cuerpo, tomando una de sus manos y jalando sus dedos hacia atrás uno a uno, la idea era que no pudiera comunicarse de ninguna manera, el hombre en ese punto liberó su orina entre temblores en su cuerpo para al final desmayarse, permitiéndole a Eve acabar de romper todos sus dedos.

Cuando la chica sacó el cuchillo y sujetó la mandíbula ajena suelta el corrupto individuo salió de la vista, no quería verlo, no se imaginaba que serían capaces de hacer algo así, mucho menos alguien con la apariencia de una niña pequeña , sentía nauseas pero tras respirar unos segundos observó como la pequeña saliendo del bloqueo visual con las manos enguantadas bañadas en sangre roja, sin el más mínimo cambio en la expresión de su rostro, tenía incluso una mancha de dicha sangre en una de sus mejillas que había logrado salpicarla y otro tanto en sus cabellos casi negros, algo azulados a excepción de aquel mechón.

―Bastante salvaje ¿No te parece?― dijo el jefe tomando los hombros del cliente ―Esta es la famosa Ice Queen, ya habrás visto que es más peligrosa de lo que parece― se rió mientras que el hombre le sonreía falsamente a ella, se acercó a la misma intentando no tomar su mano para no manchar la suya ―Así que eres tu… Esperaba a alguien algo… Mayor― la muchacha lo miró inconforme con sus ojos plateados y fríos y este dio un paso hacia atrás. ―Eh… Si eres realmente tan buena como dicen, me gustaría venderte algo interesante― la muchacha alzó una ceja y dio un paso adelante ―Dilo― por mientras en el fondo en un vehículo terrestre estaban colocando las armas “Siento algo… Es raro” pensó. El hombre pareció entusiasmarse por lo que explicó ―Es una chica muy especial, es una Serphen que se parece a una humana ¡Puede ser tuya ahora mismo!―

De manera igualmente grandilocuente abrió el maletín y sacó 4 fajos de billetes ―Este es tu pago― mostrando los fajos y le entregó dos ―Y si me pa…― no lo dejó terminar, tomó uno de los fajos y se guardó los tres en los bolsillos, el hombre se venía algo sorprendido y poco satisfecho pero al parecer comprendía que no debería hacerla enojar por lo que se rascó la cabeza y toscamente hizo una llamada hablando de manera algo grosera.

Pasaron unos minutos antes de que un transporte llegara y comenzaran a cargar las armas al tiempo que sacaban una jaula y la abrían dejando salir a la albina y el señor señalara a la chiquilla como su nueva “dueña”. La muchacha hablaba de manera extraña y el hombre miraba a ambas fijamente, algo nervioso aún. “Es rara” miró en dirección a la muchacha, orientando su cuerpo hacia esta. Estuvo por tocarla pero miró los fajos de billetes en sus bolsillos, estaban manchados de sangre, por alguna razón no quería ensuciar a la otra, sentía una cierta familiaridad con ella que no podía explicar.

Se quitó ambos guantes negros, sus manos estaban llenas de cicatrices, amontonadas una sobre otras, sin duda a causa de uso de su poder estando las más grandes en el área de la palma de sus manos, era complicado encontrar una que no estuviera por debajo de otra, las más antiguas serían invisibles. Con esas dos manos por fin libres tomó a la otra de las mejillas para verla bien, clavando sus ojos grises en los ojos rojos de la otra. ―Tu nombre ¿Tienes?― el hombre dio un paso al frente ―Oh, su no...― fue interrumpido nuevamente por la mercenaria ―Le pregunté a ella― y finalmente volvió a mirarla, esperando una respuesta, con las mejillas de la otra en la palma de sus manos.


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Re: ¿Más allá de Negocios? [Privado]

Mensaje por S'Lipher el Dom Dic 11, 2016 12:53 am

¿Y ahora que suponía que debía hacer? Pude oler la sangre extraña, ajena, escuchar el molesto ruido por parte del masculino robusto, y además, había una clara pelea por quien tenía la regla del habla, o como los humanos dirían “quien lleva los pantalones puestos”. Era como si la azulada, mi amo, pudiese controlarlo todo, con la mirada, con sus… expresiones corporales. Llevé los ojos a sus manos, observando las cicatrices inmutada como una estatua. Tomé una y la acaricie con los dedos, identificando cada una y volví la vista a ella, a sus profundos ojos – Puedo matarlo si sigue molestándola… Amo… - comenté con una voz pausada y relajada, estirando una de las manos hacia arriba, a mi cola para tomar la carta, y esta se medio transformó en una cuchilla una vez que tomé el papel. La hice ondear un poco y persiguió cada movimiento ajeno, hacia el masculino robusto que parecía aún más molesto que antes, como si se hubiese enojado u ofendido – Amo, mi nombre es S’lipher, puede decirme Liph… O Khalty… - agaché un poco la cabeza, como reverenciándome y me acerqué un poco más a la femenina. Le dejé la carta en su bolsillo y agarré los guantes para luego llevarlos cerca de mis labios y abrí la boca. Dejé salir mi lengua, limpié sus guantes y luego de sacudir un poco la cabeza, se lo puse en el lugar, dejándolos casi como nuevos. La miré seria, hasta que un pequeño cosquilleo extraño volvió a presentarse ante mí.

Moví la cola brutalmente para otro lado y la volví a regular en la forma original, serpentina, delicada y pesada. Pude escuchar varios suspiros de relajación, no solo de parte del masculino feo, sino de los otros acompañantes que vaya a saber de qué lado estaban. ¿Y ahora qué? Yo era el único bicho raro, desde mi nacimiento, así que… Tal vez debía de hacer lo quisiera por primera vez. Dejé salir un suspiro por mi nariz pequeña y pude sentir como mis labios se curvaban hasta formar una sonrisa. El estómago me cosquilleó y me agazapé un poco, doblando las rodillas hacia abajo y adentro, para luego saltar sobre mi amo y terminar por abrazarla. No sabía si estaba bien o mal, pero… Me habían enseñado que eso era una forma de agradecer más allá de todo planeta. Las reverencias, los abrazos… Todos tenían su forma, pero esto era universal. ¿Cómo explicarlo? Es decir, no podía… Creo que era la primera vez que me sentía así, tan… Tan libre. Le lamí la mejilla unas cuantas veces más y luego me separé. Me paré al lado del masculino gordo y apoyé mi índice en su frente – Si intenta algo con mi amo, le aseguro que mi rostro será lo último que verá… - le mostré mis dientes puntiagudos y pude notar como negaba con la cabeza mientras se le empezaba a endurecer el cuerpo, y segundos más tarde, temblar.

Se me escapó una risita. Parecía una pequeña bestia aprovechándose de la situación, aunque la verdad era… Era extraña. Quería acercarme a ella, permanecer a su lado, pero, tampoco convertirlo en un error, es decir, tenía que controlarme también, aunque estaba siendo contradictoria. Quería libertad, pero, sin perjudicarla. ¿Cómo podía llegar a maldecir así a mi salvadora? Tenía que portarme bien por el momento… Además, ella parecía ser madura, fuerte, solitaria… Seguramente era como un bebé a su lado. ¿O por ahí estaba cavando mi propia tumba? ¿Qué tal si me mataba ahora? No… No lo creo. Ya lo hubiese hecho. Esta adicción a sentirme siempre… Vacía y confundida, siempre buscando algo con que comparar esta locura, si se llamaba así. Caminé hasta mi amo y me paré a su lado, la levanté y la pesé. Era liviana como una bolsa de carne fresca, o como diría un humano “como una bolsa de papa”. El robusto hombre hizo un gesto como de desagrado y se medio giró yéndose. ¿Ahora estábamos a solas? Oh, no, espera. Mis sentidos captaban muchísimas más presencias, aunque no sabía si eran amistosas o no. Bajé a mi amo y me paré delante suyo, mientras mi cola parecía envolverla de forma defensiva, sin tocarla.

Parpadeé un par de vez y olfateé un poco el ambiente. Algunos de los que se acercaron al diámetro, tenían apenas un olor similar al de mi amo, seguramente sean sus súbditos… Aliados, como quieran llamarle. Relajé un poco el cuerpo y volví a pararme al lado de ella - ¿Cómo se llama mi amo? – otra vez esa sensación de sonrisa estúpida que no sé porque no podía evitar cuando estaba… Ahora frente a ella. Mi cola ondeo de un lado a otro como si fuese un animal, no bruto, sino más bien… Suave, como un felino. Le apreté un poco la ropa, tratando de buscar un poco de su atención mientras miraba a mí alrededor. El lugar parecía inhabitable para muchas razas. Probablemente sea una sobreviviente si viva aquí. ¡Eso! ¿Dónde se suponía que iba a vivir ahora? Miré el cielo y traté de memorizar un poco aquel mapa galáctico tan único. Sacudí mi cabeza y volví a ella. No podría vivir aquí… Después de todo, yo venía de miles de galaxias lejos, y ella… Seguramente me contrató por algo, y… Y seguramente conocería lo que todos llaman hogar, o casa. Traté de suprimir toda aquella energía pero mi cuerpo simplemente lo obvió y mis “cicatrices” cambiaron a un color rojizo, mostrando emoción. ¿Qué tipo de comida habría? Es verdad… Mi alimentación… Eso tal vez sea un problema… Aunque, bueno, solía adaptarme… Pero, como siempre dije, es mejor cuando te dan algo mejor que una roca para comer. Suspiré expresando toda mi emoción en la situación y me mantuve a la espera de mi amo. Por mientras mi cola seguía meneándose de un lado a otro, esta vez, un poco más rápido.
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Re: ¿Más allá de Negocios? [Privado]

Mensaje por Eve el Vie Dic 16, 2016 3:11 pm

De primera mano su sirviente (no es que pensara alguna vez que desearía tener alguno) se mostraba extraña, tomando una de sus manos que momentos atrás la tomabas de las mejillas y acariciándola, podía sentir los dedos ajenos paseándose por las aberturas entre la escasa piel original hacia la áspera carne de las cicatrices que se amontonaban unas sobre otras, si bien menos sensibles pudo sentir la suavidad de los dedos ajenos mas allá de la capa aparentemente escamosa del cuerpo ajeno. No respondió al ofrecimiento de asesinato que se le hizo, cosa que puso a la expectativa al corpulento y corrupto gobernante, produciéndole gran descontento ignorado de manera categórica por la mercenaria, simplemente asintió con levedad al escuchar los nombres que se le habían dado, el concepto de múltiples nombres no le era extraño, ella misma tenía varios nombres.

—Slyfer— susurró llevándose la mano que no había saboreado cerca de la contraria sobre los labios y la barbilla, pensativa, notando la diferencia en el acento entre el nombre que había dicho y el que la contraria le había comentado, apenas notando el acercamiento ajeno hasta que sintió como toma a algo del bolsillo de su chaqueta y prontamente vio que eran sus guantes, comenzando a lamerlos. El comportamiento de la contraria se le hacía tan extraño en comparación a cualquier otro ser que hubiera conocido que no podía hacer otra cosa que seguir sus movimientos, llevándose la mano al bolsillo y tocando un cuadrado de papel, bajó la vista, era una carta, manchada levemente por la sangre de los guantes en el intercambio de la ajena.

El mundo se movía alrededor de ambas, estaban cerca, muy cerca, mas de la cercanía que la mercenaria generalmente permitía a cualquier otro si no era por razones de espacio, mirándose a los ojos mientras que el jefe de la operación hablaba y regateaba con el hombre mientras que las cajas iban a parar al camión de transporte por el que había llegado la albina, realmente no estaban en medio por lo que les prestaban poca atención, la humanoide se mostró curiosa al ver a la otra sonreír, por alguna razón ninguna de las dos hablaba, en todo caso, la más habladora sería S’lipher. El abrazo de la otra no fue correspondido, no del todo al menos ya que en efecto la mercenaria se apegó a ella, reposando su mejilla en el lado de la cabeza contraria para luego ser lamida, sintiendo el calor de su cuerpo ser compartido.

La dejó andar y hacer, no estaba siendo más molesta o amenazadora de lo que la propia Eve estuvo siendo minutos atrás. Su empleador, risueño por ver a su cliente tan incomodo, llamó con la mano a la mercenaria quien acudió caminando sin prisa —Nos tomamos un descanso aquí, nos dicen que andan patrullando la zona espacial. En la noche no nos verán irnos— tras la muchacha asentir en señal de aprobación el hombre le dio un par de palmadas sobre el hombro a la mercenaria en un tono de compañerismo —Se te nota un poco que te gusta tu nuevo juguete Queen… Y a mí también, ver a ese cabrón engreído…— alzo la mirada quedándose callado, no era el hombre robusto quien se acercaba sino Liph quien tomó a Eve de la cintura para levantarla, pesarla incluso pero las manos de la muchacha tomaron las de la contraria y seriamente le ordenó —Suelta…—

El hombre, maldiciendo un poco a las mercenarias se fue junto con su mercancía, dejando únicamente en el lugar quienes habían transportado las armas, al no haber gatos los ratones festejaban y era así como salía la cualidad de mayor valor que separaba a asociaciones ilegales. De la nave de transporte un hombre musculado bajó lo que parecía ser una parrilla mientras que otros más sacaban sacos y los dejaban a su lado al tiempo que este manejaba eléctricamente aquel instrumento sacaba una espátula del interior. Esto marcó el ritmo para que los demás trabajadores se sentaran o hablaran, algunos incluso sacaron cervezas y comenzaron a beber contentos, observando sus pagos que, en muchos casos, era el mayor que habían obtenido en sus vidas.

—Eve… Mi nombre es Eve— respondió a la muchacha tomando sus dos guantes de su bolsillo, mirándolos fijamente, no parecían estar empapados con baba por alguna razón por lo que se atrevió a ponérselos y ajustarlos frente a la contraria, incluso moviendo sus dedos, dejando que el fino cuero se uniera con su piel —Vamos a comer— se volvió a fijar en ella, tenía algunas marcas por todo su cuerpo, se le hacía del todo extraño por lo que hizo el mismo gesto de antes de tomarla de las mejillas, mirándola fijamente, la guió hasta sentarse en el suelo quedando por su parte, Eve a gatas, pasando sus dedos suavemente por las marcas, siguiendo su camino, aparentemente acariciándolas, pasando de sus mejillas a su cuello, de allí a sus hombros y se detuvo en la parte superior de su espalda.

—¿Estás bien?— era la primera vez que hacía esa pregunta en su vida, estaba segura del todo, ese tipo de interés ¿Era algún tipo de responsabilidad como propietaria? La otra mano de la muchacha reposaba sobre la gruesa cola que la había rodeado, para no perder el equilibrio. Una sombra se alzó sobre Eve, era el líder de la expedición —¿Todo bien aquí?— dijo con falso interés —Tan solo era para darte esto— dejó una pequeña bolsa con más de 10 hamburguesas de carne gruesa y un par de latas de bebida energizante y una botella de agua a su lado —Es para que ni tu ni los otros guardias abandonen el puesto de vigilancia, ya sabes qué hacer si ves a alguien— si bien casi parecía excesivo si eran solo para ella, los demás guardias, por su constitución musculada, podían saciarse con aquello. Por su parte Eve asintió con la cabeza mientras el hombre se arrodillaba y miraba fijamente a la Serphen —¿Sabes si ella come hamburguesa?— alzó un poco su mano con la intención de acariciarla pero el gateo de Eve avanzó otro “paso” mostrando extrañamente territorial —Me pregunto dónde te habría encontrado ese gordo bastardo— sonrió con gracia —No te la robaré, no quiero terminar como el otro transportista. Muchas cosas se dicen de ti— se levantó y se retiró. Lo cierto era que la muchacha tenía hambre.

Una de las múltiples formas de no verse afectada por la anemia que atacaba de manera general a su cuerpo era comer varias veces al día, aproximadamente entre 4 y 6 o, en su defecto, las bebidas energizante que la mantenían activa sin embargo la mercenaria, más curiosa que otra cosa, tomó una de las hamburguesas de la bolsa, asegurada con una servilleta, se la ofreció a la contraria y preguntó —¿Puedes comer esto?— había que destacar que cada pocos segundos volteaba su vista a la arboleda, para asegurar que no había nadie más como el periodista que encontró antes. Dejándole la hamburguesa a la otra se sentó frente a ella, fuera del círculo, con una mano tomando otra pieza de comida y con la otra acariciando la cola.


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Re: ¿Más allá de Negocios? [Privado]

Mensaje por S'Lipher el Vie Ene 06, 2017 3:46 am

Si no fuese porque tenía dos dedos frente, hubiera jurado comprender que mi amo estaba… En otra sintonía con sus seguidores, pero no, no era así. Ella era tratada como una diosa, adorada, querida, festejada al parecer, ¿Y eso era bueno? Probablemente. El hombre robusto dejó de ser parte de nuestra… Compañía y mucha otra gente se hizo aparecer, algunos felicitando a mi amo, otros simplemente mirándola con atención, o como si estuviese hecha de algún material sumamente especial. Fruncí levemente el ceño al no comprender un poco sus actitudes y suspiré por la nariz. Mi lengua colgaba libremente y mi posición ya era un poco más extraña, doblando un poco las rodillas, arrastrando la cola y dejando caer mis brazos con libertad. Era un pequeño monstruito, lindo, pero un monstruo al fin y al cabo.

Olfateé un poco a mis alrededores, podía sentir… Muchas cosas, así que estornudé y sacudí la cabeza tratando de normalizar mi olfato, para luego colocarme al lado de mi amo. Ella parecía tan serena, todo el tiempo, ¿Acaso nada podía mortificarla? Miré un poco a los alrededores, al aparecer íbamos a dormir aquí. Veía sacos siendo sacados de un transporte, un gran artefacto al parecer metálico, donde de allí sacaron otro artefacto plano y… Raro, algo que jamás había visto. ¿Era un arma? ¿Algo para armar otra cosa? No lo sabía, pero pronto iba a descubrirlo. Desvié la viste un poco más allá, donde varios se sentaron en pequeñas rondas circulares, tomando algo que no era agua claramente, parecía saludable, pero tenía espuma, así que tenía mis dudas sobre si debía beber aquello o no.

Mis ojos y cabeza se giraron repentinamente a mi amo – Eve… - comenté en voz baja, respondiendo como si fuese un robot y asentí. Ahora iba a decirle “Amo Eve”, y, aquello sí que era completamente extraño. Jamás había escuchado un nombre así, era lindo, corto, y tal vez acorde a su forma de ser, o, de expresarse… Aunque, ¿Quién soy yo para hablar de expresiones? Muy irónico. Aunque lo peor, o lo mejor, fue cuando Eve empezó a tocarme la piel, de forma extraña, como si pudiese escanearme. ¿Acaso le había llamado la atención mis marcas? No era nada del otro mundo… Claro, para mí, para el resto de la galaxia, sí. Al principio sus dedos recorrían mis mejillas, por lo que entre cerré la mirada tranquila y no le quité los ojos de encima. Luego… Luego fue todo muy extraño, porque… Bueno, ella bajó a mi cuello, de forma agradable, no dañina, y a los pocos segundos, siguió por mis hombros y se detuvo en mi espalda, cerca de donde empezaba todo mi cabello. Sentí un escalofrío recorrerme desde la punta de la cola, escalando toda esta, pero, azoté el piso para que no siguiera camino y me tensé levemente.

¿Qué había sido eso? Era la primera vez que me sentía así… No sabía ni como expresarlo, así que agaché la vista ante su pregunta, y luego la levanté para asentir despacio y de forma pausada – Estoy bien… - traté de respirar normal, pero era demasiado, así que terminé por aguantar unos segundos la respiración. ¿Cuándo había agarrado mi cola? Mantuve la postura firme, sin moverme hasta que alguien nos interrumpió, salvándome de la situación. Miré fijo a la persona y fruncí el ceño, no porque yo fuese anti social, ni nada similar, más bien porque… Estaba acercándome a mi amo, y no estaba de acuerdo en que alguien nos interrumpiese. ¿Y ahora que le pasaba a ese extraño? ¿Pensaba acercarse así porque sí? Iba a gruñir desde lo más profundo de mi pecho, pero mi amo se acercó aún más a mí, marcando que era de su propiedad y largué aire fuerte por la nariz, como si estuviese de acuerdo en sus acciones.

Una vez que el tipo se fue, suspiré ligeramente aliviada, y olfateé lo que me ofrecía. No olía mal, pero tampoco estaba segura de que estaba hecho. Agarré la cosa con las manos y lamí la primera capa, algo blando y esponjoso. No estaba mal, estaba salado, muy suavemente, así que seguí con lo del medio, percatándome casi al instante que estaba caliente, pero no lo suficiente como para que me quemase, y lo analicé. Era mucho mejor que lo de arriba y abajo, así que me atreví a darle un mordisco. Mastiqué y tragué y volví mi vista a Eve. Agaché la cabeza suavemente y me acosté en el suelo, de costado, para luego meter la cola entre mis patas y volver a sentarme – Puedo comerlo… - respondí y traté de no mostrar ningún signo extraño ante mi cola. Di dos bocados más y terminé con la cosa para comer, y luego la miré mientras sacaba mi lengua afuera – Mi cola… Es peligrosa… - dije sabiendo a todos las posibles reacciones que me habían explicado, y le sonreí – Amo Eve… - la animé un poco y moví un poco las orejas, prestando atención a los alrededores por las dudas.
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Re: ¿Más allá de Negocios? [Privado]

Mensaje por Eve el Jue Ene 12, 2017 5:25 am

Era posible que la mercenaria estuviera en una sintonía diferente al resto de sus compañeros. Era cierto que aunque ella no lo supiera también tenía vicios que, según la perspectiva, podían ser más o menos sanos, más o menos autodestructivos pero no comprendía la gracia de beber cerveza o de plano cualquier bebida que no diera energía o fuera dulce. Recordó por un momento algo en lo que no había pensado, tal vez porque no solía detenerse a pensar en el pasado, pero recordó aquella nave en la que estuvo atorada por tanto tiempo, desde su “nacimiento”.

Recordó a aquellos piratas espaciales que la comandaban, curiosos de una Eve de muy corta edad, sujetando media botella de un licor bastante fuerte (algo como el ron) y tomándola de la mandíbula haciéndola abrir su infantil boca e introdujeron la boquilla del licor dentro. Recordó aquella sensación ardiente de ahogo, luego un fuerte mareo y luego meramente nada, un montón de nada hasta la aparición de un perforante dolor de cabeza y debilidad general. Sin darse cuenta la muchacha había cerrado los ojos mientras volvían esas imágenes a la parte frontal de su mente hasta que recordó una mano femenina con uñas pintadas de azul sujetando una copa, la mano venía de ella, o al menos del cuerpo que la veía, detrás de la burbujeante copa de champagne habían algunas figuras borrosas.

Abrió los ojos sin comprender aquello que había visto, como muchas otra imágenes que veía cuando cerraba sus ojos que cada vez se hacían más frecuentes. Aun con ecos incomprensibles en sus oídos bajó la mirada encontrando a la albina acosta en el suelo, acostada, tan apacible, tan pacífica. Por otra parte se sentía profundamente extrañada. Era tan extraño tener a otro ser vivo frente a ella, prestándole atención, tan tranquila. Verla respirar, verla moverse, tener el calor de su cuerpo al alcance de sus dedos aún cubiertos por los guantes y por sobre todo, ver una sonrisa tan inocente dirigida hacia ella. Sintió como el calor de su cuerpo se manifestaba dentro de su cuerpo, moviéndose inestable y rápidamente como la llama de una vela siendo asaltada por los soplidos del viento.

No notó cuando el calor llegó a su rostro dándole a sus mejillas un tono algo azulado. Bajó más la mirada observando la botella de agua. La abrió quitándole la tapa y para enseñarle bebió un poco posando la boquilla en sus labios y dio un leve trago para luego dejar la misma frente a la serphen. ―Es agua… Si tienes sed― por fin habló y alcanzó del saco de hamburguesas sacando una más y la liberó de su servilleta para luego morderla, su mandíbula en comparación con la de la serphen parecía mucho más delicada, menos  voraz pero aun así comía muy rápido masticando solo un par de veces su comida antes de tragar cada bocado terminando rápidamente, seguido a eso tomó una segunda hamburguesa y la consumió de la misma manera exacta. Necesitaba mucha comida, aún si no usaba su sangre su propia anemia lo hacía por ella, era la única manera que conocía para evitar que sus ojos se cerraran sin que ella lo deseara.

―Solo Eve…― sonaba de alguna manera bastante paciente, como si estuviera reteniendo palabras aún entre sus labios. Dejó el saco frente a esta por si quería comer más. Se había descuidado, eso nunca había ocurrido, no que ella recordara, se había distraído demasiado con S’Lipher, lo suficiente como para que se hubiera olvidado de su puesto. Posición que fue recordada para ella al momento que escuchó las hojas moverse. La cabeza de la muchacha se giró rápidamente hacia ellas notando que el movimiento de estas era constante, se mantenía, observando alrededor y descubriendo que se trataba del viento que movió todas las ramas a su alrededor. Sin notarlo se había arrodillado y su mano sujetaba su cuchillo. Miró tras de sí, algunos de los transportistas se habían volteado. Eve se limitó a negar lentamente con la cabeza intentando disimular su error.

Volvió a sentarse dejando su cuchillo en la funda ajustada a su short beige que la otra pudo poder ver con claridad al la muchacha arrodillarse debido a que su mano había levantado la camisa y el abrigo que cubrían su cuerpo. Suspiró y se colocó tras su sirviente sin decir nada, sin siquiera pensar en lo que hacía. Ahora pasó su mano por los cabellos de estas, pudo sentir el calor de su cabeza, bajando por su hombro hasta tocar su brazo sin tocar su cuello y basar el antebrazo ajeno a posar su mano sobre la cola ajena y detenerla allí. ―¿Por qué es mala?―


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Re: ¿Más allá de Negocios? [Privado]

Mensaje por S'Lipher el Vie Ene 20, 2017 9:29 pm

Tenía un sabor extraño, algo… Algo parecido a lo que los humanos considerarían asqueroso e inhumano en mi planeta. Si tuviese que hacer una descripción, sería una especie de insecto gigante el cual por dentro tiene una carne muy sabrosa y jugosa, con muchos nutrientes. Realmente es delicioso, pero bueno, ¿Quién demonios quiere una cucaracha gigante como almuerzo? Mi vida había sido educada de tal forma, que yo me consideraba una cosa, una herramienta, algo para servir, y nada más. No tenía sentimientos, o más bien, no los comprendía. Apenas sabía diferencias lo que era bueno, de lo malo, pero todo lo que seguía después, no tenía noción alguna. ¿Qué significaba la palabra amor? Y sus variantes… Amor de padre, amor de madre, amor de hermana/o, amor de amigo/a, etcétera… Era todo muy confuso, ¿Cómo pueden existir tantos? Lo bueno era bueno y lo malo, malo. Fin.

Terminé por masticar la cosa esa entre esponjadas… Galletas creo que era, con esa textura tan parecida a la nieve semi congelada, pero seca. Y lo otro simplemente era bueno, la carne, sea cual sea, era magnífica, y esta sabía muy bien. Olfateé el ambiente, solo por las dudas, para ver si captaba algo fuera de lo usual. Había una probabilidad de lluvia para mañana, o eso al menos podía sentir. Por lo que quedaba de los alrededores, todo normal. Suspiré un poco por la nariz, me troné la espalda y me estiré como si fuese un felino, para luego mirar a mi amo. Estaba con los ojos cerrados, parecía meditar así que no hice sonido alguno. Me limité a respirar tranquila y mirar al frente. ¿Qué haría ahora? Por un lado, tenía muchas preguntas que hacerle, como que era toda esa fiesta extraña de gente con armas y negociaciones al aire libre, donde iríamos a vivir, porque me compro… Debía esperar a que vuelva de su… Paz interior, o algo así.

Volví a recostarme y al hacer esto, Eve abrió los ojos, parecía un poco confundida. Me miró y yo no me moví en lo absoluto, por las dudas. Solo la seguí con la mirada, cada movimiento, escuchando su respiración, capturando su esencia, su aroma. ¿Y eso que era? Se estaba poniendo un poco azul, ¿Le faltaba aire? Me senté al momento que me indicó que la botella tenía agua y observé el objeto. Desvíe rápidamente la vista hacia ella y la observó comer. Parecía atragantarse, ¿Tal vez eso le estaba quitando el aire? Ladeé la cabeza tratando de pensar en algo factible para su leve azulado rostro, pero este empezó a despejarse hasta volver a su color normal. Sonreí levemente y apenas me acerqué unos centímetros a ella, solo para asegurarme de que estuviera bien.

¿Solo Eve? ¿Por qué? Era mi amo, mi maestro, mi nuevo tutor… No podía simplemente decirle “Eve”, como si fuese alguien más, no era apropiado. Le debía todo, mi vida, mi esfuerzo, todo se lo debía a ella. Me entregó el saco de comida extraña y para cuando levanté la vista, escuché como ella se giraba lista con un cuchillo para atacar. Afiné la vista y los oídos para donde estaba mirando, pero no había nada, era solo viento. Volví a mirarla esperando que note mi nula reacción y cuando negó ante sus compañeros, que claramente la seguían, como un buen amo, como una excelente líder, moví un poco las orejas y la observé con más atención. Guardó su cuchillo y se colocó tras mío. No me moví, es más, miré al frente derecha, sentándome como toda una pequeña bestia educada y la dejé ser.

¿Y por qué era así? ¿Por qué tenía que ser así? Una de dos, o realmente soy estúpida, o no sé qué estaba pasando. Fue de repente, me agarró de imprevisto, y por más que quisiese, tenía que dejarla hacerlo. Era… Era tan extraño que no sabía que era siquiera lo que estaba sintiendo. Eve posó una de sus manos en mi cabello, como si en vez de investigarme estuviese siendo amable, era bueno, y lo bueno es positivo, así que lo dejé ser. Entre cerré la mirada sin expresar mucho más y la sensación comenzó a descender a otro lugar. Ahora caminaba por mi hombro, cuidadosamente hasta llegar a mi ante brazo, tan delicada como una hoja meneándose en el viento, y finalmente, agaché la vista cuando tocó mi cola. Los dedos de mis pies se fruncieron un poco, como hacen los bebés generalmente y apreté mis rodillas un poco. ¿Cómo iba a explicárselo? Apenas me giré para poder verla por sobre el hombro. No sabía que cara tenía yo, probablemente algo nulo, pero yo sentía algo, algo que jamás había sentido. Como si me ardiera el rostro, era extraño.

Respiré hondo, apenas me giré para apoyar mi cabeza en su hombro, como si estuviese bajo su protección y observé mi cola. Abrí la boca y suprimí cuanto volumen pude para que solo ella me escuchase – Yo soy diferente a los de mi planeta… Yo tengo un sistema nervioso muy particular en la cola… Realmente dejaría que me investigues, pero… Pero por favor no ahora… Me hace sentir débil… -apreté un poco más su mano, y bajé aún más la cabeza en señal de sumisión. No podía explicárselo ahora – Si gusta, se lo explico, pero no me toque así ahora… ¿Por favor? – comenté apretándole la ropa un poco contra mí. Este era un sentimiento nuevo y extraño. Estaba doblegada a ella, pero sentía algo raro. Como si no quisiese que se detuviera, y al mismo tiempo, que lo haga. Una contradicción absurda.
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Re: ¿Más allá de Negocios? [Privado]

Mensaje por Eve el Mar Feb 07, 2017 2:47 am

No dejaba de notar aquel sentimiento, aquella sensación, era como si sintiera incomoda, extrañada, pero al mismo tiempo era como si no quisiera alejarse de la mujer de pieles blancas, la observó moverse y sintió el calor de esta en su hombro, sintiéndola unida a sí una vez más. Hacía unos minutos que la guardia había dejado de ser seria en cierta medida pero en parte eso había ocurrido con toda la expedición.

Los mercenarios se sentían seguro de que no serían atrapados en tierra y poco sabían ellos que sus pensamientos incoherentes tenían algo de sentido ya que en aquel momento las tropas espaciales de Eden y Caronte tenían otros asuntos más importantes e inmediatos de los que preocuparse, lo mismo con no solo los medios sino que prácticamente en aquel pequeño rincón perdido en el tiempo irónicamente, eran los mercenarios quienes poblaban el último eslabón de paz que parecía haber en muchos años luz a la redonda.

La mercenaria no pudo hacer mejor cosa que rodear a la Serphen con sus brazos, abrazándola de manera mucho más suave de como lo había hecho ella antes. Realmente ella misma no sabía que había estado pensando en ese día, rara vez se detenía a pensar en las cosas, actuaba en el más puro y sencillo piloto automático y no sabía porque pero, por alguna razón, aquella costumbre de ver los puntos débiles y atravesarlos con un objeto punzocortante no se aplicaba a la albina. Y era que parecía confiar en ella como una niña, se exponía a ella sin reservas con una confianza tal que, aunque no lo pensara, se sentía incluso culpable de hacerle daño, como ver a una flor y no sentir deseos de que le ocurra nada.

―Okay… ¿Por qué eres diferente?― La muchacha suspiró por la nariz, era cun terreno bastante extraño para ella y no estaba muy segura de que hacer, simplemente se limitó a acceder a su petición y limitarse a no tocar su cola. Esperaría a que llegaran a su hogar debido a que Eve no terminaba de sentirse cómoda, con una zona de su mente aún al pendiente del bosque, fue entonces cuando pensó en darle una utilidad “Es mía” razonó, si, era suya, podía pedirle cosas como si fuera una maquina más, aunque no terminara de estar segura por alguna razón.

Soltó su espalda con una de sus manos y acarició su mejilla suavemente. ―Dime si alguien se acerca por el bosque― dijo con voz monótona. Si bien las acciones de su nueva propiedad eran, de algún modo, tiernas, la falta de expresión representaba una disonancia que incluso la mercenaria podía notar conscientemente, sin embargo, no sabía cómo expresarlo con palabras.

La soltó del todo pero no se alejó de ella, simplemente se quedó mirándola con sus afilados y plateados ojos, si bien le había pedido que no la investigara algo en ella le impedía no analizarla, pensar en sus reacciones. Si bien ni ella misma sabía por que la había comprado mucho menos sabía lo que la otra pensaba y no pudo evitar por mucho as tiempo en eso.

―¿En qué piensas?― ella no sabía lo que en su interior englobaba esa pregunta, había dentro de eso cosas como “¿Qué piensas de mí?”, “¿Qué piensas de que te haya comprado?” o “¿No desearías irte?”. Inseguridades que ni ella misma sabía que era capaz de poseer y que tampoco podía procesar con su mente del todo. Desconocía del todo en por que había hecho esa pregunta, era una persona que estaba acostumbrada a moverse por su instinto pero su instinto la estaba llevando por un sendero y de una manera que nunca había surcado y en el que nunca había pensado.


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Re: ¿Más allá de Negocios? [Privado]

Mensaje por S'Lipher el Mar Mar 07, 2017 7:51 pm

La verdad es que no sabía muy bien cómo debía actuar, así que, simplemente me quedé quieta, dejando que me rodeara. Al menos no estaba tocando mi cola, eso era un punto a favor. La miré por sobre su hombro, observándole la espalda y luego desvié la vista más allá cuando se separó. No era para nada distante, de hecho, era una cercanía que no me molestaba, hasta podría decir que me reconfortaba un poco. Apoyé apenas mi mejilla cuando ella reposó su mano allí, y asentí para luego afilar la vista y oídos más de lo que ya estaba haciendo. Ahora podía escuchar el latir del corazón de todos los seres que nos rodeaban, la respiración, voces, las hojas, los animales, todo. No era algo normal, y no, con esto no me volvía loca, porque había entrenado arduamente para no confundir los sonidos y poder controlarlos, de alguna manera, para no marearme. Pero bueno, mi olfato si era otra historia.

Me giré un poco para perfilarme hacia mi amo, no solo porque ahora se había alejado, más que nada para prestarle atención en todo momento. Se veía tan… Tan radiante, como si nada pudiese detenerla. Era algo muy extraño, jamás había tenido una visión afirmativa hacia otro ser. Dejé salir mi lengua, una vez más, tomando un poco de frío y luego la volví a retraer. Si bien éramos nuevas conocidas, no podía pensar en nada con claridad. ¿Qué se suponía que debía responderle? Respiré un poco hondo por la nariz y me levanté para mirar detrás de ella. Mis ojos analizaron más allá de unos arbustos, entre cerré la mirada y luego bajé mis ojos a mi amo – No entiendo la pregunta… Pero nadie se acerca por el bosque, a menos que los humanoides sean enemigos… Criaturas no pensantes, las cuales se alimentan de carne… No atacan en solitario, pero tampoco lo hacen si no tienen apetito – aclaré agazapándome como si fuese un felino y volví a mirarla – Tal vez lo que creo es… - a ver, ¿Debía decirle que me parecía la situación? ¿Ella? – Que no es necesario que sienta nada con respecto a mi compra… Soy un arma, puede usarme como quiera… Usted debe saberlo mejor que yo como tratar a algo, y no alguien… No me considero una persona, úseme como crea mejor… Si eso es suficiente, callaré, pero sino, puede seguir interrogándome… - me hice una bolita a medio metro suyo, envolviéndome con mi cola y moviendo un poco las orejas bajo mi largo cabello.

Ahora tenía que contarle sobre mí. Tal vez lo aceptaba, o rechazaba. Yo siempre esperaba lo peor para mí, porque de esa manera me enseñaron, por algo no sentía nada, o casi nada. ¿Qué es el amor? ¿Qué es un “te quiero”? ¿Qué es un abrazo? ¿Qué significa amigo? No entendía absolutamente nada… “Aprobado, desaprobado, eres una cosa, eres mala, no tendrías que vivir, te odiamos, eres asquerosa”. Eso lo conocía a la perfección. Suspiré un poco y mordí un poco mi brazo, pareciendo un perro y la miré – En mi planeta, los seres de mi especie son más parecidos a lo que los humanos una vez llamaron “Alien”, una película bastante famosa a decir verdad… Somos seres de patas finas y con un cuerpo atlético. Algunos tienen una cola no muy larga, otros simplemente no la tienen… Nuestras cabezas son un poco más largas que las humanas, no tenemos cabello, ni escamas. Es como si fuese una especie de metal extraño, es lisa nuestra piel, y cada uno tiene una marca diferente cuando se nace, identificando así varias cualidades o especificaciones de nuestra raza… Yo nací completamente diferente a lo usual, no pertenezco a ningún lado, entonces, como mi familia me rechazó de nacimiento, me usaron para experimentar conmigo y crear lo que soy ahora… Un arma careciente de sentimientos, alguien que solo vive para matar y sobrevivir… - emití una pequeña sonrisa, tal vez mostrando inocencia, o culpa por haber nacido, no lo sé.

Me senté nuevamente, no podía estar quieta. Era algo que me estaba molestando un poco de mí. No sabía si la razón era que estaba alrededor de mucha gente desconocida, o que mi amo me aceptaba tal cual lera, sin prejuicios. Repentinamente mis oídos captaron una anomalía en el ambiente. Me levanté casi inmediatamente, como un animal y me acerqué a uno de sus seguidores. Lo olí, le lamí la mejilla apenas y escupí un poco - ¿Y tú qué cosa eres? – Lo tomé de la ropa y lo levanté en el aire, para luego estamparlo contra el piso y apoyar mis patas en su pecho – Tienes… - metí la mano entre su ropa y saqué un auricular, una especie de grabadora extraña muy pequeña. Se lo lancé a mi amo, dejándoselo prácticamente al lado, y el tipo bajo mis pies, empezó a largar una especie de espuma verde por la boca, hasta que dejé de escuchar su corazón - ¿Es momento de irnos? – pregunté más que nada por su cuidado y me acerqué a su lado, con la lengua afuera y con una expresión neutral.
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